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Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos critica

Crítica de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos

Aunque después haya que matizar hasta la saciedad, de momento lo mejor que se puede decir de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos es que, tras veintipico películas en su haber y un plan maestro que ya se ha descubierto sobradamente exitoso, Marvel sigue arriesgando. Sigue buscando los límites del cine de superhéroes y aportando una vuelta de tuerca más, sin por ello perder de vista ni avergonzarse de su condición de, eso, de cine de superhéroes. Comercial, palomitero, pulp, naive, con gente vestida de manera muy hortera, y un objetivo entre ceja y ceja: el de hacer disfrutar al espectador buscando su sorpresa una vez más. No ha ni arrancado propiamente esta carta de presentación de un nuevo héroe para la continuación de la trama madre (Thanos, el chasquido, todo eso), y ya se ha puesto todo patas arriba con un prólogo cercano, en fondo y forma, a un batiburrillo imposible entre Indiana Jones y Tigre y dragón

Una situación que podría resultar incómoda aunque, y aquí ya empiezan los matices que anunciaba al principio, a sabiendas de que el cine de Marvel está en un momento dulce en su relación con sus fans, que le tolerarían y aplaudirían hasta el más gordo de los errores. El prólogo de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos es voluntariamente kitsch, cargado de coreografías de plausibilidad física deliberadamente imposible, con una voz en off en chino que define el lore del film a ritmo de banda sonora de claras reminiscencias asiáticas. Después, la acción se traslada a tonos algo más occidentales: se presenta a los protagonistas, secuencia de acción ya más al uso, humor de latitudes más habituales en Marvel. Buscando, en definitiva, que la película cuente con el sello de Marvel claramente reconocible, y a su vez remita al wuxia fantástico del ya mencionado ejemplo de Ang Lee o de Zhang Yimou.

Y doble salto mortal: sin contar con el apoyo de la saga Vengadores. Estando enmarcada en el universo MCU y contando con algún que otro guiño a todo lo que hemos visto hasta ahora, Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos huye de convertirse en el enésimo puente de presentación entre fases, y en su lugar opta por ser una película totalmente capaz de valerse por sí misma. Y lo consigue, siendo además, para variar, un entretenimiento de primer nivel con todo lo bueno que ya conocemos: acción a raudales, efectos especiales vistosos y espectaculares, guiños comiqueros y cinematográficos, personajes que ya saben escribir a la perfección desde La Casa de las Ideas, actores lo suficientemente válidos como para darles el extra que necesitan cuando empieza a notarse el piloto automático en demasía (la química entre Awkwafina y Simu Liu, gracias especialmente a ella, es el mayor logro del film)…

En fin, Marvel, amigas y amigos. Nada nuevo. Otra lección para que la DC siga tomando apuntes. Pero ahora toca matizar.

Matices que pasan factura en forma de, para empezar, una combinación de géneros que es fiel a sí misma en todo momento… y eso se traduce en un exceso de flashbacks que bloquean la acción una y otra vez para aportar más y más pinceladas de un pasado que ya había quedado bastante claro. El cine (y el público) oriental está más acostumbrado a estos tempos, pero al de superhéroes occidental no acaba de sentarle bien, desembocando, en el caso de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, en un tercer acto que queda por debajo de lo esperado.

Matices también en forma del piloto automático al que aludía casi sin querer antes. Y es que más allá de su sorprendente, desafiante incluso, envoltorio, empieza a saltar a la vista una composición de personajes que sale del mismo patrón, en un guion cuya estructura no parece ni haber sido mínimamente maquillada. Mientras el espectador puede ir detectando los tres actos, los puntos de giro, las revelaciones y toda la mandanga sin siquiera planteárselo, pululan por pantalla personajes que podrían ser, directamente, intercambiables: Awkwafina es una bestia de la interpretación y menos mal, ya que si no, el suyo bien podría ser exactamente el mismo personaje que interpretó Kat Dennings en Thor. Y para pilotos automáticos, el de un director (Destin Daniel Cretton) del que aún se esperan noticias. De nuevo, todo ello pasa factura al tercer acto: cuando toca dar rienda suelta a la épica, el clímax final de acción a raudales etc, resulta que interesa mucho menos que los dos tercios anteriores, al ser el más previsible y, por tanto, en el que más se notan todos los males.

Así que al final resulta que estamos ante una apuesta, un riesgo que Marvel ha tomado sólo porque se sabe en modo intocable y sus gerifaltes son conscientes de que todo lo que estrene llamará la atención. Pero riesgo, al fin y al cabo, saldado positivamente así que bien por ellos; aunque con una película que acaba siendo menor. A estas alturas, la saga tiene una fundación lo suficientemente potente, como para asegurar unos mínimos sobradamente válidos: todo lo que hacen es un entretenimiento de calidad, y Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos no es la excepción. A partir de aquí, algunas elevan el listón, y otras se quedan a medio camino, o van de más a menos como la que nos ocupa, y paciencia. Ya llegará la siguiente y a ver qué tal. Mientras tanto, a pasarlo bien en la sala, que es lo que importa, y a rematar elevando el hype por las nubes con los finales post-créditos, esos que no falten.

Oh, un matiz final: el riesgo al que me refiero en todo momento es desde una perspectiva occidental. Esta película está claramente dirigida a un público que muy probablemente responda con alabanzas y convirtiéndola en un éxito mundial (así que vayamos preparándonos para secuelas). Riesgo sí, ma non troppo. 

Trailer de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos

Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos: entretenimiento menor
  • Carlos Giacomelli
3

Por qué ver Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos

Marvel sigue en plena forma estrenando divertimentos que cumplen a las mil maravillas. Ahora bien, en el caso de Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos no esperéis encontrar otro hito en su filmografía, ya que más allá de ser disfrutada plenamente como blockbuster, tiene poco más que ofrecer.

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