desenterrando sad hill

Crítica de Desenterrando Sad Hill

Creo que aquí estamos empatados a sorpresas. Todos los implicados en el proceso de ver Desenterrando Sad Hill, quiero decir. Los que hace unos cuatro años se propusieron recuperar, en un páramo perdido de Burgos, el escenario en que se rodó el final de El bueno, el feo y el malo, desde luego: ni esperaban que su proyecto fuera a contar con tantos voluntarios (ya sea subvencionando como acudiendo físicamente al lugar para ayudar a sacarle lustre), ni que de él fuera a salir un largometraje documental con tantos implicados y del calibre de Ennio Morricone, James Hetfield, o el propio Clint Eastwood. Tampoco esperaba el director de la película, un Guillermo de Oliveira que partía de la idea de un cortometraje, poder estar viendo la gestación de un título de culto, acaso sleeper de Sitges 2018. Y sorpresa nos llevamos por supuesto los espectadores, que quizá nos metemos un poco a ciegas en la sala, esperando ver algo que nada tiene que ver con el emotivo, divertido, entrañable y nutritivo resultado final.

Pero es que este no es un documental al uso. Esto no va de cuatro frikis que un buen día se pusieron a sacar arbustos y pedruscos de una antigua localización de cine. Desenterrando Sad Hill es un canto de amor al séptimo arte, ya sea en forma de spaghetti western como de cualquier otra. De entrada puede parecer que se esté llevando a cabo un discurso sobre los fanatismos, la locura incluso, de quienes desentierran el lugar (y es que la verdad es que el proyecto se las trae, a quién pretendemos engañar). Pero poco a poco, atendiendo a sus declaraciones, vamos entrando en el juego: en el juego de quienes tienen, o han tenido alguna vez un sueño vinculado con el cine. Qué demonios, aquí se acaba hablando de la inmortalidad del cine, en función de quién lo recuerde. Y de su universalidad, en cuanto a lenguaje que todos podemos hablar.

También hay infinidad de detalles sobre la película original, sobre Sergio Leone y compañía y sobre el making of en general, claro. Pero todo va dirigido a intentar entender por qué. Por qué está El bueno, el feo y el malo tan profundamente arraigada en esta gente (como para darle al pico y pala durante cuatro años). Pero como lo puede estar cualquier otra película en cualquiera de nosotros. Sólo así, hayamos o no participado en el desentierro del lugar, nos sentimos partícipes, compartimos la camadería que se respira en pantalla. Sólo así se entiende que tanta gente se haya visto envuelta en el asunto, cantante de Metallica incluido. Y sólo así nos acabamos emocionando tanto como los tres protagonistas principales al ver que el cementerio de aquél cruce de miradas final no sólo va tomando forma, sino que se va llenando de gente.

Hablamos de Metallica más que de Eastwood, pero es que cabe darle un aparte. La película juega la carta del cantante con habilidad: sin aparente justificación, una entrevista a Hetfield va apareciendo en pantalla a lo largo de todo el metraje. La explicación, al final, es el broche perfecto, se justifica de un plumazo la frikada de toda esta alocada empresa, las obsesiones de los que la tiraron para delante, y de todo el que se sumó a la causa. Y es que Desenterrando Sad Hill va de mi peli favorita. En concreto, la de los protagonistas es la de Sergio Leone, pero en mi caso sería, no sé, Jurassic Park. Esto va de la magia del cine, hay que verlo. Hay que, en definitiva, dejarse sorprender.

 

La ovación que se llevó Desenterrando Sad Hill en Sitges 2018

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
4

En pocas palabras

Una pequeña joya que habla sobre la amistad, la superación, los sueños, y el amor por el cine. Cualquiera a quien le apasione el séptimo arte debería ver esta película con independencia de su gusto por los spaghetti western.

Sending
User Review
0 (0 votes)
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *