el regalo the gift

Crítica de El regalo (The Gift)

Si para algo sirvió el pasado festival ¿fantástico? y ¿de terror? de Sitges 2015, fue para reencontrarse con una forma de cine que parecía estar tapada bajo pomposos thrillers regresivos, cuentos de terror barrocos o pirotecnias marcianas: ese que prima una idea, un concepto, unos personajes, por encima de lo demás. Hace nada hablábamos de El cadáver de Anna Fritz, que tiene lugar en una habitación y con cuatro actores; el festival se inició con La bruja, que es casi una obra de teatro; y uno de sus platos fuertes fue El regalo, que sólo va de una pareja (Jason Bateman y Rebecca Hall) que se muda a una casa nueva y resulta que un antiguo compañero del cole de él vive cerca y les pasa a saludar. Y ya. De tan poquito se sirve Joel Edgerton, el vecino en cuestión, para debutar como director tras una carrera como eterno secundario (hasta cuando no lo es, como en Black Mass) en una película que no camufla grandes giros tras su aparente sencillez; que no requiere apuntar a otros géneros, ni reservarse para un clímax que sea una bomba de relojería. Tan sólo se dedica a exprimir su idea al máximo, sacando hasta la última gota de jugo de que dispongan sus armas. Armas que tienen forma de honestidad, de personajes, y de atmósfera (o si se prefiere, tensión).

Honestidad por no pretender dar gato por liebre: Edgerton, quien se encarga tanto de la dirección como del guion de su opera prima, se muestra en todo momento sumamente contenido, hasta el punto de que ninguna escena en El regalo desentone lo más mínimo. Todo se dispone para elaborar un thriller con tintes paranoicos, de aquellos que progresan a fuego lento pero de forma constante, en el que el espectador es invitado a jugar para sacar sus propias conclusiones antes de que vayan siendo desarrolladas por el propio film. Honestidad (sencillez), también por su planteamiento formal y artístico: todo el trabajo de El regalo se apoya en unas interpretaciones más que correctas (con mención especial para un perturbador Edgerton), y una dirección y montaje, fotografía y sonido, capaces de enrarecer el ambiente hasta convertir una casa espectacular en un marco de pesadilla, gélido e inseguro; para hacer cambiar una y mil veces a sus personajes con tan sólo mantener el plano un punto más de lo esperado, y dejar que sus actores hagan el resto. Habiendo ya alabado al actor y director de la película, no habría que pasar por alto la progresiva evolución del personaje de Bateman, en una de aquellas veces en que se aleja de su encasillamiento para demostrar solvencia como actor en cualquier situación.

Todo ello sumado para dar con una película en apariencia amable y distraída, que poco a poco va convirtiendo a su público en un protagonista más de este cuento de hadas que va progresando hacia la pesadilla. Un jugador activo de este tablero en el que quizá nada sea lo que parezca, o quizá todo lo contrario. Una película sencilla, serie B sin tapujos que incluso, craso error para quien lo cometa, puede atufar a TV movie directamente, cuando en verdad tarda poco en descubrirse como uno de los juguetes más adictivos y estimulantes de la cartelera actual.

 

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
3.5

En pocas palabras

Una pequeña revolución dentro de los thrillers psicológicos; una alegría de la serie B. O simplemente una película mínimamente pensada. Suficiente para que el visionado de El regalo valga la pena.

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