La Casa » Cine » Terror » Crítica de Expediente Warren: Obligado por el demonio
expediente warren 3 critica

Crítica de Expediente Warren: Obligado por el demonio

Habrá sido culpa mía. Me ha podido la emoción de volver a una sala de cine y de hacerlo para ver una entrega más de la que es, y sigue siendo a día de hoy, la mejor saga de terror de los últimos tiempos. Claro, como si eso fuera decir mucho. En fin, ganas, ilusión, mascarilla al codo y 1,5 metros de distancia en mi horizonte visual… y pasando de la letra pequeña. Una letra pequeña que me habría explicado de entrada por qué, al poco de empezar la proyección de Expediente Warren: Obligado por el demonio, daba la sensación de que el nivel se había rebajado sensiblemente.

Y sin embargo sigo afirmando que se trata de la mejor saga de terror de la(s) década(s). Esta tercera entrega basada en las pesquisas de Lorraine y Ed Warren tiene su razón de ser, puesto que busca alejarse del puro terror para virar hacia una trama más cercana al thriller que tarda poco en hacerse atractiva. Un exorcismo que no sale redondo, con su guiño socarrón a El exorcista a las primeras de cambio, da el pistoletazo de partida a una carrera contra reloj para evitar una desgracia en ciernes. Los Warren, aquí ya detectives totales (de lo paranormal), deben evitar que un joven sea condenado a muerte por haber asesinado a alguien estando poseído por el demonio (primer caso en los Estados Unidos en que se alega posesión en defensa del acusado, por cierto; lástima que al guión eso le importe tres pepinos). Y la mejor manera de salvar al chico será dando caza al demonio en sí, que podría estar campando a sus anchas y planeando su próxima masacre. De modo que los aliados perfectos de Dylan Dog y Mulder y Scully empiezan a buscar pistas, abrir casos y contactar con el más allá, en un whodunit que a la que pisa el acelerador no da plano por perdido, apostando por el desarrollo de la trama en todo momento, y encadenando situaciones de interés que se alejan de las tramas más manidas. Aunque para ello haya que pasar por más de una incongruencia (forzadísimo que nadie vea el final del exorcismo con que se abre la película, imposible la escena de la botellita en prisión…), y más de un pasaje que no pasaría el primer examen de introducción al guión.

Expediente Warren: Obligado por el demonio entretiene, vaya. Pero no asusta, lo cual tendría lógica si nos atenemos a que la película busca la resolución de un crimen, a lo Seven, por encima del susto a lo Expediente Warren (la primera). Pero eso es verdad sólo en parte. No menos cierto es, que la película se empecina en alternar desarrollo argumental con pasajes de terror que no acaban de decantarse por la atmósfera o el jumpscare de turno, quedando en una indeterminación que rebaja, y mucho, intensidad. Vaya, que no es que no lo intente, sino que no le sale. ¿Por qué? Pues ahí entra en juego la letra pequeña que debí haber leído: James Wan ya no dirige esta tercera entrega de la franquicia, sino que cede su silla a un tal Michael Chaves, responsable de uno de los más flojos spin offs de la saga: La llorona. Tras semejante debacle, en la Warner Bros. debieron haberle puesto a él (y a su director de fotografía) a manos de dicho fantasma, y reservarse a Wan para la que nos ocupa. Pero al tenerle liado con la secuela de Aquaman, imagino que tuvieron que hacer de tripas corazón con Chaves (y su director de fotografía).

Suerte tiene el director de la genuina diversión del guión, puesto que si por algo más se diferencia Expediente Warren 3 de la primera o incluso de la ya inferior segunda, es su total falta de ideas técnicas, de recursos visuales, de soluciones originales. Wan será muchas cosas, pero cierto es que sabe dotar a una set piece de terror de la potencia que requiere, aunque para ello deba idear un juego imposible de espejos, luces o proporciones. Todo lo que apunta a autoral en Obligado por el demonio atufa a impostado y aporta menos que cero (de hecho, el torpísimo juego de flashes de Farmiga en el exorcismo inicial, iluminado de manera muy particular, sólo sirve a arruinar parte de la sorpresa: es la misma iluminación de un lugar que, a priori, no debería guardar relación con la resolución del caso). Y claro, de semejante falta de punch, lo que más se resiente es el factor miedo.

Queda una película distraída, con un tercio final especialmente adictivo. Pero que pierde por completo el aura de saga de altura que hasta ahora había mantenido gracias al pulso de James Wan. Si Expediente Warren: Obligado por el demonio es mejor que la inenarrable saga de Annabelle o la recién citada La llorona, es más bien porque se le dedica algo más de mimo desde arriba: cuenta con más recursos, con un guión que ha sido pensado con algo más de tiempo, y con un reparto que aunque aquí a veces roces lo ridículo, es de primer nivel. Misión cumplida, trono indiscutido. Pero a su vez, primer y serio paso en falso que debería invitar a dejarlo aquí, antes de seguir rebajando el nivel. Que para eso ya tenemos los spin offs.

Trailer de Expediente Warren: Obligado por el demonio

Expediente Warren 3: mejor lo dejamos aquí...
  • Carlos Giacomelli
3

Por qué ver (o no) Expediente Warren: Obligado por el demonio

Tercera entrega de la saga Expediente Warren, pero primera sin su director, un James Wan que es sustituido por el Michael Chaves de La Llorona. Cambio lo suficientemente traumático como para bajar de la excelencia al aprobado, y obligar a una retirada a tiempo. Esta vez ha salido bien, pero…

Sending
User Review
0 (0 votes)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *