Crítica de Jaulas

Están el cine comercial (Los Javis, Bayonas y Balaguerós) y el indie (Vermuts, Rosales y Lacuestas). Y más o menos son quienes se reparten las pocas entradas que los espectadores se dejan en la industria española. Pero a veces asoma la cabeza algún exponente de un tercer grupo, totalmente ignorado por todo cristo siendo quizá el foco en el que más deberíamos fijarnos. Ese cine minúsculo formado principalmente por óperas primas, que se deja ver en algún festival, que alguna distribuidora compra más por pena que otra cosa, y que como mucho se pilla a sesiones imposibles en cines de mala muerte. Pena, porque ahí está el futuro, las ideas, el riesgo, y el compromiso con la obra. Luego podrán salir mejor o peor, pero a ver quién encuentra mayor lanzamiento de estímulos para la sesera del respetable, que el que proponen Dhogs, Europa, o Jaulas. Esta última, semidebut de Nicolás Pacheco, parte de una situación real (un intento de soborno para desalojar una zona de Sevilla), incluye guiños extravagantes, acude al cine de Kusturica y entona una metáfora, poco sutil acaso, sobre la condición de vida enjaulada por la que pasan infinidad de personas de clase media para abajo, sí, pero a su vez de lo más variada.

Da igual que hablemos de una chica menor de edad, de una señora recién enviudada o de un inmigrante en el culo del mundo. Para Pacheco todos viven, vivimos, atrapados. Con independencia de la forma que tengan los barrotes que nos reprimen (los hay físicos también) y ojo, que muy probablemente si conseguimos salir de una jaula sea para meternos en otra.

A grandes rasgos este es el hilo conductor de una película extraña, surrealista y cambiante. Cambiante en exceso, sin embargo. Se le debe aplaudir su apuesta por el riesgo si no en su fondo, sí en su forma. Todo ocurre en un no-lugar que bien podría ser el cruce de las calles Gato negro, gato blanco, El milagro de P. Tinto y Carmina o revienta. Ahí es nada. Y aquí, el esperpento: personajes exagerados, vidas cruzadas por un destino muy caprichoso, una competición de silbidos y otras situaciones delirantes se van sucediendo en un thriller tragicómico rural visualmente arrebatador (la fotografía juega un papel fundamental aquí) y con no pocos picos de interés… Pero que no acaba de cuajar cuando le toca mezclar todos sus elementos.

Cual acordeón, el interés se va tan pronto como ha venido, en paralelo a un ritmo desigual que sólo entona el do de pecho en su tramo final. Sus personajes (¿o su reparto?) se antojan demasiado forzados, por lo que tampoco se acaba de conectar con ellos. Y entre ambas sensaciones se sigue con cierta desidia una trama que va saltando de una trama a otra sin que ninguna llegue a afectar demasiado al espectador.

Lástima, y difícilmente explicable situación: Jaulas tiene todas y cada una de sus piezas en orden. Son muy bonitas por separado, pero juntas componen un lienzo por debajo de lo deseado. ¿Quizá demasiados personajes? ¿Mucho cambio de registro? Tampoco podía haber sido concebida de otra manera, en verdad… Así que para caprichos del destino el que nos ocupa, que enjaula a una película dentro de su propia razón de ser.

 

Trailer de Jaulas

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
3

En pocas palabras

Una película pequeñita y guerrera, con mucho que aportar y con momentos de gran altura. Que sin embargo se pierde en su miríada de personajes y personalidades. Se agradece el riesgo, pero…

Sending
User Review
0 (0 votes)
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *