La Casa » Críticas » Crítica de Transporter Legacy (The Transporter Refueled)

Crítica de Transporter Legacy (The Transporter Refueled)

Parece mentira que sea justamente Luc Besson el primero en poner en evidencia que no ha entendido absolutamente nada del éxito de la saga Transporter. Que los errores de Transporter Legacy son muchos, ojo, pero el primero pasa por un guion co-escrito por el artífice de El quinto elemento, quien ya había firmado los tres anteriores (siempre en colaboración con otros guionistas). ¿Cómo es posible que el libreto de la cuarta parte de una franquicia que funcionaba casi con el piloto automático puesto, haya perdido casi toda la esencia de la misma? Esto es cosa de los tiempos que corren, y la maldita moda de reiniciar cosas dándoles gravedad, relevando a los actores originales en función de la capacidad de los nuevos por mantener el ceño fruncido, y hablar así como en susurros con la boca casi cerrada. Lo que hacía buenas a las primeras tres entregas era un humor sacado de madre, totalmente consciente de la nulidad artística, la imposibilidad de sus argumentos, lo exagerado de su protagonista. Recordemos la primera gran persecución de la entrega inicial, en la que el coche conducido por Jason Statham acaba saltando desde un puente a un camión, quedando perfectamente encajado en el remolque del mismo, usando como impulso el mero bordillo de la acera.

Se trataba de cine de acción de serie B, convertido a serie A únicamente por su humor, en gran parte promovido por el carisma infinito de su estrella protagonista. Poco o nada queda de eso en la cuarta acometida a la franquicia, mucho más acorde con los tiempos que corren: los de la oscuridad, los de la mera emulación de la competencia, los de la impersonalidad por bandera. Sólo hay que echar un vistazo al actor que reemplaza a Statham, Ed Skrein, cuyo mayor logro hasta la fecha es haber sido el Daario Naharis original de Juego de tronos… antes de que ese personaje fuese mínimamente relevante para el espectador, cambio de actor mediante. De la idea original se conserva lo menos estimulante, esto es, que el protagonista conduce bien. Ya de entrada se antoja imposible pretender estrenar una película de acción 100% mainstream basada en persecuciones de coches, habiendo tanta y tan buena competencia en el mercado. Sorprende, insisto, que Besson (también productor) no haya sabido anticiparse a ello. Y si lo ha hecho, limitar toda la vis cómica a un secundario (Ray Stevenson, lo único salvable del film) es del todo insuficiente.

Sin personalidad no hay perdurabilidad, y aquí ni siquiera se aprecia el factor plataforma de lanzamiento de sus cineastas: aunque no siempre hayan supuesto buenas noticias para el espectador, las tres películas anteriores suponían la carta de presentación de sus respectivos directores (Louis Leterrier, responsable de la segunda y mejor entrega, el caso de mayor éxito), quienes buscaban imprimir su estilo en cada una de ellas, resultando un conjunto de ecléctica simbiosis. De Camille Delamarre (Brick Mansions) no se puede decir absolutamente nada, ni para bien ni para mal, tal es su falta de presencia en la cinta. De este modo, Transporter Legacy se queda sin un solo minuto para el recuerdo, ya sea en forma de chiste, de set piece, o de plano curioso.

Son, simple y llanamente, 100 excesivos minutos de la nada más absoluta, conducidos por un argumento facilón y previsible, que por supuesto tampoco se atreve a salirse de madre en momento alguno. Podrá valer como entretenimiento para la siesta de un domingo por la tarde, como cualquier otra fotocopia de segunda que implique tiros y robos de dinero, pero se mire por dónde se mire, cuesta encontrar motivos que justifiquen su existencia (máxime, pululando en pequeña pantalla una serie también centrada en la franquicia), no digamos su estreno en cines. Pérdida total de tiempo, con un subproducto tan anodino que ni siquiera puede resultar ofensivo. Un anuncio de Audi alimenta más y dura menos.

3/10

4 comentarios en “Crítica de Transporter Legacy (The Transporter Refueled)”

  1. Vaya, coincidimos plenamente, la serie se ha quedado sin fuerza. El nuevo transporter es un parche mal cosido que, incluso sin comparar, no da la talla; mismamente el de la serie de TV, salvando las distancias con el cine, encajaba mucho mejor. La historia vistosa pero muy floja y con un fallo de continuidad, o me lo parece a mí (SPOILER) la chica malherida a las 12 horas esta como nueva? Y sí, igual el único personaje que se salva de la quema es el padre. En la posible siguiente entrega, con tanta picia, les será fácil subir la nota y ver si retomando el concepto consiguen entretener.

  2. Sí sí, ese fallo que mencionas clama al cielo xD. Y sácame una duda, a ver si te acuerdas: recuerdas en qué año empieza todo? 90, 95 o 99? Al prólogo me refiero. Yo es que juraría que dicen 1990… Y en ese caso hay fallos aún mayores. He visto que en la serie sale el poli francés, amigo de Statham en las anteriores, Aquí ni eso, es que realmente no han entendido nada.

    Sólo espero que no hagan ninguna más…

  3. El comienzo es en la Riviera 1995 y por los fallos de guión es como si hubieran rodado escenas de dos versiones y luego en el montaje se han liado y hecho un pan con hostxxx. Esto, más que cine de evasión, es de escapismo de la sala de proyección XD XD

  4. jojojojojojo, MUCHO MEJOR me lo pones: 1995. Y luego, 15 años después.

    Corrígeme si me equivoco: 1995 + 15 = 2010.

    2010 = iPhone6? Me parece que no…

    te lo juro, me pasé toda la peli pensando en estas cosas. En serio no se les ocurrió poner "20 años después"? O empezar en el 99? O… aj, puta mierda ya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *