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Crítica de Honest Thief

os duros en el cine de acción los ha habido siempre, pero hubo una época dorada en la que coinciden todos. Pienso en Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, ppero también en Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal, Kurt Russell, Charlie Sheen o James Woods. Una época en la que hubo títulos gloriosos… tanto como auténticas bostas, y era muy fácil que nos colaran las segundas por las primeras. Bien, pues de esa época parece sacado directamente el guión de Honest Thief. Y no, no no me refiero a un homenaje en clave posmodernos. Me da una pereza infinita confirmar mi teoría, pero me atrevería a pensar que este guion estaba chupando polvo en un cajón desde la década de los 90, hasta que alguien se topó con él de casualidad y acabó en manos de Mark Williams (Ozark) para convertirse en película en 2020. Un Williams que coescribe el libreto… que no fuera suyo desde un principio…

Ahí van un par de pruebas: esto va de un majo malhechor (un poco como el Robert Redford de The Old Man & the Gun) al que le entran remordimientos y decide limpiar su nombre, pero se encuentra con dos agentes del FBI más corruptos que el PP que deciden aprovecharse de sus fechorías (atracos a bancos). Y él no piensa pasar por el aro, puesto que si quiere remediar sus pecados, es porque se ha enamorado de la mujer florero de turno, a quien le compra una casa y todo, para salvarla de su vida mediocre a cargo de una empresa de almacenamiento. Por cierto, ella, una de las pocas actrices que aparecen en pantalla, y para hacer de poco más que una trasnochada comparsa necesitada de su héroe (en serio, si no me falla la memoria, tan sólo aparece una sola mujer más en pantalla, haciendo por supuesto de mujer de uno de los protagonistas). en fin, que la honestidad del malo inicial compensa concretes la doble moral de los agentes de la ley. Suena, ¿verdad?

Pues a partir de aquí empieza la película que os podéis imaginar: una persecución por aquí, un poquito de chantaje por allá, amenazas de matar a la chica inocente por allí, asesinatos a sangre fría con voluntad de inculpar a quien no se debe por acá, etcétera. Iré más allá con mi teoría inicial: me atrevería a decir, no sólo que se trate de un guion de los noventa, sino que estamos ante uno de aquellos de relleno puro. Una Alerta máxima 2, un Velocidad terminal, para que nos entendamos. Y es que viendo Honest Thief uno no piensa en las épocas gloriosas de Schwarzenegger, a lomos de un caballo en medio de un hotel de lujo. Piensa en James Woods explotando cosas con su cara mortecina y cero ganas de estar por ahí. La diferencia, claro, es que el protagonista es Liam Neeson, y su damisela en apuros Kate Walsh.

Y entonces, nos entra la duda: ¿le reímos las gracias a esta trasnochada mezcla machista de testosterona cascada y caspa rancia? Deber, no deberíamos, pero resulta que la actriz de Sin cita previa consigue dignificar su comparsa, y su compenetración con el de Venganza, de sobrada experiencia en este terreno, otorga a la pareja un extra de empatía que vale para, al menos, no salir del cine a las primeras de cambio. Porque no nos engañemos, por lo demás, sobran motivos para hacerlo. Y ya no solo por su desfasada propuesta de risible mansplaining: es que, como toda película de acción de relleno de por aquél entonces, los bloques meramente narrativos son un auténtico peñazo.

Quizá sólo haya un pasaje genuinamente acertado en medio de todo ello: y es cuando ella disfruta de cierta resolución, digamos, explosiva de Neeson. Porque por fin, Honest Thief muestra algo de socarronería, de estar de vuelta de todo, de reírse de sí misma. Habrá sido mera casualidad, en vista de que lo que arranca con un dilema moral interesante (él hace lo posible por entregarse a las autoridades, pero es que mira que se empeñan en no dejarle cumplir condena) tarda unos cinco minutos en olvidarse de todo en pos de un piloto automático que ya debería estar retirado hace años. La veremos hasta el final, sí, porque Liam Neeson nos sigue cayendo bien. Pero la estrategia consistente en depositar todo el éxito de un subproducto de acción, insuficiente a todas luces, sobre los hombros del ex-Jedi, empieza a oler a muerto.

Trailer de Honest Thief

Reseña de Honest Thief
  • Carlos Giacomelli
2

En pocas palabras

Si no recibe un rosco como una catedral es porque Liam Neeson siempre cumple, y porque su química con Kate Walsh la eleva muy por encima de lo que se merece. Por lo demás, Honest Thief es una desfasada, machirula y previsible película de acción que no debería verse recompensada con un estreno en cines.

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