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Crítica de La corresponsal (A Private War)

Lo de los Oscars con los biopics, por favor, que me lo explique alguien. Se alaban hasta la saciedad los más insulsos refritos de fórmulas caducadas tiempo ha, mientras que se ignoran por completo (o casi) las escasas veces en que el ¿género? tiene algo que aportar. Caso de La corresponsal, no sólo de Oscar inmediato para una Rosamund Pike que ofrece la más encomiable interpretación de su carrera, sino digna de colarse entre alguna que otra nominación a guión, por ejemplo; o por qué no, a interpretación secundaria para Jamie Dornan. Demonios, si hasta tiene canción lacrimógena de Annie Lennox. Pues nada, de vacío y suerte de los Globos de Oro (que si nominaron a actriz y cantante) que si no ni hubiera hecho el menor ruido.

¿Quiero decir con esto que estamos ante la mejor película de la historia? Nada más lejos. El debut en la dirección de ficción de Matthew Heineman (curtido en documentales) no descubre ni remueve género o estilo cinematográfico alguno. Pero sí dignifica los biopics, venidos a menos con tanto exceso de maquillaje, buenismo y blandenguería romanticona generalizada. Como su título original da a entender, se centra más en las vicisitudes internas de su personaje, sus guerras privadas (A Private War), que en la mera narración de los acontecimientos por los que es célebre, de por sí interesantes por otra parte. Marie Colvin, la periodista a la que da vida Pike, es un personaje sumamente interesante y así lo refleja una película que evita por completo el melodrama. Que esquiva diametralmente el romanticismo barato. Como corresponsal de guerra que fue la malograda periodista, se debió de replantear las cosas en más de una ocasión. Por eso, no fueron tanto las heridas físicas como las psicológicas las que marcaron su personalidad pública y privada, sus relaciones, sus adicciones. Porque nada como otra adicción, llámese alcohol, llámese tabaco, para superar otra adicción (la guerra; algo veíamos hace no demasiado en el mucho más relevante documental Morir para contar).

El afán documentarista de Heineman da preferencia a todo ello, buscando un retrato realista y despojado de escudos políticamente correctos, mientras alterna con las diferentes coberturas de la protagonista. Buscando ante todo el interés del espectador; luego la empatía; y luego la complicidad cuando de criticar se trata. Todo en una película construida con una cuenta atrás que ya de por sí le otorga un ritmo más elevado de lo habitual, acrecentado por un montaje picado y un estilo cercano al de Paul Greengrass (por poner uno) cuando se debe dar sensación de peligrosidad a las zonas de guerra. Dos grandes pesos a ambos lados de la balanza claramente descompensada, pues: drama personal versus escenas de acción que confirman, a su pesar acaso, lo que venimos sufriendo los espectadores desde hace ya bastante: que da igual si se trata de Marie Colvin, de Stephen Hawking o del cartero del barrio. Cuando toca ver un biopic, lo que interesa es el personaje por dentro, más de lo que este haga por fuera. La corresponsal pega bajones cada vez que su protagonista es enviada a algún sitio, por peligroso que sea o bien rodado que esté. Pero se recupera a la mínima que vuelve, dándonos por tanto la posibilidad de analizar las nuevas cicatrices (de nuevo, no tanto físicas) que se trae a casa. Así que no, no es la película perfecta, pero que la balanza a la que aludía se decante claramente hacia este lado la ayuda y de qué manera.

Y luego está todo lo demás, que tampoco es poco: una Rosamund Pike esplendorosa en su encarnación nada fácil de un personaje que tampoco queda libre de reprimendas (así que minipunto para el valiente guión de Arash Amel y Marie Brenner). Un Jamie Dornan que al fin justifica la etiqueta de actor que hasta ahora aparecía en su CV sin saber muy bien por qué. Y una película que expone perfectamente sus mensajes y opiniones, todos ellos en una delicada escala de grises que todos sus involucrados hacen lo posible por respetar. Insisto, no, La corresponsal no es nada del otro mundo. Pero que en 2019 llegue a nuestras carteleras un biopic atrevido, interesante, e invitando a recapacitar a propios y extraños, bien merecería un poco más de atención.

 

Trailer de La corresponsal

https://www.youtube.com/watch?v=Ip-k67tUVZM

 

 

Valoración de La Casa
  • Carlos Giacomelli
3.5

En pocas palabras

Un biopic sobre una periodista de guerra. No, no os vayáis, que dista mucho del típico producto prefabricado. Gran interpretación, guión con mensaje, e invitación a la reflexión. Bien.

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