triple frontera critica

Crítica de Triple frontera

Con el estreno (primero en cines en EEUU, luego en su plataforma) de Triple frontera parece quedar claro que, si por algo triunfa Netflix, es por una mentalidad empresarial brutal más que otra cosa. Los éxitos llegan en forma de Roma, pero se trata de casos aislados en medio de una estrategia casi impecable en cuanto a optimización de recursos y beneficios. Sí algo puede llevar al éxito a cualquier start-up o empresa que se precie, es la escalabilidad, concepto al que Netflix se ha abonado y de qué manera. ¿Lo qué? El aumento de la cantidad sin perder (demasiada) calidad por vía de un correcto uso de los activos disponibles. A saber: Narcos. Funcionó tan bien, que se hicieron con Fariña. Que hicieron continuaciones y spin offs. Que hicieron de Pedro Pascal su icono cuando era de la casa rival (¿recuerda alguien que apareció en Juego de tronos acaso?). Eso por un lado.

Por el otro, un modus operandi centrado en la realización de películas comerciales, de llamativo reparto y vistosa producción, etiquetados en géneros por lo general entre el thriller de acción y la ciencia ficción, y cortados más o menos por el mismo patrón: efectos especiales a porrillo (lejos de la calidad de los blockbusters, todo hay que decirlo), rotura de moldes en apariencia pero absoluta universalidad en su fondo, y por lo general mucha capacidad para entretener pero poca para erigirse como el elemento disruptivo que, repito, sólo consiguen apartados brotes como los de Cuarón o el añorado David Fincher de Mindhunter. Vamos, que el grueso de la producción de Netflix se mueve en una nube de corrección y homogeneidad, de temas molones pero mensajes tibios (o nulos).

¿Preoucpante? Artísticamente quizá, pero por otra parte, la máquina está engrasada y funciona a pleno rendimiento, la eficacia de su estrategia es incuestionable, y como la cosa crece, el equipo se agranda. Ahora es el más que reputado J. C. Chandor quien se pone a los mandos de una nueva producción-tipo de Netflix. Un nuevo acercamiento en clave vistosamente frívola (o viceversa) al mundo del narcotráfico y con Pedro Pascal como integrante de otro reparto de aúpa: lo acompañan Oscar Isaac, Ben Affleck, Charlie Hunnam y Garrett Hedlund, todos ellos miembros de las Fuerzas Especiales de los EEUU, de paseo por Sudamérica a la caza de un botín en manos de un pez gordo de la droga.

Como buena producción de la cadena reina del VOD, no se corta en grandilocuentes planos aéreos, en abuso del digital y en set pieces de acción. Sin embargo, tampoco arriesga lo más mínimo: violencia sí, pero sólo la justa. Acción sí, pero sin un sólo plano distinto a los cánones. Inversión en efectos especiales… ma non troppo. Un buen símil de dicha bipolaridad se encuentra en su BSO, que lo mismo tira de Metallica o Fleetwood Mac, que lanza unas melodías dignas de subproducto de sobremesa. Se respira dinamismo, pero se antoja impuesto. La concatenación inicial de tiros y persecuciones se agradece, pero es casi tan espesa como la manera en que se desarrolla todo el grueso de la trama, desganadamente falto de innovación: un grupo de excompañeros se reúne una vez más para dar un último golpe. Cámbiese special ops por ladrones o cualquier otro gremio, y la película no cambia lo más mínimo. Como si hubiera ciertas obligaciones por cumplir, el principal mandamiento fuera el de no ofender, y si te he visto no me acuerdo.

Luego están las veces en que Chandor asoma la cabeza y ve más allá. Momentos en que esta Triple frontera que no es más que un videojuego entre el Commandos y el Uncharted, se deja de futilidades y pisa el acelerador en lo único en que ¿se le permite?: en la construcción de puntuales atmósferas y secuencias que elevan la tensión por encima de la media. Ahí, y son más de uno y de dos generosos momentos a lo largo de su metraje, aparecen las virtudes que destacan a Chandor en el panorama actual de directores comerciales-pero-con-estilo. Sin deshacerse de una elegancia que protagoniza cada plano de su película, logra jugar con los nervios del espectador tanto como para no ser consciente siquiera de la velocidad con la que se consumen los minutos.

Claro, que después se vuelve a la maquinaria, a la escalabilidad del proyecto, al proceso de producción casi en cadena. Y todo ello vuelve a hacer de una propuesta que podía haber sido el nuevo referente de la acción (como, no sé, lo fue la saga Bourne cuando la adoptó Greengrass) un pasarratos correcto, más o menos desigual pero apreciable en cualquier caso, entretenido… pero con escasas probabilidades de ser recordado. Como todo el grueso de la producción de Netflix.

 

Trailer de Triple frontera

 

 

Valoración de La Casa
  • Capi Spaulding
3

En pocas palabras

Correcto entretenimiento, tan agradable de ver como fácil de olvidar por su nula capacidad de innovación (o falta de ganas de dar con ella).

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6 comentarios
  1. SSR Dice:

    Tan fácil de olvidar como que la vi hace tres día y ya no la recuerdo. Cero innovación, más de lo mismo y no especialmente brillante, olorcillo de telefilm… Como ellos cuatro son big pieces parece que tenga que ser más buena de lo que es. Entretenimiento de tarde de sábado pero nada más. Muy de acuerdo con la crítica. Eso sí, a mi cada vez me rechina más Ben Affleck, va a más, no consigo volverle a tener simpatía (y empatía, me distancia su acting). Por el contrario Isaac y Hunnam cada vez me gustan más.

  2. Capi Spaulding Dice:

    Vaya, pues a mí Affleck me convence desde hace ya algún tiempo. Ya sabe que no va a saber actuar nunca, así que se aferra a un rol de tipo hecho polvo que, en verdad, es su vida actual xD pero oye, a mí me cuela (menos cuando habla en castellano, claro

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