the innocents

Crítica de The Innocents (episodios 1 a 4)

Pues nada, otra vez la misma piedra. En junio de 2017, con la plataforma ya marchando a pleno pulmón, el jefe de Netflix decía que le preocupaba una cosa: el ratio de cancelaciones vs renovaciones de series. Decía que si la práctica totalidad de producciones de la plataforma online se mantenía para al menos una segunda temporada, se debía a la homogeneidad de sus formatos. Algo que, ni que decir tiene, por aquí compartimos. Con esa sentencia entre ceja y ceja, algún título en los últimos años sí ha intentado distanciarse; o mejor dicho, se ha intentado hacer algo distinto desde la plataforma. El lanzamiento a escala mundial de la alemana Dark, el estreno de la excelente Mindhunter, la apropiación de Arrested Development o el reciente fichaje de Matt Groening (para agrandar la, eso sí, excelente plantilla de animación de la cadena virtual). Bien, pues contra esa línea de actuación llega The Innocents y demuestra que, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Una vez más toca sufrir una desfasada propuesta basada en un únio high concept sobre el que montar una serie de excusas que hagan las veces de entramado. Una vez más, contemplar un planteamiento formal de lo más vulgar y timorato, haciendo de Stranger Things (cuya voluntad es la de parecerse a otros títulos, recordemos) un dechado de atrevimiento y originalidad. Y una vez más, nos debemos enfrentar a una mal llamada serie de ciencia-ficción que en realidad esconde un producto emo-teen donde prima, por encima de todo, el almibarado amor de los jóvenes protagonistas.

Resulta que una suerte de científico/mad doctor con cara de Guy Pearce está investigando a una serie de pacientes con una habilidad muy peculiar: pueden adoptar el aspecto físico de quienes tengan a su lado. Problema: no parecen controlar su poder, por lo que ocurre cuando ocurre y sin que ellos sean siquiera conscientes del cambio. En estas que una chica, Sorcha Groundsell, tiene las mismas características. Así que: joven que quiere ser normal y aún está en proceso de descubrirse tiene que estar mirando siempre hacia atrás por si la persigue quienquiera que la esté persiguiendo, sin saber si se trata de malotes o de quienes puedan ayudarla. Y novio de la joven con cara de Bruno Mars y de no haber recibido un sopapo a tiempo (Percelle Ascott) se fuga con ella porque el amor todo lo puede y tanto da que tu novia, a veces, tenga el cuerpo de un barbudo hombretón de 40 años. Because yes. Because logic. Dicho con otras palabras: un refrito, la enésima repetición de una fórmula caduca. Y encima, con la necesidad de no salirse nunca de los raíles de la máxima corrección. Esto es una serie blanquita de Netflix, y como tal debe comportarse.

¿Giros locos de guión en los que nadie sea quien dice ser? ¿Indagación en la psique de un personaje que tiene un don/maldición que le puede abrir las puertas a lo que se proponga? ¿Twsits enrevesados en función de las características de la persona de quien adopte las formas? ¿Tórridas escenas de sexo con cuerpos cambiantes que hagan replantearse (qué sé yo) la sexualidad a Bruno Mars? Nada. ¿Alguna escena visualmente aprensiva? ¿Algún pasaje algo más adulto? Nada. Todo ello, que podría haber hecho de The Innocents algo más, quedan para otra ocasión. Ese algo más que pedía el director de Netflix y que tanto necesita la plataforma si realmente quiere adelantar a otras cadenas (más allá de en el número de registros de usuarios), se traduce en cambio en una mojigata y muy descafeinada persecución sin demasiado sentido ni justificación. En una superposición de subtramas, hirientes en algunos casos (todo el episodio de la discoteca), que no aportan información ni novedad alguna a ese high concept de género que se va diluyendo paulatinamente en pos de la relación entre los dos protagonistas. La casta, anodina, previsible relación de dos amebas.

Una vez más, Netflix plantea un producto hecho por piloto automático: un envoltorio llamativo para una mecánica conocida y manida hasta la saciedad. Antes valía: la idea era captar a cuantos más mejor. A estas alturas y ya con todo el mundo a los pies de la plataforma, The Innocents es un paso atrás, una vuelta a la homogeneización. O quizás el desenmascaramiento de una estrategia comercial tan válida en números como decepcionante en lo artístico.

 

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
1

En pocas palabras

Una de esas series que no deberían seguir haciéndose. Desfasada, homogénea, anodina y aburrida. Subtramas sin sentido, sucesión de decisiones idiotas para justificar la evolución de un argumento limitado a un detalle…

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