capitana marvel critica

Crítica de Capitana Marvel

Pues ya está. Lo saben. En Capitana Marvel, una escena en un Blockbuster sirve para confirmar lo que, de hecho, nosotros ya sabemos también: que Marvel es la reina del entretenimiento cinematográfico, es quien oficialmente coge el relevo de cuando Stallones y Schwarzeneggers se repartían el pescado (siendo Governator el protagonista del no va más de los 90: Mentiras arriesgadas). Una escena en la que todo se pone patas arriba, a todo se le da la vuelta como a un calcetín; y la película, o la saga mejor dicho, sin despeinarse. Una heroína extraterrestre más grande que el mayor de los héroes masculinos. Un destrozo sin tapujos (y literal: explota, literalmente) de la figura del héroe cachas de toda la vida. Destrucción del que es también un símbolo de los 90, como diciendo que al cuerno con lo antiguo, pese a que la película se ancle en dicha época y la homenajee a diestro y siniestro. Con Garbage y con Gwen Stefani sonando (también con Nirvana y REM, ojo), entonando un canto mucho más claro que el de su inmediata rival (Wonder Woman) pero siendo la mitad de explícito y vulgar. Quizá por no sentir la necesidad imperiosa de epatar, que sí se palpa en DC/Warner. Claro, es que en Marvel saben muchas otras cosas: como que lo que prima es la descripción de los personajes. Lo que hace que la saga Vengadores tenga éxito en su conjunto, con independencia de los resultados de cada película por separado, es el esmero en la humanidad de los mismos (y aquí estamos hablando de alienígenas, ojo) más que la explosión más ruidosa o el ralentí más relamido. Con esa base como único pilar inamovible, lo demás viene solo.

Viene solo el entretenimiento: Capitana Marvel vuelve a ser un ejemplo de divertimento para todos los gustos, con acción y humor en medio de una historia previsible pero conducida con pulso para tornarse emocionante y emotiva. Viene sola la empatía: es literalmente imposible no rendirse ante el colegueo que se establece entre una estupenda Brie Larson y Samuel L. Jackson. O entre cualquier otro de los que pululan por pantalla, desde Jude Law a Annette Bening, de Clark Gregg a Lashana Lynch o Ben Mendelsohn. Y por tanto, viene sola la sensación de estar viendo más bien un cortometraje que una película de (algo) más de dos horas de duración. Así pues, su condición de candidata a blockbuster del año se la lleva casi de manera automática.

Quizá por la seguridad de haber encontrado la fórmula del éxito, también parece que sea más sencillo el imaginar ideas de lo más descabelladas. Ya se encargará el CGI de ponerles forma. Coquetearon con el rejuvenecimiento de Kurt Russell en Guardianes de la Galaxia Vol. 2, pero es que ahora la mayoría de fotogramas están protagonizados por actores que en realidad tienen un par de décadas más. Y ya no hay miedo alguno a la hora de pintar a medio reparto de verde o azul, situar parte de la acción en universos y planetas lejanos… en Marvel, vaya, no se avergüenzan de su condición de cómic con superhéroe/heroína en pijama salvando al mundo con sus superpoderes. Otra de aquellas lecciones que deberían aprender en la casa rival.

Bueno, ¿y después? Después ya llega la revolución: sin aparente esfuerzo, los directores y guionistas Anna Boden y Ryan Fleck logran hacer de una película menor de Marvel (no deja de ser un capítulo intermedio entre las partes I y II de Los Vengadores 3: Infinity War y el inminente Endgame) una arma tan fundamental como la aplaudida Black Panther. Lo apuntaba al principio, lo repetiré probablemente al final: Capitana Marvel SÍ es lo que el género pedía a gritos. No es una hueca acumulación de clichés y bromas de dudoso doble filo sobre las diferencias de sexo. No hay una sola broma en relación a lo que se puede hacer o no por el hecho de llevar falda o pantalones. Ni siquiera hay cursilerías románticas por las que, ay, la mujer acabe perdiendo la cabeza ante el hombre de turno (si no sabéis de qué hablo, revisad la vergonzosa relación entre Gal Gadot y Chris Pine). Es, al contrario, una película que no le da ni mayor ni menor peso, sino que equilibra al 50% la balanza de los sexos, consiguiendo normalizar desde el primer momento el protagonismo de Brie Larson y permitiendo meterla en medio del huracán de la gran saga en la que tendrá que tener un rol fundamental. Bien. Así, muy bien.

Luego ya vendrá todo lo demás: si este año se ha colado la de Wakanda entre las nominadas a mejor película, por qué no ver a la ya oscarizada actriz aspirando a la estatuilla en la próxima gala. Por qué no una primera nominación a mejor guión a una película de superhéroes. ¿Demasiado premio? A lo mejor sí. Al final, Capitana Marvel no innova ni a nivel de argumento (de hecho, pasa por inevitables lugares comunes que rebajan un poco las sensaciones globales) ni de película-presentación. No rompe ningún esquema ni define a sus personajes mejor (ni peor) que el resto de la saga. Su ritmo es descompensado y nada hay que vuele realmente la cabeza. Pero es que tampoco lo hacía Black Panther, así que tampoco sería de extrañar que se reivindicara esta propuesta. Y qué duda cabe, por encima de estos pormenores, se lo merecería por antojarse realmente necesaria. Porque insisto, esta sí es la película de superheroínas que el cine andaba buscando. Y que pase ahora la Viuda Negra.

 

Trailer de Capitana Marvel

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
3.5

En pocas palabras

Siendo una película menor en la saga Vengadores, Capitana Marvel da el golpe en la mesa que el género necesitaba, equilibrando de una vez la balanza de sexos… y de paso ofreciendo un entretenimiento tan cojonudo como de costumbre.

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