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Crítica de Adoration

Como tantos otros, se diría que Fabrice Du Welz vería en su día Déjame entrar, y se la tomaría por el lado más oscuro. Y es que de la película sueca se puede extraer un precioso relato de descubrimiento, amor y amistad, como uno bastante más chungo, el de la vampirización de un ser que adora al otro hasta convertirse en un auténtico esclavo manipulado a placer. Y claro, con esa perspectiva, el responsable de películas como Calvaire o Vinyan, de todo menos plácidas, decidiría llevarse tales sensaciones a su terreno. O no, quién sabe, pero el caso es que una década después de aquélla, Du Welz trae Adoration para volver a sumirnos en una historia de apasionadas adoraciones y consecuentes aprovechamientos, de nuevo por vía de dos prófugos infantes. Un chavalín conoce a una chiquilla internada en un centro psiquiátrico, y pierde el oremus. Suena, ¿verdad?

Y es que Adoration no pretende ser original, sino puntillosa con su cometido. Se mete hasta el fondo de esta relación entre dos jóvenes (no tienen ni quince años) que por el camino descubren lo intensos que pueden ser algunos sentimientos que hasta el momento desconocían. Y que a lo mejor anhelaban, pero menudo caramelo envenenado. Con una constante sensación de agua al cuello, y una trama que se va enfangando a cada paso que da, la película se descubre bestialmente vívida. De hecho, Du Welz hasta roza límites de lo moralmente aceptable, con una propuesta que antepone, a todo, la correcta percepción de las emociones que describe. Más que narrativa, Adoration es sensorial.

Regresando a escenarios eminentemente naturales, Du Welz los vuelve a convertir en vaso conductor de emociones, o en protagonista pasivo si se prefiere, rodando en 16mm con una cámara que se pierde en frondosos verdes, que a veces parece escondida entre cálidos tonos mientras espía a los niños, y otras en cambio los amenaza desde recovecos oscuros casi impenetrables. Una cámara que además no se separa de ellos, se coloca a su altura y, de hecho, en ocasiones hasta adopta su punto de vista (incluyendo planos fugaces de miradas de soslayo, o puntuales zooms). Todo ello secundado por un atmosférico apartado sonoro que da la puntilla, e interpretado por dos sorprendentes actores (habrá que seguir la pista de Thomas Gioria y Fantine Harduin, relevo natural de Martin Sheen y Sissy Spacek).

La pena en todo ello es que Adoration se resienta de esa total falta de innovación. Los pasajes más episódicos, que pueblan el bloque central del film, van rebajando interés al ser tal y como cabría esperárselos. Sorprende que, teniéndolo todo de cara para alterar un poquito las cosas, Du Welz no haya aprovechado la ocasión. Y para muestra un botón: la escena del barco peca de obvia y exagerada a juicio de quien esto escribe, y acaba sellando definitivamente el arco de los protagonistas, perdiendo por consiguiente buena parte del interés en el argumento, y eso que aún queda un buen rato de metraje. Habiendo ya una situación previa de igual intensidad (las escaleras del centro psiquiátrico), un pasaje menos abrupto hubiera servido para que la ambigüedad siguiera prevaleciendo.

No, Adoration queda lejos de la perfección. Así como del impacto de anteriores trabajos de Fabrice Du Welz. Pero al César lo que es del César: sigue siendo una propuesta audiovisualmente apabullante, con una grandísima carga emocional y sentimientos que logra mantener a flor de piel durante buena parte del tiempo. Por lo que, de entrada, que los fans del cineasta estén tranquilos, que sigue en plena forma. Y a quienes lo descubran ahora, no saldrán defraudados. Pero lo que apuntaba a un nuevo hito del coming-of-age más radical, se queda a las puertas de la gloria. Por poco.

Traier de Adoration

Valoración de La Casa
  • Carlos Giacomelli
3.5

En pocas palabras

Fabrice Du Welz vuelve a sus pesadillescos parajes naturales para contar la historia de dos niños que huyen para vivir su historia. Una experiencia para los sentidos a medio camino entre Malas tierras y Déjame entrar, que no acaba de dar con la tecla… pero se queda muy cerca

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2 comentarios en “Crítica de Adoration”

  1. Vinyan… Que dolor, que chorrada…
    Mis colegas en Sitges haciendo bromas de ‘El birmano me mete mano…’ por lo del final.

    Habrá que tenerla en cuenta…

  2. Carlos Giacomelli

    Jajajaja, pues yo lo pasé fatal con ella, supongo que me metí de lleno (el Auditori ayuda mucho para ello, jejejMierda cuánto voy a echar de menos Sitges este año), y de lleno que fue al top pelis de terror de esa época. Adoration creo que es bastante inferior…

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