los 10 mejores videojuegos de lucha

Los 100 mejores videojuegos de los últimos 10 años (IV): Juegos de lucha

Somos legión los que experimentamos una severa fractura craneal al exponernos por primera vez a primeros noventa, vía recreativa o Super Nintendo, al pivotal Street Fighter II. Fue ese el momento -o uno de ellos- en el que nuestra concepción del videojuego cambiaría. Desde entonces el género de lucha permanece como uno de los más decisivos en la experiencia videolúdica más arcade. De modo que dedicar una lista exclusiva al género era un simple no-brainer: aquí incluimos, eso sí, todos los juegos dedicados a curtirle el lomo al rival, sean del subgénero que sean. Aquellos títulos cuya mecánica principal es la pelea, ya en modo 1 contra 1 o yo contra el barrio. Metemos pues en el mismo saco (de boxeo) los fighting games y los beat ‘em ups. Y el resultado es el que sigue: una antología de los mejores bofetones digitales soltados en la última década.

10 – Tekken 7 (2015 – PC, PlayStation 4, XBox One)

Llegar a una séptima entrega (en esta misma lista los hay más experimentados aún, ojo) con la tonificación muscular y el intacto prestigio de Tekken no es tarea fácil. Pero la saga de Namco hizo fácil lo difícil y se mostró al mundo con su habitual frescura y savoir faire. Y sin sacrificar la profundidad y complejidad que siempre lo caracterizó. Aunque, eso sí, acercando sus parámetros a un público más amplio: el abanico de sofisticación mecánica terminó acogiendo por igual a calludos y curiosos ofreciendo una experiencia completa y gratificante.

9 – Streets of Rage 4 (2020 – PC, PlayStation 4, XBox One, Nintendo Switch)

DotEmu nos tuvo pegando mochazos callejeros durante los inicios de la pandemia y vive Dios si eso nos sirvió para descargar toda la adrenalina que no podíamos vaciar saliendo a, yo que sé, a correr o a perseguir autobuses a las 7 de la mañana. Además estábamos en un momento de autoreflexión, y el chute de nostalgia (por Streets of Rage II, el mejor juego de Megadrive, esto es así) nos pegó aún más fuerte. Este 4 fue un Streets of Rage casi a la altura y un ejemplo perfecto de cómo el terreno indie puede regurgitar antiguos momentos de felicidad para insuflarles nueva vida creativa.

8 – Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge (2022 – PC, familia PlayStation, XBox One, smartphone)

Otra evocación de clásico del beat ‘em up noventero, este con el emblemático Turtles in Time en el corazón (o bajo el caparazón). En esta ocasión era Tribute Games quienes hacían suya la gramática de los 16 bits para empaquetar un divertidísimo simulador de tortuga kung-fu adolescente marcado por unas animaciones pixeladas espectaculares y un sistema de combate adictivo y muy arcade. Toda la cosmogonía ninjatortuguil estaba aquí, y puesta al servicio de la diversión, el ritmazo imparable y un estilo modernísimo de puro regurgitado noventero.

7 – SoulCalibur VI (2018 – PC, PlayStation 4, XBox One)

A pesar de permanecer un poco olvidada en el recuerdo, SoulCalibur marcó época ya desde su primera aparición en tiempos de Dreamcast. Con su sexta y hasta el momento última iteración demostró por qué es una de las sagas más elegantes y únicas del género. Conservando su personalidad, su mística y su característica mecánica central -peleas con arma blanca- SoulCalibur VI resucitaba los años gloriosos del totémico segundo episodio reflotando antiguas mecánicas e incorporando nuevos hallazgos que hicieron de esta una entrega a la que tratar con la reverencia de los nuevos/viejos clásicos.

6 – Dragon Ball FighterZ  (2018 – PC, familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

Capaces de brillar en títulos interesantes y estrellarse en aparatos absolutamente olvidables, las versiones videojugables de Goku y tropa siempre nos hacen mirar con un cierto recelo por debajo de la visera. Hasta que llegó Dragon Ball FighterZ y demostró que cabía la esperanza. Planteado como un regalo para fans del anime pero también como un irrenunciable vehículo competitivo para los seguidores del género, FighterZ hizo bien todo lo que se propuso: estar a la altura a los mandos y rescatar la estética de la serie logrando una plasmación 1:1 respecto a lo que vimos en pantallas catódicas hace ya tanto tiempo. FighterZ era, en resumen, lo que siempre quisimos que fuera un juego de bofetadas de Bola de Dragón desde que Super Butoden nos mostró de lo que es capaz la popular serie de Akira Toriyama.

5 – Mortal Kombat 11 (2019 – PC, familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

No exenta de altibajos, la saga Mortal Kombat siempre ha esgrimido con orgullo su condición de copiloto en el arrollador autobús de los juegos de lucha 1 vs 1. Semejante contrapartida sangrienta de Street Fighter encontraba un sweet spot en su avanzadísima onceava entrega, una crudísima chuleta de rinoceronte pornográficamente gore. Un despliegue febril de fatalities y brutalities -creatividad de la que asusta- que servían de llamativa carcasa para un motor más engrasado y desbocado que nunca: además de vísceras Mortal Kombat 11 rezumaba contenido por todas partes, incluida una jugosa campaña, y, lo más importante, ofrecía la infinita finura del estudio NetheRealm en un diseño de peleas irrompible e impecable.

4 – Guilty Gear Strive (2021 – PC, familia PlayStation, familia XBox)

El banquete anime de los Guilty Gear encontraba en Strive una pequeña cima visualmente over the top y unapologetically otaku. Arc System Works demostraba de nuevo tener el toro por los cuernos y montar una fiesta extremadamente técnica pero también asequible, brindando herramientas para el delirio a cualquiera que no quisiera dedicar 18 horas diarias a entrenarse para el siguiente EVO. El estudio apostaba también por un producto impecable en lo tecnológico (su online debería sentar precedente por su potencia técnica y finura) que dejaba el éxito o el fracaso cien por cien en manos de las jugadoras y jugadores. El resto eran las estratosféricas propuestas mecánicas propias de la saga y -también habitual- un extremo gozo estético.

3 – Sifu (2022 – PC, familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

Exquisitas coreografías de la toña, un sistema de combate tallado del diamante y una ambientación de altísimo vuelo artístico caracterizan la mejor adaptación apócrifa posible de las John Wick. Sloclap puntuaban matrícula de honor cogiendo lo mejor de su fallido Absolver e incrustándolo en un juego que hacía del parry, el esquive y la gestión de la resistencia puro arte jugable. Y que añadía, además, una original mecánica interesante y creativa: a cada muerte, el personaje renacía un poco más viejo, con menos vida pero también con más fuerza. Más que un simple gimmick, un refrescante meneo para un juego ya de por sí fibradísimo.

2 – Street Fighter 6 (2023 – PC, familia PlayStation, familia XBox)

Con contundencia, estilo y un arsenal mecánico, artístico y de posibilidades. Así es como Capcom, aún en estado de gracia, se sacude del hombro la mota de polvo que supuso el fiasco de una quinta entrega que llegó lastrada por un montón de paridas y ausencias de contenido y reclama su trono: es ya un cliché decir que Street Fighter es el rey de los juegos de lucha, pero es que no hay más. Es el puto amo. En concreto esta sexta entrega es, no hay otra manera de decirlo, una auténtica bomba de relojería lúdica: rotunda al tacto, robustísima en sus mecánicas, creativa en sus nuevas propuestas jugables, valiente en el replanteamiento de sus bases -ahora capaces de acoger a TODO el mundo, pros y neófitos-, visualmente espectacular y cargadísima de contenido off y online. Un derroche de elegancia, flow y carisma infeccioso, infinitamente disfrutón y muy euforizante. Casi, casi, el mejor juego de lucha de la última década.

1 – Super Smash Bros. Ultimate (2018 – Nintendo Switch)

La Switch ha sido el lujoso contenedor de varios cénits creativos de sagas míticas, que han visto en la híbrida de Nintendo una especie de “entrega definitiva” a modo de depuración, culminación y resumen. El más flashy de todos quizá sea este Uiltimate que daba carpetazo (por lo menos durante unos cuantos años venideros) a la saga-mezcolanza-olla a presión de Masahiro Sakurai. Y menudo fue el invento: no sólo un nuevo volcado de más personajes y escenarios, una antología del disparate pugilístico y una orgía party-jugable pensada para la locura grupal sino también un compendio con vocación enciclopédica de todo lo que ha dado la saga desde su debut en la Nintendo 64. Que es tanto que trasciende épocas y géneros, resultando en un emotivo y pasional homenaje a toda la historia de los videojuegos. Qué narices, Smash Bros. Ultimate es más que un videojuego. Es felicidad encapsulada en un cartucho del tamaño de una uña de dedo gordo del pie. Si no el mejor juego de lucha de todos los tiempos –Street Fighter 2, Mortal Kombat II y SoulCalibur II cargan en sus hombros el peso de la relevancia histórica- sí es el más divertido y completo.

Xavi Roldan empezó la aventura casahorrorífica al poco de que el blog tuviera vida. Su primera crítica fue de una película de Almodóvar. Y de ahí, empezó a generar especiales (Series Geek, Fantaterror español, cine gruesome...), a reseñar películas en profundidad... en definitiva, a darle a La casa el toque de excelencia que un licenciado en materia, con mil y un proyectos profesionales y personales vinculados a la escritura de guiones, puede otorgar. Una película: Cuentos de Tokio Una serie: Seinfeld

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