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Crítica de Polar (Netflix, 2019)

El cómic original en que se basa Polar, de Víctor Santos, cuenta con dos principales atractivos: un acabado visual que bebe directamenete y sin complejos del Sin City de Miller (un poco más pasado de rosca si cabe, pues casi cada página es una pirueta más bestia que la anterior, en cuanto a composición de sus viñetas); y una primera edición que salió totalmente carente de diálogos, introducidos después por Dark Horse en una segunda tirada. Nada de sacrilegios: el propio Santos tenía una versión con bocadillos, pero conviene tenerlo en cuenta. Al primer punto fuerte, la película responde tirando por la vía fácil: hace un ejercicio de emulación de Guy Ritchie (pero Jonas Åkerlund no es, ni de lejos, el director de Lock and Stock), con un filtro extra de saturación. A lo segundo, como la propia editora se encargó de estropearlo, problema resuelto. Marchando una guión normal y corriente, historia de asesinos a sueldo, traiciones y venganzas, como hemos visto tantas y tantas veces. De modo que, de entrada, mal: Polar llega a Netflix con unos veinte años de desfase.

Claro que intenta compensarlo como buenamente puede. De nuevo, recurriendo a una carta conocida: el exceso. A falta de innovación en lo argumental y ante la imposibilidad de poder plagiar el empaque visual de Sin City – película, a pasarse de ultraviolencia, de caracterizaciones histriónicas (el maloso de la función es una suerte de Elthon John (más) pasado de rosca), de sexo explícito. Así que esto pasa de ser Snatch a ser Crank. Re-vo-lu-cio-na-ca, vamos. Toca, pues, aceptar su condición de subproducto, de exploit de acción que no tiene ningún interés por pasar a la historia lo que, de entrada, no debería suponer problema alguno. Pero algo se tuerce en cualquier caso. Y es que ni consigue entretener todo lo que debería, ni es la inofensiva película pasarratos que debería. Bien, dos puntos a desglosar.

El primero es fácil: no consigue entretener por su imposibilidad de saltarse cualquier cliché imaginable. Todo lo que siempre ha tenido lugar en una película de asesinos que se retiran, gente que les da la caza física y fantasmas del pasado que se la dan en lo emocional, lo tiene. Todo lo que puede desatar la presencia de la chica de la que se encariña inevitablemente el antihéroe, se desata. Y todo rasgo que se pueda presuponer en la definición de un grupo de secundarios variopinto a lo suicide squad de garrafón, lo tienen. Si a todo este se le suma una hora enterita de presentación y puesta en marcha, porque hasta ese momento nada parece ocurrir… mal vamos.

Nada parece ocurrir. Pero sí pasa algo, sí. Y es ese segundo punto negativo. Polar es sumamente ofensiva por su injustificada, innecesaria violencia visual (¿en serio este James Bond del lado oscuro no podía contenerse un poquito más? en las viñetas, el gore es muy distinto). Pero sobre todo por la incómoda forma con la que la cámara (y el guión) trata a la mujer, en general. En los cómics originales se ven siluetas sexys constantemente, se intuye (no lo he leído) que se juega con el sexo como jugaba el propio Miller; ignoro si la película es un calco exacto pero me cuesta creerlo, ya que en su versión de carne y hueso Polar se convierte en un lamentable, misógino paso atrás. Planos de culos y tetas, desnudos gratuitos, zorras traicioneras o indefensos corderitos. A eso se limitan los papeles femeninos en una película que si quería recordar los despreocupados desnudos de Alerta máxima o El especialista, las ya en su momento pitorreadas condiciones de mujer-florero (Mentiras arriesgadas) se equivoca de pe a pa.

Es, en definitiva, una película digna de cavernícolas. Desfasada, hecha a abrochazos (más entretenido, pero torpísimo acto final en el que se parece querer emular las bondades de The Raid con tristes resultados), sexista y sangrienta. Le faltaría un buen coche tuneao y atronando éxitos de Camela para tener el pack completo. Lástima, porque Mads Mikkelsen da el pego como héroe violento, antihéroe, asesino a sueldo retirado y lo que le echen. Está tan por encima de esta cosa, que esperamos poder pasar página, hacer como si esto jamás ha pasado, lo antes posible. Menuda broma.

 

Trailer de Polar

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
0.5

En pocas palabras

Netflix se pega el mayor trompazo que le recordamos con una película dañina por anticuada, cutre, desfasada, gratuita, machista y, aún peor, aburrida durante buena parte del tiempo. ¿En qué demonios pensaban?

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