La Casa » Series » Crítica de Master of None: Moments in Love
master of none moments in love critica

Crítica de Master of None: Moments in Love

La espera de la tercera temporada de Master of None ha estado marcada por una mezcla de incertidumbre, impaciencia y morbo. Lo cierto es que tras cuatro años (ese es el tiempo que ha transcurrido desde la emisión de la segunda) nadie estaba seguro que la serie de Aziz Ansari fuera a regresar. Pero había ganas. Y también esa curiosidad malsana: el creador se vio envuelto en 2018 en unas acusaciones vertidas en el marco del #metoo que nunca llegaron a esclarecerse. Quizá es esta última cuestión la que ha determinado su papel en la tercera campaña de Master of None: directamente se ha quitado de en medio. Escribe (junto con Lena Waithe) y dirige pero ya no protagoniza. De hecho apenas aparece unos minutos en un par de episodios. Cede en cambio el protagonismo a un matrimonio amigo, interpretado por la propia Waithe -que retoma su ya conocida Denise- y Naomie Ackie, cuyos personajes viven retiradas de la urbe, en pleno Upstate neoyorkino y a punto para tomar la decisión de sus vidas: tener un bebé.

Ellas son el centro de esta temporada de tan sólo 5 episodios, apropiada y descriptivamente titulada Moments in Love, nada gratuito guiño a un Ingmar Bergman que va apareciendo citado, tanto de manera obvia como algo más velada. No sólo en ese título sino también en las hechuras visuales de una temporada que en lo formal pretende acercarse al cine de autor europeo de los años setenta (también Akerman) tanto como a su espejo norteamericano en la misma época (Charles Burnett o Woody Allen) y los discípulos de todos ellos (Noah Baumbach, Kelly Reichardt). En lo visual, más concretamente, destaca el uso de cámaras fijas en planos dilatados, plásticas composiciones, textura granulada propia del celuloide, planificación atenta al detalle tanto en los personajes como en su entorno y el uso del formato 4:3 como declaración de intenciones. ¿Recursos de estilo quizá demasiado evidentes? ¿Posiblemente impostados?

De buenas a primeras, y por lo menos durante sus dos primeros episodios lo que parece ser un exceso de cálculo formal y afectación ensimismada hace temer por la frescura y espontaneidad originales. Pero luego la cosa se va asentando. La apuesta formal de Ansari es firme y no pretende enmascarar nada. Sólo ofrece un marco, igual que hizo con el neorrealismo en el inicio de la segunda temporada, para volver a hablar de los temas centrales de la serie. Las crisis de los treinta, el existencialismo del ser de naturaleza urbanita, la política de pareja. En Moments in Love la relación entre esas dos mujeres se dilata en el tiempo (sin ánimo de revelar en exceso, pronto la situación idílica inicial cambia) y conoce una serie de fracasos e ilusiones marcados por la maternidad, la soledad, el bloqueo creativo, la presión amorosa, los celos, la infelicidad, el estrés laboral, la homofobia latente en la sociedad y la tiranía de la biología ginecológica. Esta tercera temporada de Master of None es, en resumidas cuentas, un ensayo sobre el binomio éxito/fracaso en el seno de ese otro binomio que conforman el trabajo y el amor.

Una apropiada salida por la tangente que, sin embargo y a pesar de los cambios de coordenadas temáticas y tonales (la comedia anda ya casi por completo desaparecida), mantiene la sinceridad y honestidad. Quizá incluso las eleva. La aproximación de Ansari a sus personajes es sensible y sensata. Su mirada es humanista y comprensiva, en ningún momento compasiva y mucho menos indulgente -a pesar, insisto, de esa aparente autocomplacencia inicial-. Y su cámara y ritmo son sabios, retratando con idéntico mimo naturalista a personas (a las que permite siempre respirar) y espacios (que se expresan en silencio por sí mismos).

Y ahora ya veremos. Quizá Ansari vuelve a mudar su piel para la próxima tanda de episodios de Master of None y rompe de nuevo su propio molde. Quizá nunca vuelve a ella y queda esto como la coda, lúcida y madura, de una serie que nunca pedimos pero supo encontrar un hueco expresándose con franqueza y puntería emocional. Sea como sea, Moments in Love ha sabido permanecer a la altura de sus predecesoras, que no es precisamente poco.

Trailer de Master of None: Moments in Love

Master of None: Moments in Love. Cambio de paradigma.
  • Xavi Roldan
4

Por qué ver Master of None: Moments in Love

Un calculado estilo y una descarada declaración de intenciones cinéfilas no pretenden enmascarar la realidad de Master of None en su tercera temporada: que sigue siendo una serie sorprendentemente emotiva y sensible.

Sending
User Review
1 (1 vote)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *