La Casa » Series » Crítica de Motherland: Fort Salem
motherland fort salem critica

Crítica de Motherland: Fort Salem

Vaya un reto se ha impuesto Eliot Laurence a la hora de crear la serie Motherland: Fort Salem. Ahora que la guerra de las plataformas online está más viva que nunca, para intentar insuflar algo de vidilla en FreeForm (antes ABC Family) se le ha permitido llevar para delante su proyecto, que se podrá ver definitivamente en Amazon Prime a nivel global. Nada menos que una serie teen sobre brujas modernas que incluye drama coming-of-age, descubrimientos sexuales, campamentos para aprender a controlar hechizos, ejércitos paranormales, superpoderes y escenas de terror a lo Shyamalan. Generación de lore, efectos especiales a punta pala, y envoltorio audiovisual muy en la línea de producciones dirigidas al mismo público: algo a medio camino entre Los juegos del hambre y la saga Crepúsculo, entre lo gótico y lo emo, Tim Burton y la serie Héroes o las entregas más recientes de los X-men. Agárrate los machos.

Es tal la cantidad de frentes que abre la serie ya desde sus primeros compases, tanto a nivel argumental como formal, que el entretenimiento sale casi de manera espontánea. Motherland: Fort Salem tiene de todo y, a priori, todo molón. En problema es que, de tanto abarcar, aprieta poco. Así, cada puerta que abre invita al espectador a querer cruzarla de pies juntillas, pero lo que se encuentra al otro lado es un jarro de agua fría. Todo queda en un plano muy superficial, se atisban grandes ideas y emociones que no se resuelven. Curiosidades argumentales quedan para otra ocasión, momentos para entonar un sonoro do de pecho se dejan pasar de largo, y a la postre, del entretenimiento movido por la curiosidad, no se pasa.

No se me olvida que se trata de un producto para el público juvenil, ojo. Pero razón de más para que suene a decepción que, a la hora de la verdad, tampoco acabe de dar la estocada en las materias más sesudas que, claro, Laurence tampoco se deja de tratar. Que interese más de lo que a la postre se sabe de los orígenes de ciertos personajes es una pena anecdótica. Que por mucho que apunte maneras, al final todo el tema del aprendizaje de brujas no se separe demasiado del recuerdo de El juego de Ender (película) es una bajona relativa. Pero que se dejen escapar mayores lecturas sobre el empoderamiento femenino, o la aceptación sexual de cada una, ya duele un poquito más.

Vamos, que Motherland: Fort Salem lo tenía todo para triunfar. Absolutamente todo, y ese ha sido su mal. Reservarse algunas cartas, dosificar mejor su información o incluso sacrificar parte de ella en pos de futuras temporadas, hubiera ayudado a aliviar la sensación de desconcierto que genera (de verdad, el espectador va como una bola en un billar, rebotando de un foco de interés a otro a velocidad de vértigo) desde su mismo prólogo. Y que es, a la postre, lo único que no decae. Por lo demás, queda en un pasarratos, una distracción que el público juvenil probablemente siga hasta el final actualizando el feed de su Instagram con relativa frecuencia, pero que para quien esté un poco más crecidito y busque algo más, requiera de un extra de paciencia del que no necesariamente disponga para acabar este… entrañable berenjenal, por así decirlo. Si llega al final, eso sí, ya se queda para la segunda temporada con total seguridad.

Trailer de Motherland: Fort Salem

Reseña de Motherland: Fort Salem
  • Carlos Giacomelli
3

En pocas palabras

Desastrito de serie en que las intenciones priman más que os resultados: ejércitos de brujas, asesinatos en masa, tornados gigantes y hechizos sobrenaturales, se alternan con descubrimientos sexuales, empoderamiento femenino y retrato social. Todo en un popurrí de diez episodios que resulta entretenido, claro, pero de ahí no pasa.

Sending
User Review
0 (0 votes)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *