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Crítica de TiMER

Ante todo, quiero pedir disculpas por no tener ni la más remota idea de cine, sólo soy una espectadora más que, hasta que me crucé en el camino del Capitán, era asidua a películas comerciales de tercera como cualquier ciudadano de a pie. Espero que para ésta y, si las hay, sucesivas críticas, sirva de aviso a navegantes, para que no me tiren todo el armamento encima… No pretendo ser una entendida en materia, pero sí entender el cine tal y como lo hacen esta pandilla de locos a los que muchos llaman frikis, pero a quienes admiro por tratar de llevar su pasión a algún puerto -que espero (y deseo) que sea bueno-.
Y quiero dar también las gracias a mi Capitán por darme la oportunidad de poner mi granito de arena en este proyecto al que dedica tanto esfuerzo y dedicación.
Ahora sí, después de enjabonar y abrillantar, nos metemos en harina, como decía uno de mis seres más queridos.

¿Te gustaría realmente saber a qué hora, minuto y segundo vas a encontrar a tu pareja ideal? Pues esa es la propuesta que nos presentó en el pasado festival de Sitges la recién estrenada Jac Shaeffer como directora de largometrajes.
Película entretenida, amena, buenrollista y divertida donde las haya, «TiMER» sirvió para que algunos de los asistentes al festival respirásemos un poco de aire fresco y viésemos alguna luz tras tanto grito, oscuridad, sangre y muerte. En definitiva, un cargador de pilas para poder continuar la dichosa semana fantástica.

Oona (Emma Caulfield, vista en «Buffy Cazavampiros» o la versión original de «Sensación de Vivir») es una ortodoncista treintañera con la obsesión impuesta por su madre (la mítica JoBeth Williams de «Poltergeist») de encontrar cuanto antes una pareja con la que compartir toda la vida, con la peculiaridad de tener que hacerlo además con la garantía que ofrece el TiMER, una especie de brazalete incrustado en la piel de los compradores que marca la cuenta atrás hasta el encuentro con su hombre o mujer ideal. Ella lo tiene implementado desde hace mucho tiempo, pero está en blanco, cosa que hace que Oona pierda la paciencia con todos y cada uno de los chicos que se van cruzando en su camino. Y es que a todos ellos, tras un corto periodo de emparejamiento, les obliga a implantarse a su vez un TiMER para poder comprobar que se trata realmente de El elegido, con el consiguiente fracaso y desilusión que le supone que el reloj en cuestión no reaccione.
Un buen día, en un supermercado, conoce por casualidad a Mikey (John Patrick Amedori, de «Gossip Girl» y «Vanished»), un chico un tanto más joven que ella, pero que va a suponer toda una rebelión contra el aparatito en cuestión. Él, después de insistir mucho, consigue quedar con ella con el consecuente nacimiento de algo más que un tonteo corriente, y eso a pesar de que sus respectivos TiMERs no hayan sonado en ningún momento. A partir de entonces, da comienzo una sucesión de situaciones tan peculiares como para que una servidora dude de vuestra capacidad de contención de risa o, directamente, carcajada.

La atractiva Michelle Borth («Tell Me You Love Me») y el sorprendente (a la par que guapo) Desmond Harrington («Juana de Arco», «Dexter»), completan el reparto de esta comedia que, aparte de engatusarnos con su trasfondo superficial y facilón a los que últimamente nos tienen acostumbrados las grandes superproducciones americanas, nos obsequia con toda una gama de colores sobre las diferentes relaciones interpersonales, las penurias a las que nos vemos sometidos cuando una edad (supuestamente) madura nos asalta, los problemas a los que toda una generación se enfrenta tanto personal como socialmente… vamos, una auténtica autopsia de la actual sociedad americana, aunque totalmente extrapolable a cualquier otra, con cierto toque de crítica que nos hace entrever la directora de la cinta.

Así pues, pese a parecer la típica historia ñoña y destinada a un público mayoritariamente femenino, «TiMER» hace que nos planteemos una serie de preguntas bastante interesantes sobre el miedo a la soledad, la desesperación por la falta de tiempo para encontrar a la media naranja, y sobre si prima más la opinión de un invento algo descabellado frente a lo que nos dicta en algún momento nuestro corazón.

No puedo acabar este intento de crítica sin expresar la pregunta que todos los que hayan asistido al visionado de este film seguramente se habrán hecho: ¿qué demonios pintaba esta película en medio del torbellino de vísceras, terror y sangre al que Sitges nos tiene acostumbrados? ¿Puede que después de ésta, el Festival se convierta en un reclamo para abarcar a otro tipo de público (entre el cual me incluyo, con vuestro permiso), por mucha pulserita de ciencia ficción que contenga?
Yo de momento, me quedo con el buen sabor de boca que me dejó y me sigue dejando en el recuerdo «TiMER», esperando que pronto podáis disfrutar de ella tanto como yo lo hice durante el Festival. De momento no tenemos fecha de su estreno, pero estoy segura de que si acaba asomando en nuestras salas, será una de las sorpresas de la temporada.
Esperemos que los señores distribuidores nos permitan hacerlo.
¡Hasta pronto!
8/10

8 comentarios en “Crítica de TiMER”

  1. Si ya me animaste para verla, ahora que he dedicado un ratito a leer tu crítica, está claro que iré!!…te felicito por tu escrito, ya sabes que me gusta como escribes, me!!
    un besazo, sigue así, taaaaan ilusionada !!!

  2. Uy, qué ilusión! Han contestado a mi crítica…jejeje
    Gracias, gracias, espero que esta sea solo la primera y no la última…
    Un besete, Me!

  3. ¡Wow, una más!

    Las cenas de empresa de La Casa van a ser de lo más complicadas, por aquello de que no vamos a caber en el restaurante

    ¡Felicidades por la crítica! Estupenda, estupenda…

  4. Gracias, gracias, es tan agradable que gente anónima opine sobre mi escrito…jejeje
    Nah, en serio, gracias por la acogida, me siento como en casa!

  5. ¡Vaya!, ¡Vaya! ¿Quién será esta misteriosa EME?

    Por cierto, ¡me ha gustado eso de enjabonar y abrillantar y luego meterse en harina!

    Saludos, capitán y capitana !

  6. ¡JAJAJA!
    Vale, no se hable más. Estáis invitados a una ronda de sobaos…¡¡¡por los viejos tiempos!!!
    Gracias, Carles y saludos a tí también.

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