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Crítica de Fast & Furious: Hobbs & Shaw

Que la saga A todo gas tomase una decisión acertada allá por su quinta entrega ya no lo puede negar nadie. Cuando de coches tuneados y poco más, se pasó al cine de atracos a bancos, malosos, misiones imposibles y amenazas mundiales, sí, hubo quien se quejó. Que si estaban violando el espíritu original… la cantinela habitual. Pero la magia se obró, en forma de revientataquillas que ahora ya se permite el lujo de tener su propio spin-off. Porque otro acierto fue el de ir introduciendo actores cuya carrera habla por sí sola: primero Dwayne Johnson, después Jason Statham (y luego Kurt Russell, Charlize Theron…). Justamente estos dos fichajes se comieron, por personalidad y cachondeo (basta ya de tanta profundidad y mensaje sobre la familia), a todo el reparto original. Con ellos la saga revivió, y son ellos quienes protagonizan ahora este Fast and Furious: Hobbs & Shaw, porque a carisma nos les gana nadie.

Y sobre su carisma se apoya toda la película.

Hay dos fuerzas mutuamente excluyentes que se enfrentan en Hobbs & Shaw, y no me refiero al choque Johnson&Statham vs Elba&Super-Elba. Por un lado, la constatación de lo comentado. Ambos actores, con más de un momento para la improvisación, se muestran comodísimos en sus roles entre la buddy movie y la acción macarrilla. Sus constantes chascarrillos suponen, al menos durante buena parte del metraje, el principal motor para el funcionamiento del mismo. Y así, esta propuesta (de todo un experto en materia gamberra: a David Leitch le debemos DeadpoolAtómica y John Wick) da con la misma tecla que sus hermanas mayores: una combinación de acción y humor que nada tiene que envidiar a, pongamos, la saga Vengadores. De hecho, el enemigo es un Thanos en toda regla (también Idris Elba, en plan cyborg, quiere diezmar a la humanidad para que esta pueda avanzar), y algún que otro secundario bien podría ser el mapache Rocket (Ryan Reynolds, a lo Deadpool). Pero aquí está la fuerza contraria…

Si Fast & Furious: Hobbs & Shaw es una buena generadora de risas y buen rollo en general, no menos cierto es que su justificación allende motivaciones económicas carece de sentido. Es un refrito sin pudor alguno de las cosas que han funcionado recientemente en el cine de acción y aventuras, tanto por las motivaciones del enemigo de turno como por la estructura manidísima dl film o trama en sí, vulgar readaptación de una Misión: Imposible cualquiera y poco más. Por mucho que goce de momentos espectaculares ya marca de la casa (cómo se las idean para bajar de un rascacielos a la planta baja; cómo pretenden parar un helicóptero), por muy divertida que resulte, no ofrece absolutamente nada. Nada de nada. Y se alarga hasta las dos horas y cuarto de metraje.

Hay que ver, en definitiva, qué fuerza compensa más. Los fans del lavado de cara de la saga muy probablemente hagan la vista gorda en cuanto al argumento y se queden con lo divertido, que no es poco. De verdad que Hobbs & Shaw puede llegar a ser agotadora, en el mejor sentido. Pero si se buscan mayores objetivos, tales como ir al cine y disfrutar de una película en sí, en lugar de ser atracado (con muy buenas maneras, nadie lo duda), pues… sí, también puede tornarse agotadora. Pero esta vez en dirección opuesta.

Trailer de Fast & Furious: Hobbs & Shaw

Valoración de La Casa
  • Carlos Giacomelli
3

En pocas palabras

Un spin-off entretenido y espectacular, en la línea de las últimas acometidas de la saga A todo gas. Pero tan, tan poquita cosa, que se le notan las vergüenzas al cabo de nada.

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2 comentarios en “Crítica de Fast & Furious: Hobbs & Shaw”

  1. Sinceramente, después de ver a la roca en Jumanji, de bombero, vigilante de la playa y guarda de zoo, y a Statham domando tiburones; ninguna de las mencionadas me pareció suficientemente entretenida para pasar la raya del aprobado.
    En este refrito de géneros como dices, en cambio, si me divertí y de hecho para nada eché de menos al tercer calvo de la franquicia. Quitando algún exceso de fuerza o acrobacias me resultó entretenida y hasta graciosa en algunos momentos. El toque tribal, bueno aceptable con su correspondiente moralina. Y un Ryan Reynolds, sin acreditar, tampoco estaba mal, abriendo de par en par una puerta a la secuela.
    Una película que no me hace mirar el reloj en toda la proyección y consigue que me sonría en alguna ocasión es un bien, bien.Saludos y me alegro que sigáis por aquí hacía tiempo que perdí la pista.

  2. Carlos Giacomelli

    Eso es verdad, no llegué a mirar el reloj en ningún momento. Ahora bien, también es cierto que estaba todo el rato pensando en Misión imposible 2 (era esa, la de Thandie Newton?) y diciendo que tienen más cara que espalda. En cuanto a la ristra de pelis de ambos calvos, yo he visto casi todo también y oye, a veces meh, pero a veces en cambio muy bien… nivel: no mirar el reloj. No les pido mucho más ¯\_(ツ)_/¯

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