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Crítica de Por encima de su cadáver

Los actores de las series de televisión americanas tienen que aprovechar sus escasas oportunidades de salir del encasillamiento de sus personajes a la mínima que tengan ocasión, esto es, cuando concluyen el rodaje de alguna temporada o cuando el mismo se bloquea súbitamente (como ocurrió con la famosa huelga de guionistas que paró el mundo del espectáculo durante meses).

Durante ese tiempo de parón televisivo, suelen aprovechar pues para rodar películas y dar el ansiado salto a la gran pantalla, aunque para ello tengan que aceptar guiones en los que, caprichos del destino, acaben interpretando los mismos papeles que en sus series, por mucho que se intente maquillar. Así, cuando Kiefer Sutherland deja 24, sigue haciendo de Jack Bauer en La Sombra de la Sospecha, y cuando Eva Longoria Parker (que por cierto, compartía cartel con Sutherland en aquélla) abandona Mujeres Desesperadas, sigue siendo Gabrielle Solis allá donde vaya, ya sea como mera aparición (Matrimonio Compulsivo) o como uno de los principales protagonistas, caso de la película que nos ocupa.

Así pues, Por Encima de su Cadáver es un vehículo para exclusivo lucimiento de un personaje de televisión (que no de su actriz, tan atractiva como limitada), al que apenas han retocado en cuanto a caracterización se refiere, porque de hecho, eso es lo que el público espera ver. Lo que deberían haberse preguntado es si este es un argumento suficiente para justificar una película entera…

No es que la película (escrita y dirigida, por cierto, por el debutante Jeff Lowell) sea desagradable para los sentidos. Se trata de 95 minutos de comedia ligera (ligerísima) y romántica, con uno o dos gags graciosos (pero no más), y que además cuenta con la presencia de Jason Biggs y Paul Rudd, dos actores que siempre pueden provocar una sonrisa aunque la situación no lo pida (amén de una Longoria tan guapa como siempre). Además, parte de una premisa mínimamente original, que durante los primeros compases incluso hace albergar en el espectador la esperanza de encontrarse con algún destello de originalidad en un género absolutamente agotado. Esperanza que, desgraciadamente, se desvanece a los cinco minutos.

Sin fuerza, sin personalidad, y sobre todo sin valor, Por Encima de su Cadáver se convierte enseguida en la enésima fotocopia de fotocopia, resultando totalmente predecible en cada uno de sus argumentos y personajes.

Escrito sin ganas, el guión se dedica a pasar por todos (repito, todos) los lugares comunes del género, transformando lo que podía ser una hilarante revisión de Ghost en versión cabroncete (el título original de la película iba a ser How I Met My New Boyfriend’s Dead Fiancee or: Ghost Bitch, pero ni con eso se atrevieron) en un remake más de Notting Hill. Así, la película pierde interés en seguida, y nadie parece hacer nada por evitar el derrumbe, pues ni los actores (desganados todos ellos) ni el propio creador proponen un solo atisbo de aire fresco, reduciéndose todo, como decía al principio, a un par de gags graciosos, y poco más.

Así pues, a un espectador normal, Por Encima de su Cadáver no le resultará indigesta, pero tampoco le dará un solo motivo que justifique la pérdida de tiempo que supone su visionado. Recomendable solo si se es fan de Eva Longoria Parker (que sale menos de lo esperado, cosa que no me atrevo a tildar ni de positiva ni de todo lo contrario), o si se piensa ver en pareja con otras motivaciones que van más allá de la película en sí, pues en ambos casos cumple su cometido.
Eso sí, supongo que de haberse estrenado hace quince años podría haber estado a la altura de, no sé, La Pareja del Año.

Una pregunta más antes de acabar. ¿Cuándo se darán cuenta en Hollywood de que los chistes de pedorretas ya cansan?

3,5/10

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