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Crítica de El irlandés

El Irlandés es, y que me perdonen Luke Skywalker y compañía, probablemente el mayor acontecimiento cinematográfico del 2019, y por muchos motivos. El estreno más gordo de Netflix hasta la fecha, la ansiada reunión de Scorsese con Pesci y De Niro, la de este último con Pacino… Habrá habido propuestas mejores y peores a lo largo de su historia, pero este era el do de pecho definitivo que la plataforma de streaming necesitaba. Y es que con el mastodóntico biopic de Frank “El Irlandés” Sheeran, ya no se puede dudar de que Netflix sea una productora/distribuidora de cine de primer nivel; esta jugada sólo puede compararse a, no sé, ¿una hipotética cuarta parte de El padrino con todo quisqui aún vivo involucrado de nuevo? Incluso esa idea me parece inferior a lo que aquí está en juego. La nominación a infinidad de Globos de oro y su más que probable presencia en la ceremonia de entrega de los Oscars, no hace sino confirmar todo lo comentado hasta ahora: estamos ante un punto de inflexión.

No deja de ser curiosa la simbiosis que se ha dado entre uno de los mejores directores de cine de la historia, y la plataforma televisiva que está revolucionando el medio y estableciendo las bases de su futuro. Martin Scorsese se ha sacado de la chistera un tour de force en forma de película que bien podría haber sido una miniserie: hasta las tres horas y media se estira un metraje al que se le intuyen bloques que podrían corresponderse con capítulos. Y quizá algo de eso hay en su concepción original, pues El irlandés destila televisión por sus poros tanto por su estructura como por el argumento en sí, la presentación del mismo… y casi hasta la puesta en escena.

De esta manera, la película se antoja como inesperado puente entre grandes epopeyas cinematográficas como Érase una vez en América o Novecento (por poner un par de ejemplos con De Niro entre los roles principales) y respuestas en formato catódico como Heimat o La mejor juventud. Usando la narración de un avejentado Frank, Scorsese se recorre de punta a punta la historia reciente de los Estados Unidos, con diversas líneas temporales que van transcurriendo en paralelo a ritmo pausado, dando paso a multitud de secundarios o situaciones que poco a poco van dando forma al gran fresco (ítalo)estadounidense que busca Scorsese… con especial hincapié en los tentáculos de la mafia, claro. Y es que El irlandés es también una exhaustiva mirada a toda la vertiente mafiosa de la filmografía del de Taxi Driver, si bien las formas y tempos más cercanos al lenguaje televisivo la hagan palidecer en comparación con Uno de los nuestros, o Casino. Si bien la factura técnica (cuestionables rejuvenecimientos digitales al margen) sea impecable, y la dirección cuente con la mano maestra de costumbre, se hecha en falta el vibrante impacto de dichos títulos.

Pero la verdad es que Martin Scorsese tampoco parece demasiado interesado en hacer exclusivamente de El irlandés la tercera entrega de esa saga mafiosa que conforman los dos ejemplos recién mencionados. Conforme progresa, la película va aumentando en intensidad dramática, volviendo la mirada también hacia la vertiente más sentida de la filmografía de su responsable (que, recordemos, viene de estrenar Silencio). Y es en este progresivo cambio de tercio donde alcanza una excelencia inapelable. Si en su primer par de horas algo lineales y apáticas, El irlandés no alcanza la excelencia, la otra mitad es un desasosegaste drama en el que su personaje principal se va viendo arrastrado, sin opciones, a situaciones emocionalmente límites. Y mientras, el tiempo pasa, la soledad se acrecienta, la muerte está a la vuelta de la esquina. Por ahí, en algún punto, El irlandés se convierte entonces en un gran panegírico. A demasiadas cosas: a un personaje que va llegando al final de sus días, pero también a una generación cinematográfica que se apaga, a un cine que está cambiando irremediablemente, que ya no se hace. Y cuando todas estas emociones calan, la película, ya sí, adquiere cotas de obra maestra. 

Extenuante recorrido histórico mediante cine de mafias puro al principio, tenso drama después, perfecto nexo de unión entre cine y tele, y carta de amor/despedida firmada por un maestro del cine a quien acompaña un equipo reunido de nuevo, para brillar como nunca desde prácticamente la última vez que se vio (Joe Pesci, por cierto, está sensacional). Puede que a El irlandés le cueste encontrar su tono al principio, pero a la postre, el mayor evento del séptimo arte hace honor a las expectativas. Scorsese nos ha regalado una auténtica burrada a la altura de muy, muy pocos. Y eso no hay superhéroe que lo niegue.

Trailer de El irlandés

Valoración de La Casa
  • Carlos Giacomelli
4.5

En pocas palabras

Incontestable obra maestra algo titubeante al principio, pero que tras casi cuatro desbordantes horas acaba confirmando que la espera valió la pena.

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Por Carlos Giacomelli

En diciembre de 2006 me dio por arrancar mi vida online por vía de un blog: lacasadeloshorrores. Empezó como blog de cine de terror, pero poco a poco se fue abriendo a otros géneros, formatos y autores. Más de una década después, por aquí seguimos, porque al final, ver películas y series es lo que mejor sé hacer (jeh) y me gusta hablar de ello. Como normalmente se tiende a hablar más de fútbol o de prensa rosa, necesito mantener en activo esta web para seguir dando rienda suelta a mis opiniones. Esperando recibir feedback, claro.

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