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Crítica de Scar Tissue, de Anthony Kiedis y Larry Sloman (Capitán Swing)

Uno de los conciertos que más recuerdo de mis años mozos fue el de los Red Hot Chili Peppers, cuando vinieron a Barcelona a presentar el Californication. Ahí es nada. Y lo que más recuerdo es la energía de Anthony Kiedis frente a su micro. El cantante no paraba de saltar, botar, putear a Flea (con quien parecía tener una conexión especial)… Bueno, pues resulta que probablemente todo ello se debiera a que iba hasta arriba. Y es que la historia de quien es a día de hoy uno de los rostros más icónicos de la música, no ha sido un camino de rosas. Desde edades muy, muy prematuras, Kiedis ha mantenido una relación muy estrecha con vicios de todo tipo. Y por supuesto que se sabía, pero no creo que fuéramos conscientes de la gravedad del asunto. Desde la publicación de Scar Tissue, pocas dudas pueden quedar.

La biografía que nos ocupa (co-firmada por Larry Sloman y el propio Kiedis, editada en 2006 en Estados Unidos y en 2016 en España de la mano de la editorial Capitán Swing), descubre a un enfermo grave. Describe un periplo por la adicción, que deja a Trainspotting con las vergüenzas al aire. Pero lo hace sin buscar la constante moraleja. Sin flagelarse a cada página. Scar Tissue puede ser una trama de (¿momentanea?) redención, pero no pretende ser un vehículo para la expiación de su protagonista; o al menos, no todo el rato. Por supuesto que hay margen para la reflexión: se habla de los efectos negativos de las drogas, y se tiene constancia en todo momento del desgaste físico, social y emocional, de la muerte cercana. Faltaría más. Pero si acaso, al acabar la lectura, se tiene una imagen peor que antes de Anthony Kiedis. Porque el cantante cuenta su historia tal y como él la ve: la de un tipo que lo consigue, y luego es capaz de poner en jaque una vida envidiable por un poco más de coca… o por cualquier mujer cuyo físico le valga la pena. Vamos, que acaba construyendo la imagen de un drogadicto y mujeriego para quien tanto lo uno como lo otro son objetos para un fin. Uno con forma de polvo, pastilla o jeringuilla, el otro como poco más que un cacho de carne con un par de protuberancias en la delantera. Un angelito, vaya.

Tirando de brutal sinceridad, sin preocuparse por lo políticamente correcto, Scar Tissue llega a generar rechazo en infinidad de ocasiones cuando Kiedis va saltando de chica en chica o de aguja en aguja, pero a la postre, es la única forma de hacer que el relato cale en su totalidad. Se sienten en nuestras propias carnes el desagrado de algo que sabemos que no está bien y que sin embargo no podemos evitar. Cada recaída se vive por parte del lector como una decepción profunda, de la que espera que Kiedis se reponga al pasar de página. A veces ocurre rápido, a veces no, a veces parece que todo está bien y de repente, a volver a empezar. Siempre con mayores probabilidades de que las cosas acaben mal, ya sea a nivel personal o de relación con quienes le rodean. Y así van pasando páginas y capítulos de una espiral trepidante y cada vez más viciada.

¿Y la música? Pues como diría el Desmond de Perdidos: la constante. Scar Tissue no va de la creación de los RHCP, ni de la concepción de Give It Away o Under the Bridge. Pero sí. Quien busque aquí un how to sobre la gestación de una banda de éxito, una arenga a su yo creativo, no quedará satisfecho. Y sí. Todo está relacionado, y de algún modo si Anthony Kiedis no hubiera pasado por lo que aquí se describe, no habría escrito las letras que ha escrito. Si no hubiera tomado tantos giros, probablemente la historia de los Red Hot habría sido muy distinta. Un documento más vulgar y corriente hubiera sido antinatural, hablando como hablamos de una banda única y de historia tan pirada. En vez de eso, Scar Tissue repasa tres o cuatro décadas de una parte de historia estadounidense, sitúa en su epicentro un drama personal que afecta a mucha gente, y habla de tres adicciones que están siempre, siempre presentes aunque se vayan alternando el protagonismo: las drogas, el sexo, y la música. Y se transforma en una cuarta: la de una estimulante lectura que engancha irremediablemente desde su primera página.

Scar Tissue: Anthony Kiedis sin pelos en la lengua
  • Carlos Giacomelli
3.5

Por qué leer Scar Tissue

Una biografía tan adictiva como todo a lo que se engancha su protagonista, un Anthony Kiedis que se olvida de correcciones políticas y discursos moralizantes para contar su historia tal y como es. Y se agradece.

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