Crítica de Puñales por la espalda (Knives Out)
Coincidiendo con el turbulento estreno de la última entrega de Star Wars, ha revivido la llama del odio hacia el responsable de la anterior, un Rian Johnson siempre interesante (su filmografía hasta la fecha es prácticamente impecable) que casi parecía estar guardándose la respuesta a toda esta ira con su mayor éxito hasta la fecha: Puñales por la espalda está siendo un éxito incontestable de crítica y público, y ya está cosechando galardones y nominaciones por doquier, siendo la opción de ganar el Globo de oro a la mejor comedia del año el primer punto de partido. Chúpate esa, Yoda.
Lo mejor de todo es que una vez más, Johnson se ha mantenido fiel a sus obsesiones: tanto da que haga un thriller, una de ciencia ficción, las dos cosas juntas o un whodunit de libro; al final, la clave de sus películas pasa por explorar los límites de lo canónico, lo intocable o lo difícilmente imaginable, para darles la vuelta. En Looper, una especie de exploit de Terminator a priori, se acaba gestando una complejísima trama de viajes adelante y atrás en el tiempo. En Los últimos Jedi, se ponía patas arriba todo el universo de la Fuerza. En Puñales por la espalda, la primera de las leyes de las películas-cluedo se manda a tomar viento a las primeras de cambio, de manera que una vez más, el espectador se enfrenta a una propuesta inesperada, las reglas del juego sólo las tiene su artífice. Pero no se trata de una ruptura de esquemas porque sí, que al final sería relativamente más sencillo. A lo largo de todo el metraje de la que nos ocupa, nos volvemos a encontrar con el otro leitmotiv de su carrera: un estudio de personajes que deben hacer frente a importantes conflictos interiores y/o morales.
Mientras el impresionante reparto de Knives Out va avanzando hacia la resolución del caso (la muerte de un rico escritor de novelas negras, aparente suicidio pero del que todo familiar o conocido acaba siendo sospechoso), se va dibujando un retrato entre lo crítico, lo paródico o lo directamente cínico, sobre los valores familiares, los conflictos de intereses personales/materiales, los costes de elección de males menores o los medios que se justifican por sus fines. Parece que no, y la película está claramente situada en el universo de la comedia negra, pero hay mucha más chicha de lo que se acostumbra a ver en los thrillers donde sólo importa saber quién es el asesino.
Por lo demás, mejor es no decir nada más para mantener intacto el factor sorpresa. De Puñales por la espalda se puede decir que cuenta con un guion tan respetuoso con los cánones del whodunit como sumamente refrescante, entretenido y abierto a múltiples lecturas; que está orquestada y dirigida con casi, casi maestría; y que Ana de Armas, Daniel Craig, Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Christopher Plummer… que absolutamente todos están de vicio con sus respectivas interpretaciones, debidamente histriónicas. Rian Johnson ha vuelto a sorprender, extingue el fuego que se estaba generando en redes y… y bueno, y dejad que os sorprenda la que va, de cabeza, a mi lista de mejores películas del año.
Trailer de Puñales por la espalda
Valoración de La Casa
En pocas palabras
Refrescante cluedo cinematográfico con un reparto de lujo y un buen puñado de sorpresas que ponen la guinda a una película tan sólida como divertida y hasta adictiva.