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Crítica de The Green Hornet (2011)

Nota previa: No sonará muy ortodoxo, y no es la primera vez que lo digo, pero no hagáis demasiado caso a esta crítica. Elementos relacionados no sé muy bien con qué parte de mi emotividad me impiden ser plenamente objetivo.
Antecedente #1: Por estos lares caseros nos consideramos rendidos admiradores de la serie de la ABC de los años 60.
Antecedente #2: Por estos lares caseros nos consideramos rendidos admiradores del director Michel Gondry.
En consideración: No tenía ni puta idea de qué esperarme cuando me he metido en la sala a ver «The Green Hornet», adaptación verbenera del personaje radionovelesco de los años 30. Pero las vibraciones no eran nada buenas. ¿Gondry metido en un blockbuster que huele que apesta a encargo? ¿Un montón de gente poniendo su confianza y su chequera al servicio de un pretendido exitazo postinvernal? Y en consecuencia de esto ¿un puñado de ejecutivos diciendo lo que les gustaba y lo que no les gustaba de los masters que iba entregando el director a medida que iba rodando? Se mascaba la tragedia. No hace falta ser clarividente para vaticinar que de este tipo de vaivenes creativo-comeciales sólo puede salir un producto que no va a convencer a casi nadie.
Eso ha ocurrido. Que Gondry no es un mercenario, por mucho encargo que se le pueda hacer. Y que nadie está dispuesto, sin antes preguntar, a rellenarle los bolsillos a un tipo que ha puesto alguna vez en su vida a Jack Black a remakear «Los cazafantasmas». Y al final, «The Green Hornet» se ha quedado en una especie de intermedio, un ni frío ni calor que nada entre dos mares, sin decantarse hacia una corriente o la otra. Y resultando con todo en un producto incómodo y creativamente desacompasado.
Y es una pena, claro. Porque «The Green Hornet» deja entrever lo que habría podido ser si algún mecenas le hubiera dado a Gondry la palmadita en la espalda acomopañándolo de un «a tu aire, majete»: una reformulación de las convenciones superheroicas de los cómics puramente iconoclasta, basada (y esto se ha conservado) en la inversión directa de esos códigos.
«The Green Hornet» juega al descreimiento, a la autoparodia y a la desmitificación llana y directa. Y si hay un héroe, es gordito, feo y bastante gilipollas. Si hay un sidekick (el compañero inseparable del héroe), es él quien se lleva al huerto a la chica. Y si hay un villano, este resulta ser un tipo algo acomplejado y en permanente búsqueda de un carisma que lo distinga del resto.
En «The Green Hornet» hay unos muy conscientes antiacción, antihumor y, si se le hubiera dejado, antiespectáculo. Porque lo que quería el director era construir un nuevo Avispón no sólo al margen de los anteriores (Seth Rogen y Jay Chou están en las antípodas de los Van Williams y Bruce Lee de la serie de los 60) sino también al margen de la industria. Una demostración de que se puede hacer cine divertido, estimulante, temáticamente bastardo (lo pulp, hasta donde yo sé, sigue siendo material de derribo), donde el autor se revela a sí mismo como una especie de artesano de principios de siglo (del siglo pasado) donde la imaginación patea el culo a cualquier falta de medios.
Pero por lo que sea, no ha podido ser así y se ha tenido que conformar con autocitarse en algunas secuencias (utilizando un recurso visual muy Gondry que ya aplicó en algún trabajo para los Chemical Brothers –Let Forever Be-), perfeccionar sus propias triquiñuelas visuales (el momento pantalla partida recuerda a otro clip, el Sugar Water de Cibo Matto pero llevado al extremo de la perfección), aludir a la serie de los 60, dar un toque buddy movie ochentera al momento climático y sacarse de la manga esa «Kato-vision» que fusiona en uno solo la filosofía videojueguera FPS, las peleas de corte «Matrix» y su propia «Gondry(cosmo)vision».
También un poco de juguetería marca de la casa, ese gusto por lo camp y por las cosas que parecen artesanales o salidas de la imaginación de un niño, un par de travellings francamente interesantes y abundante socarronería postmoderna. Bien, pero hallazgos aislados en un conjunto poco cohesionado y en el que el resto, supongo, son ideas del estudio o renuncia directa del realizador: secuencias que se podrían haber resuelto de manera muchísimo más original y que sin embargo terminan planificadas igual que siempre, momentos climáticos de acción poco integrados y un conflicto de personajes, basculando entre el amor fraternal y el triángulo amoroso, con muy poca textura dramática.
Será su condición de producto decididamente fallido, supongo. O esos dos antecedentes de los que hablaba antes. Pero el caso es que, a pesar de los pesares y Dios sabe por qué, «The Green Hornet» me ha parecido una superpelícula. Un cachondeo muy poco cachondo que un servidor ha disfrutado como un enano hasta en sus (abundantes) momentos de distensión emotivamente frígida, definitivamente aburrida. Un juguete roto que, igual por su propia condición de escacharrado, me ha provocado cosquillas en sitios insospechados.
No sé, un rato encantador. Qué cosas.

6’5/10

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6 comentarios en “Crítica de The Green Hornet (2011)”

  1. Yo también quiero a Michel Gondry, pese a parecerme un auténtico gilipollas desde siempre, creo que conserva cierto aire europeo en todas sus producciones yankis y eso le da todo el exotismo a su cine que otros no pueden hacer. Así que me apunto esta movida de peli que desde el minuto 1 me cobra toda atención tras saber que este impresentable estaba detrás.
    Estoy viendo a Maria Esteve en la tele y me pregunto para cuando una cinta de Gondry con ella. Podríamos proponerle una audición

  2. Creo que la dejo para una tarde solito en casa,donde nadie me rechiste por ver una peli que no acaba de ser lo que parece en el trailer y me digan "no voy a ver más una que me recomiendes"…jajajaja.

    Saludos

  3. Se me váis a decepcionar tós. Que ya digo que la peli es un poco tullida en todos los sentidos. Que esto me ha hecho gracia a mí y creo que a mí solo. Y luego me vais a venir "que si he tirado dos horas de mi vida a la basura", "que si utilicé la película para conquistar a una piba y ahora no tengo posibilidades con ella", "que si se me han muerto tantas neuronas que ya he traspasado el punto de no retorno y ahora soy un vegetal babeante que solo puede articular sonidos inteligibles". En fin, chorradas de esas…

    Voy preparando las maletas, si eso

  4. Pues a mí me ha parecido una bosta :S, The Green Hornet era un tipo serio, duro y adusto (que ciertos personajes provengan del mundo pulp no implica que tengan que ser "chistosos", esa puede ser nuestra visión contemporánea del asunto) no sé por qué, pero esperaba una peli "humorística" de este estilo… Para mí esto no es The Green Hornet, es como una especie de Batman de West adaptado a nuestros tiempos que encima se queda a medio gas. No hacía falta que hicieran un "sesudo" proyecto como el de Nolan, inspirarse en el cine negro (que encaja más con el espíritu del Avispón) habría sido más que suficiente. Pero claro, eso sería un suicidio comercial. Como película en sí, entretenida, palomitera, sin más.

  5. No, si ya digo que a mí también me parece una película fallida se mire por donde se mire. Es sólo que justo por eso me despertó cierto cariño. Y como es entretenida, pues lo dicho, me gustó.

    Salud!

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