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Crítica de Cementerio de animales (Pet Sematary, 2019)

Bueno, pues que sigan viniendo, que ya incluso hasta van colando. Me refiero a los remakes de cualquier película de terror que se haya hecho de dos décadas para atrás. Algunos aportan, sí. It, Evil Dead. Pero muchos otros acaban en un saco de olvidables, prefabricadas propuestas que dañan incluso el recuerdo de las originales: ¿para qué verla, si la nueva versión es tan mala? Sin embargo, lo dicho: empiezan a colar. Se presenta en sociedad Cementerio de animales y la preceden criticas entusiastas. También recibe algún palo, pero en general la pre-acogida es buena, y la acogida en sí, la del espectador, lo mismo. Bien, pues un servidor no ha leído el libro de Stephen King, pero sí ha visto la versión del 1989, chunga como ella sola pero causante de alguno de los mayores traumas de mi infancia. Cosa que la de 2019 ni se plantea, pues apuesta en seguida por el susto fácil: elementos que cruzan la pantalla en primer plano y destrozando tímpanos, una y otra vez. ¿Para qué arriesgar más? Si con eso el espectador ya queda satisfecho y la millonada está garantizada.

Algo tienen las novelas de King, que sólo alguna de sus adaptaciones a la gran pantalla intenta mantener: el escritor (o su equipo de escritores…) busca una fuerte componente psicológica que, cuando da en el clavo, sobrecoge. Lo que buscó Marie Lambert: ese gato que volvía a la vida, ese accidente, ese niño que… bueno, ese niño; conseguían asustar, pero porque previamente había cierta preparación, cierta explicación pausada para que el espectador formara un poquito parte de la familia protagonista, antes de que pasara todo lo malo. Cementerio de animales, 2019, arranca a piñón desde el primer minuto. Un estimulante prólogo hace que el conocedor de la original se pregunte qué ha ocurrido, recurso que remite además a la acertada revisión de Amanecer de los muertos. Pero luego un premisa argumental manida hasta la saciedad y expuesta como siempre (familia que se muda a las afueras) invita a la primera desconexión espectador-pantalla. Y a partir de aquí, alternancia de sustos con distancia matemáticamente inapelable, y dramatismo y profundidad que se van enterrando bajo su peso, hasta desaparecer por completo. Nada nos importan los personajes principales, ni lo que le ocurra al gato nos despierta la menor aprensión, y poco ayuda que la familia haya aumentado en número: ahora hay una hermana de unos nueve años, que rebaja y de qué manera la intensidad del terror al enfocarse mayor protagonismo en ella que en el más pequeño de la casa.

Y luego, vale, hay algún guiño al conocedor de la original: lo que ha hecho aplaudir a unos y otros es que se acude a los momentos clave de aquella y se busca la sorpresa de quienes los recuerden. Y sí, el recurso tiene gracia, pero a la postre sólo sirve para rebajar (aún más) la intensidad del pánico, del terror profundo que tales momentos provocaron. Porque en el 1898, Cementerio de animales nos hacía sufrir por el ataque directo a lo más inocente e intocable, tomaba las zonas de confort a las que el espectador solía aferrarse en el cine de terror (ciertos personajes no se tocan, ciertas situaciones no valen) y… las pervertía. En 2019, claro resultado de los tiempos que corren, el impacto audiovisual anula esa condición, anula el puro miedo. Y por delante se lleva la lógica de infinidad de situaciones que caen en el ridículo o lo inexplicable. Hasta el punto de apostar por la comedia negra en su tramo final. Eran sus responsables conocedores del desaguisado y apostaron por reírse de sí mismos… ¿O es que la risa sale espontánea sin que ellos lo quisieran? Mejor no dar respuesta a la duda que al final es lo único que queda de esta, tan resultona como hueca e innecesaria, revisión del clásico.

 

Trailer de Cementerio de animales

 

 

Valoración de La Casa
  • Carlos Giacomelli
2

En pocas palabras

Tristemente, estamos llegando a una situación en la que todo vale. Remake tonto como él solo y con estrategia de mercado evidente, acaba cuajando como si nada. Peligrosa ruta que recorre tan campante esta innecesaria película.

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