transformers la era de la extincion

Crítica de Transformers: La era de la extinción (Transformers: Age of Extinction)

¿A la cuarta va la vencida? Ni mucho menos. Pero, tras las dos tortas como panes que siguieron a una primera entrega digna, a estas alturas hasta el último y más despistado de los espectadores tiene que haberse hecho una coraza anti Bay que lo cure definitivamente de espantos. Que sí, que esto sigue siendo Transformers, y de golpe y porrazo ni Michael Bay se ha convertido en Orson Welles, ni al guionista le ha dado por hacer de Shakespeare (por cierto, Ehren Kruger de nuevo en solitario como ya hiciera en Transformers: El lado oscuro de la Luna, y por tanto sustituyendo ya definitivamente a la inefable pareja Orci+Kurtzman, con quienes había trabajado en la segunda parte de la franquicia). Para que nos entendamos, es la misma mierda, sólo que ahora ya deberíamos habernos acostumbrado a su olor y si no, el problema lo tenemos nosotros. Sorprende que a la salida del pase de prensa, sin ir más lejos, aún hubiesen críticos que lamentaran el haber asistido a casi tres horas de ruido y fuegos artificiales; ¿qué puñetas esperaban? ¿Que colocar a Mark Wahlberg en lugar de Shia LaBeouf iba a hacer de la cuarta entrega de una serie basada en muñequitos, una suerte de El crepúsculo de los dioses? No señor. Aquí se viene a lo que se viene: robots alienígenas rompiéndolo todo a su paso y si puede ser a lomos de un dinosaurio también robot, y gigantesco, mejor. Lo dicho, a estas alturas ya es cosa nuestra entrar en la sala de cine con predisposición.

Sí cabe decir que cierta mejoría se aprecia, y vaya si se agradece: se ha reducido sensiblemente el número de personajes idiotas teóricamente graciosos, en pos de un guión más cargado de intercambios de diálogos … esto… ¿chispeantes? Por supuesto, funciona un chiste de cada diez, pero al menos el porcentaje de irritabilidad se reduce. Ya es. Por lo demás, esto sigue siendo bayhem en estado puro (aquí la definición): acumulación, casi dañina para la salud, de elementos en pantalla, cámara en constante movimiento aun cuando no es en absoluto necesario, montaje demencial, caos por bandera y, claro, habilidad nula para todo lo que no sea una setpiece. Es decir, esos impasses de (ejem) estudio de personajes, con los que ni el propio cineasta está cómodo, ridículos a todos los niveles posibles (dirección, interpretación, guión, fotografía…) y que se antojan meras pausas entre explosión y explosión para que al espectador le dé tiempo de ir a rellenar su cuenco de palomitas sin perderse un ápice de lo que realmente importa. El espectador americano (y cuanto más profundo mejor), claro, que es a quien se dedica todo el tinglado: héroes texanos, duración exagerada, guión repetitivo y masticado hasta la saciedad, banderas norteamericanas ondeando aquí y allá, fotografía quemada por la que pululan cuerpos de escándalo entre sudorosos y empolvados, Mark Wahlberg. Todo para agradarles a ellos, y que Dios bendiga a los Estados Unidos. De nuevo: ya deberíamos estar preparados para ello.

Que no, no es justificación suficiente ni por asomo para valorar positivamente lo que a todas luces es un pastiche absoluto. Transformers: La era de la extinción es un auténtico desastre cinematográfico por lo vertiginosamente descompensado de su metraje, sensación acrecentada por los recién citados excesos de su duración: casi tres horas injustificadas de película con un argumento principal más o menos potable, alrededor del cual brotan subtramas de andar por casa que en ningún caso logran desarrollarse propiamente, no digamos interesar: que si el inventor (!) que no consigue inventar nada que lo saque de la pobreza, que si la hija que tiene un noviete a escondidas… lugares comunes (de nuevo: excusas para no tener que prestar atención constante) llevados a cabo con la mayor de las desganas y que, si acaso, sirven para hacer de sus protagonistas el habitual grupo de humanos a los que dar ganas de abofetear cada cinco minutos. Amén de constatar la incapacidad de Bay en los pasajes más tranquilos de sus películas. Afortunadamente, los actores esta vez molestan menos: acompañan al de El incidente todo un Stanley Tucci, tan solvente como de costumbre cuando se mete en semejantes fregados, así como Kelsey Grammer o Titus Welliver (de los jóvenes de turno, Nicola Peltz y Jack Reynor, pasapalabra). Pero aunque la mona se vista de seda…

¿Estamos de acuerdo, pues? ¿Transformers: La era de la extinción es una castaña como una catedral? Vale, sigamos. Porque sabiendo lo que hay, sabiéndolo realmente (esto es: esperando nada y menos de ella) queda un espectáculo poco menos que glorioso. Si aceptamos que el único objetivo de Bay pasa por entretener a base de saturación por destrucción; si reconocemos que acudimos a la sala con la sola esperanza de ver el mayor número de tollas robóticas por segundo, y cuanto más salido de madre todo mejor; si somos capaces de desactivar nuestras papilas gustativas cinéfilas durante tres horas… estamos en el sitio adecuado. Esta vez sí se colman las expectativas más inconfesas del respetable (oh, no, yo es que soy más de Truffaut… ya) con lo que bien podría definirse como el acabose pirotécnico de la temporada. El Transformers definitivo, el más grande todavía. Secuencias eternas de persecuciones y disparos con armas de todo tipo, explosiones por doquier, continua alternancia entre robot vs robot y humano vs humano (atención al descenso por la fachada de un edificio: de lo mejorcito en la carrera del director de Dos policías rebeldes)… es una montaña rusa agotadora, que encima se reserva para el final un clímax de unos tres cuartos de hora en que el pulso no decae un ápice. Por otra parte, ¿cómo iba a hacerlo, si cuando la cosa empieza a dar síntomas de flaqueza aparecen dinosaurios metálicos?

Hágase, pues, un examen de conciencia previo. Si el espectador pretende encontrar en la cuarta parte de Transformers una buena película, entendiéndose como tal un producto a lo James Cameron, Paul Greengrass o Matt Reeves, que pase de largo. Si por contra es consciente de que su visionado puede que incluso le suba el colesterol, que le provoque un tumor ocular, y aun así acepta, bien: disfrutará con su grasiento humor (ese metadiscurso autoparódico sobre secuelas y blockbusters del principio, esa digna gravedad con la que Optimus Prime habla/alecciona cada vez que abre la boca…) y sus referencias burdas, con su atropellado montaje y su espíritu infantil o directamente gilipóllico, puesto que formará parte de un espectáculo pirotécnico sin parangón. A nosotros nos vale.

 

Trailer de Transformers: La era de la extinción

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
  • John Blutarsky
2.8

En pocas palabras

Tras una saga que iba de mal en peor, llega la cuarta entrega y parece que las cosas mejoran. Lo suficiente al menos, como para garantizar un espectáculo correcto.

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6 comentarios
  1. carpenter1975 Dice:

    O sea, que es mala de cojones, pero a la manera de John Rambo. ¿O no alcanza los niveles de aquella? Es que este verano tengo que ser selectivo. Quiero ir a ver Como entrenar a tu dragón 2, Guardianes de la Galaxia, Los Mercenarios 3 y Lucy. ¿Me recomiendas esta o me llevaré una decepción como con la 3? Solo quiero ostias de robots contra robots y que se vean pero bien. Y por supuesto cuanto más tiempo mejor. Ya es que estoy un pelín harto del señor Bay y sus castañas.

  2. Carlos Giacomelli Dice:

    tío, no esperes que te recomiende una en lugar de otras que aún no se han estrenado. Te va a decepcionar? Digo en la crítica que lo primero es ser consciente de lo que se va a ver. Si dices que no soportas a Bay… EVIDENTEMENTE no es la actitud adecuada y por tanto no, no vayas a verla…

  3. Sr.Mostro Dice:

    Llevaba una buena racha de cine de diversos géneros. Her, Hotel Budapest, Al filo del mañana… Hasta el amanecer del planeta de los Simios me ha sorprendido (me esperaba un bodrio). Pero esto… Esto no tiene nombre. Es infumable, horrible, con un guión que da vergüenza ajena. Es una gran mierda que encima dura 3 tremendas horas… No sabíamos cómo sentarnos en la butaca y las palomitas se me indigestaron.

    En fin, lo sé, habéis avisado… De largo. En nuestro caso, aún con la excusa de haber ido predispuestos, ha sido un momento de enajenación mental (espero que transitoria).
    La crítica, como siempre, genial (muy bueno lo del colesterol jeje).
    Saludos veraniegos!!!

    PD: Atención a la lengua del alien en la pierna de Nicola Peltz… Empiezo a pensar en que el señor Bay necesita un tipo de ayuda muy concreta.

    @carpenter1975
    Rambo es una obra de arte comparado con esto. Nosotros también íbamos a ver robots luchando, pero nos encontramos con algo muy distinto.

  4. carpenter1975 Dice:

    Pues gracias Sr. Mostro. Ya me ha aclarado que 3 pelis ver. Decididamente la del dragón ire a verla hoy. El jueves la de Los Mercenarios y el próximo jueves Guardianes de la Galaxia. Mi placer es no poder ver la de Lucy. Pero es que tengo que ser algo selectivo. Y esta a verla en casa. Se siente Mr. Bay. Yo no trago.

  5. carpenter1975 Dice:

    Pues mirad estaba equivocadísimo. Os juro que me he encontrado en mi casa con el 3D más glorioso y tal como lo concibió el señor Bay y os debo decir que las 3 horas se me pasaron en un suspiro. ¡Por fin! ¡Viva! Una peli de Transformers digna (no digo que sea buena, eso es otro cantar), que a mi me ha entretenido una burrada.
    SPOILERS SPOILERS SPOILERS Y es que las peleas de Lockdown contra los Autobots son una pasada, la pelea entre Wahlberg y el asesino bajando del edificio es de traca. Luego el Autobot liándose a la cabeza y matando a los Decepticons en Pekín y al final los jodidos dinosaurios, Pero la pelea entre Optimus Prime, Wahlberg y compañía contra Lockdown y Kelsey Grammer es una pasada. FIN SPOILERS FIN SPOILERS FIN SPOILERS.
    En fin, que me lo he pasado teta. Gracias por recomendarmela.

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