maus

Crítica de Maus

Parece que nos estemos repitiendo más que de costumbre, pero no podemos hacer otra cosa: nueva película fantástica española, nuevo nombre a descubrir… y nueva tragedia que, ahora, ya pasa de castaño oscuro: abucheada en Sitges por parte de prácticamente todo el mundo, Maus es la carta de presentación de un Yayo Herrero que hasta ahora había empezado a labrar su carrera en el mundo del cortometraje, y casi que ahí deberá seguir una temporada más. Porque de su opera prima lo primero que se descubre, es que estamos ante un corto alargado hasta cumplir los 90 minutos de rigor: pareja perdida en un bosque, rarezas que no quedan del todo explicadas, y encontronazo con dos asaltantes. Ese es el argumento, mientras que la metáfora, el de qué va real, o como quiera llamarse: la situación de tensión que se vive entre determinadas poblaciones de Europa, cuyos conflictos históricos son demasiado recientes aún (o no están cerrados) como para haber cicatrizado debidamente.

Cartas que no son necesariamente negativas, faltaría más, pero que deben ser jugadas con atino para salir airoso de la partida. La cuestionable estrategia de Herrero pasa por maquillar carencias narrativas con un prepotente y relamido ejercicio de auteur. Porque Maus no desarrolla nada más de lo comentado en el párrafo anterior, y además trufa el metraje de elementos paranormales en su mayoría injustificados e injustificables; en lugar de profundizar en ellos, o de ahondar en la crítica social que apunta con cuatro brochazos gruesos, o de dibujar mejor a sus ¡dos! personajes; en lugar de ello opta por querer epatar a la desesperada al espectador, sumiéndolo en un letal letargo a base de largos planos secuencia limitados al seguimiento del cogote de uno de otro. Son un recurso maravilloso para el séptimo arte, los planos sin corte. Pero tienen que servir para algo, sumar al lenguaje no verbal de una película para no generar rechazo inmediato; en esta ocasión, salvo una o dos honrosas excepciones, tan sólo sirven para seguir a una persona caminando de arriba abajo sin orden ni concierto (son ridículos los paseos que se pegan los actores por el bosque, mientras vemos de ellos únicamente su pelambrera) y acabando por desesperar al respetable.

Ayuda poco, en este sentido, que la pareja protagonista caiga especialmente mal. Absoluta y rematadamente idiota resulta en concreto él, con independencia de si esté buscada o no su personalidad absurda, atendiendo a la teórica metáfora sobre Europa (él debería ser la nación que dice intermediar en un conflicto y no lo hace debidamente ni cuando se lo plantea). Tanto es así que a cada escena de su sufrimiento, la sala aplaudía y lanzaba vítores y mofas varias. Es fundamental, si se quiere jugar con paralelismos como el que nos ocupa, que nada se dibuje a base de brochazos. Bien, pues en Maus la sutileza brilla por su ausencia y de igual manera que el alemán es un gilipollas integral, los serbios quedan a la altura del betún en una película que de tan maniquea podría tildarse de peligrosa, si llegase algún día a generar un mínimo de ruido.

No lo generará, porque peor no podría haber salido y su recorrido comercial debería tender a cero. Y es que aburrida, repetitiva, pedante y repelente, la propuesta de Yayo Herrero es uno de los peores ejercicios de autor que se hayan visto recientemente en la industria española, uno de los más endebles debuts que se recuerdan, y una verdadera prueba de resistencia para el espectador. El mayor bluff en lo que llevamos de festival (aunque parte de la crítica la reivindique, así que allá vosotros).

 

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
1

En pocas palabras

Un desastre en toda regla, película que se equivoca en su forma y en su fondo. Y menos mal, puesto que al olvido que va. De lo contrario, sus ambiguos mensajes hubiesen podido generarle algún que otro dolor de cabeza…

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