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Crítica de Love

La etiqueta de película porno en 3D se la puso el propio Gaspar Noé desde hace años. El argentino, siempre interesado en tratar el sexo a través de sus películas de manera explícita y como parte fundamental para el desarrollo narrativo de las mismas (recordemos la importancia de la violación de Irreversible, obviamente, pero también y sobre todo el pasaje nudista de Bellucci y Cassel en sus minutos finales y la ingente cantidad de información que aporta de ambos personajes), lleva años hablando de un proyecto de tales características, y lo oficializó abiertamente en cada rueda de prensa introductoria de Enter the Void, su anterior trabajo, cuando se le preguntaba por su siguiente trabajo. Bien, pues ya tenemos aquí Love… y resulta que dicho sambenito no le hace ningún bien. Porque sí, en esta película hay (mucho) sexo explícito, y sí, en 3D; de hecho, se abre con una escena de cama en plano fijo que no acaba hasta la eyaculación, totalmente visible, del protagonista. Pero tildar de porno la que hasta la fecha resulta ser la cinta más sentida del cineasta, la más emotiva, y la más humana, es quedarse en un estrato excesivamente superficial. Love destila Noé por cada uno de sus poros, aglutina todas las temáticas acostumbradas, tiene argumento y personajes cuidados, y una voluntad artística evidente. Si el porno fuese así siempre, todos nos quedaríamos hasta los títulos de crédito, en lugar de apagar la tele a los 10 minutos (como mucho).

Hace falta empezar con un inciso: esta película llega tras el fallecimiento de la madre del director, y las sensaciones que tamaña tragedia personal pueda despertar tiñen un guion que aunque no le depare todos los focos, sí cuenta con la pérdida entre sus temáticas principales, imprimiendo una base soterrada de tristeza, o añoranza, por quienes ya no forman parte de nuestras vidas. Love se centra en una relación a tres bandas: el día de fin de año, un chico recibe la llamada de la madre de una de sus ex, diciéndole que no sabe nada de ella desde hace meses, lo que provoca en él un torbellino emocional que lo aleja de su realidad. A la misma intenta devolverle su actual pareja, jovencísima madre de su hijo, pero al no tener suerte opta por irse de casa, dejándolo a solas con sus tribulaciones. No ha conseguido olvidar a su antiguo amor, el más importante de su vida, y recorre toda su historia en común por vía de un flash back (de puntuales retornos al presente y de todo menos lineal), desde que se conocieron y hasta su ruptura, emparejamiento con la chica actual incluido. Y sí, por el recorrido, mucho sexo, muy explícito y con algunas escenas especialmente subidas de tono: más de un espectador intentará esquivar con la cabeza cierta sustancia viscosa que le es tirada a la cara.

Pero de nuevo, la mayoría de tales escenas resultan fundamentales, no para el desarrollo de la trama, sino como partes inherentes de la misma: el cacareado trío, la escena más importante del film, es una mini-película en sí misma, un arco evolutivo de los tres personajes que forman parte de la misma. La premisa por tanto no es acumular sexo sin más, sino rodarlo de manera natural y vívida, como el elemento natural y vívido que constituye en la vida de todo ser humano. Eso es es Love: el seguimiento de la vida de una serie de personas en un determinado punto de la misma. El propio film monta sus planos por vía de parpadeos, porque convierte al espectador en un posible curioso (¿protagonista secundario?) que acerca la oreja para enterarse de los chismorreos, introduciéndole todo lo que puede en la intimidad de los demás (y se mete bien dentro: atención a la escena que tiene lugar… en el interior de una vagina) hasta llegar a cierta incomodidad moral. Somos cotillas por naturaleza, el éxito de los realities televisivos está ahí por algo, por lo que en realidad, Gaspar Noé tampoco inventa nada nuevo.

Hablábamos de una película inconfundiblemente suya, y las pruebas se encuentran a todos los niveles, empezando por un guion trufado de voces en off que no se centran en explicar escenas sino estados anímicos. Es un film que se construye por vía de largos travellings con el cogote de uno u otro en el centro de la imagen, con una iluminación que a la que puede enciende todos los neones de que dispone. Su linealidad temporal brilla por su ausencia (de hecho, cuando más lineal se pone es cuando menos atinada está) porque de nuevo, el argentino enarbola la estructura de base desde un punto a medio camino entre el recuerdo y el subconsciente, intercalando presentes y pasados según quiera traerlos a colación el cerebro en activo del chico. El montaje sigue siendo plato fuerte, entusiasmando a seguidores y exasperando a detractores por partes iguales… En definitiva, el esfuerzo artístico de Noé se mantiene pese a las dificultades técnicas de rodar con cámaras en 3D, que requieren planos mucho más estáticos.

Cierto es que, por su parte, Love peca de (demasiados) excesos en su dilatado metraje: su segundo acto se pierde en repeticiones de un par de conceptos muy básicos, y curiosamente, cuando uno de los protagonistas habla del sexo haciendo hincapié en los sentimientos que provoca… es cuando el sexo del film deja de antojarse tan sentido. A Noé nunca le ha parecido importar demasiado la duración de sus películas, pero en esta ocasión el recorte de unos 20 minutos (dura 130) no le habría sentado mal a un film irregular y con tendencia a la baja durante un buen rato, que afortunadamente logra remontar el vuelo a tiempo con una conclusión emotiva y abierta a interpretaciones.

No estamos ante el mejor trabajo del cineasta por lo tanto, pero sí ante una propuesta de calidad y con intenciones. Una obra de arte más de una personalidad inquieta, un artista en constante evolución. La más cálida de su filmografía. Y la más caliente, claro. Pero no nos engañemos, esto no es porno, ni mucho menos.

 

Trailer de Love

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
  • John Blutarsky
3.5

En pocas palabras

Maquillada (y sin disimulo) de película muy próxima al porno, Love acaba tardando poco en demostrar el sello inconfundible de Gaspar Noé. Y se agradece.

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2 comentarios
  1. Migue Dice:

    Esperaba con ganas esta crítica tuya de lo nuevo de Noé, yo aun no la he visto. Gran crítica como siempre. Noto un tono algo desilusionado?…Aprovecho para daros las gracias a todos los de la casa por el trabajo en el festival de Sitges como cada año, este es el primero de varios años que no he podido ir, pero ya me he apuntado unas pocas que no me quiero perder. Un saludo! : D

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    • Carlos Giacomelli Dice:

      Jejejeje, gracias Migue (perdona por la tardanza).

      Ojo, que aún quedan unas gordas por escribir y publicar: desde la estimable El cadáver de Anna Fritz (a ver si la acabo!) a las todopoderosas Macbeth, Youth o Bone Tomahawk… ¡permanezca en sintonía!

      Abrazo!

      Responder

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