moonage daydream critica

Crítica de Moonage Daydream

David Bowie fue un genio. No creo que nadie pueda ponerlo en duda y hay miles de cosas que lo siguen recordando: exposiciones, recopilatorios y lanzamientos póstumos, obras de teatro, o documentales. El último hasta la fecha es el de Brett Morgen, acaso el único director capaz de afrontar el reto de dirigir la enésima película sobre el artista inglés, y es que aún se le aplaude su aproximación a Kurt Cobain en Montage of Heck. De hecho, Morgen repite un poco el método y, como hiciera con la película sobre el líder de Nirvana, para este Moonage Daydream propone una experiencia audiovisual alejada del documental al uso.

No encontrará el espectador, aquí, un recorrido por la vida del camaleónico cantante por el que se le acompañe cogidito de la mano. No hay declaraciones de expertos, por no haber ni siquiera aparecen años impresos en pantalla, para ubicarse en el tiempo. En vez de eso, la película apuesta por un desarrollo cronológico a base del montaje de escenas de diversos conciertos, con cortes de entrevistas o grabaciones del propio Bowie de cada época. De manera que, claro, a quien le suene de algo el recorrido de este tal Ziggy, no le costará demasiado saber en qué punto de su trayectoria artística se encuentra Moonage Daydream a cada momento… Pero no sé qué le ocurrirá a quien Bowie le suene sólo de una o dos canciones.

En todo caso, quizá era la única manera de aproximarse al enésimo documental. Brett Morgen es consciente de que poco o nada a puede decir que no se haya dicho ya, así que más que narrativo, es sensorial. Y más que informativo, es inspiracional. Por ello, cada corte elegido por Morgen es una frase que podría tatuarse, mientras que ni rastro hay del menor nubarrón: ni drogas, ni escándalos, ni conflictos más allá de su constante insatisfacción artística. De hecho, digo que Moonage Daydream es una experiencia para los sentidos porque casi parece querer meternos en la cabeza de Bowie. Hacernos formar parte de su constante búsqueda de creación y renovación, de reinvención de sí mismo en esa cabeza suya que era un terremoto. Por ello, videoclips y cortes y declaraciones se ven montados hiperactivamente con secuencias de sus videoclips, pasajes de videoarte o fotogramas de películas (no necesariamente suyas, pero sí fuentes de inspiración).

De nuevo, quizá era esta la única manera de hacerlo. Aunque no está tan claro. No esta tan claro si lo que necesitaba ahora la obra de Bowie, era un documental que no sólo no contase nada nuevo, sino que profundizase bastante poco en la mayoría de los temas a tratar, en pos de un supuesto estudio de su psicología. Y desde luego no sé si la mejor manera de emocionar a los fans, de hacerles acudir en masa al cine en lo que se prometía como el evento definitivo, es este videoclip vitaminado que, en realidad, permite ver relativamente poco de los conciertos, mucho menos disfrutarlos. Cuesta horrores entrar en la película que, lejos de ser el éxtasis definitivo, se antoja distante y corta rollos. Mejor dicho: donde esperábamos entrar era en la cabeza de Bowie, y no en la de Morgen. Si la película consigue poner los pelos de punta es porque la obra original es tan rematadamente buena, que acaba brillando con luz propia por mucho que se la intente diluir y que se nos intente desorientar con tan recargado montaje. Porque al final, sí, Bowie era un genio y el mayor valor de Moonage Daydream es el de re-confirmarlo. Pero Morgen no. Y hay una gran diferencia entre ser un genio, y creerse un genio.

Trailer de Moonage Daydream

Moonage Daydream: pelea de gallos con sólo un ganador claro
  • Carlos Giacomelli
3

Por qué ver Moonage Daydream

Hay que ver Moonage Daydream, claro que sí. Porque Bowie era un genio y verle en pantalla grande es emocionante, vibrante e inspirador. Pero nada de eso es mérito de un documental demasiado centrado en robarle el protagonismo al cantante por vía de un montaje excesivo y una superficialidad argumental inesperada. Cuando deja brillar a Bowie, pone los pelos como punta, eso sí.

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En diciembre de 2006 me dio por arrancar mi vida online por vía de un blog: lacasadeloshorrores. Empezó como blog de cine de terror, pero poco a poco se fue abriendo a otros géneros, formatos y autores. Más de una década después, por aquí seguimos, porque al final, ver películas y series es lo que mejor sé hacer (jeh) y me gusta hablar de ello. Como normalmente se tiende a hablar más de fútbol o de prensa rosa, necesito mantener en activo esta web para seguir dando rienda suelta a mis opiniones. Esperando recibir feedback, claro. Una película: Jurassic Park Una serie: Perdidos

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