Xenoblade Chronicles 3

Análisis de Xenoblade Chronicles 3 (Nintendo Switch)

La del bien contra el mal, la luz contra la oscuridad, es una dialéctica estándar que ha venido a hacer las veces de fuel para alimentar el motor narrativo de casi cualquier JRPG (o juego de rol japonés) desde ya los inicios del género allá por el primer Dragon Quest. No pasa nada y no tenemos por qué llevarnos las manos a la cabeza, es un argumento universal y como tal puede servir de trasfondo para adoptar enfoques más inéditos o contar cosas más específicas, ricas e interesantes. Vaya esto por delante al hablar de Xenoblade Chronicles 3, cuyos tropos argumentales parten de ese inicial. Un bando, otro bando, enfrentados, luchadores buenos, conspiradores malos, los primeros deben ganar, los segundos perder. Pero no hace falta adentrarse demasiado en el (extensísimo) metraje de la última entrega de la respetada saga de Monolith para darnos cuenta de que este contexto sirve para algo más que para desparramar mecánicas sobre un lienzo argumental perezoso.

Bastan pocos minutos desde el inicio del juego para comprobar cómo esto es una historia de dos pueblos instrumentalizados por sus líderes. De un grupo de chavales y chavalas engañados que creen estar luchando por unos ideales cuando en realidad son simple carne de cañón: sus muertes liberan una energía vital que se usa para alimentar la maquinaria bélica. Y aunque sobrevivan a la contienda sus días tienen fecha de caducidad, un momento en el que, aún jóvenes, se entregan “voluntariamente” en una ceremonia-pantomima que supuestamente los canoniza pero en realidad los reemplaza por otros más jóvenes, carne nueva. Y todo esto ocurre sólo en los primeros minutos de una historia generosa en matices, abundante en giros dramáticos, amiga de la exploración emocional y dada a la empatía con sus personajes.

No hay más que meter un pie en el juego para darnos cuenta del infinito cuidado con el que se ha planteado y ejecutado. Al empezarnos a mover en el mundo abierto llega ese habitual shock y aparece el sentido de la escala, que como ya viene siendo costumbre en la saga es enorme, inabarcable casi. Gigantesco en narrativa y en mapeado. Pero lo anterior, la sensación de mimo, sigue primando en todo momento. Xenoblade Chronicles 3 es una hormiguilla que pone cada piedrecita en su lugar sabiendo de manera casi instintiva cómo y con qué propósito. Es un proceso de construcción que va sucediendo de manera orgánica, apabullando pero sin avasallar, contando las cosas cuando es necesario (desde novedades argumentales hasta los propios sistemas jugables, cuyos tutoriales se dilatan hasta muchas horas entrado el juego) y amontonando con cabeza la información hasta desplegar un guión intenso y sorprendente en el que las misiones secundarias brotan de manera natural y orgánica, sin molestar y siempre ofreciendo aportes interesantes. Y hasta cimentar, naturalmente, un sofisticadísimo esquema de mecánicas.

Mecánicas de entre las que obviamente resalta el cuerpo a cuerpo contra enemigos de a pie y enormes bosses. Se trata de un combate complejo, con un punto semiautomático pero con una necesaria interacción clave basada en el posicionamiento espacial, en las sinergias entre personajes, en las secuencias de combos, en los estados alterados y en una novedad, unas llamadas “cadenas” que permiten pausar la acción para combinar ataques sucesivos representados en forma de cartas. Todo ello supone una pequeña vuelta de tuerca a lo visto en las tres entregas anteriores (cuento las dos numeradas y la “X” de WiiU) en la que se añaden elementos interesantes, se pulen los ya existentes y se podan los innecesarios para un combate depuradísimo, profundo pero claro, exigente pero asequible.

A nivel técnico, y teniendo en cuenta por un lado las capacidades de hardware de una consola que ya cuenta un lustro de vida y por otro una vocación de JRPG cuyas formas expresivas siguen estando muy codificadas, el juego oscila entre lo notable y lo casi inexplicable: escenarios interconectados, estancos pero enormes. Animaciones y modelados entre notables y excelentes. CGIs vistosísimas exquisitamente planificadas y realizadas. Un impresionante logro en todas sus facetas con capacidad muy sobrada para convertirse en juego de cabecera para japanófilos de filia otaku y para formar parte de la selecta lista de la que también participan Persona 5, Dragon Quest XI, Nier: Automata y Tales of Arise: la de los mejores JRPG de los últimos años.

Gameplay de Xenoblade Chronicles 3

Xenoblade Chronicles 3: un JRPG apasionante e impecable
  • Xavi Roldan
4.5

Por qué jugar al Xenoblade Chronicles 3

Impresionante se mire por donde se mire, Xenoblade Chronicles 3 es accesible y café para muy cafeteros al mismo tiempo. Es capaz de acoger y deslumbrar a neófitos con su narrativa, claridad expositiva e infinitas maravillas artísticas y también de satisfacer a los iniciados con un sistema de combate más afinado y profundo que nunca. Tan bueno como el primero pero mucho más depurado.

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Xavi Roldan empezó la aventura casahorrorífica al poco de que el blog tuviera vida. Su primera crítica fue de una película de Almodóvar. Y de ahí, empezó a generar especiales (Series Geek, Fantaterror español, cine gruesome...), a reseñar películas en profundidad... en definitiva, a darle a La casa el toque de excelencia que un licenciado en materia, con mil y un proyectos profesionales y personales vinculados a la escritura de guiones, puede otorgar. Una película: Cuentos de Tokio Una serie: Seinfeld

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