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Crítica de Vengadores: Endgame

Pese a que la propia Marvel haya reconocido que Spider-Man: Lejos de casa será el final definitivo de verdad de la buena de la saga Vengadores, el cierre oficial es esta cuarta entrega del mega-crossover. El que ha unido en cuatro películas a todos los superhéroes que, por separado, han ido llenando plateas cada vez más masivamente. Llega Vengadores: Endgame, y con ella la apoteosis máxima, el no va más. Más de diez años después de estrenarse la primera muesca del que acabaría siendo el mayor plan maestro de la historia del blockbuster. Un plan que nos ha permitido formar parte de una familia de superhéroes, hemos ido conociendo a sus nuevos integrantes, y todos nos han ido cayendo mejor que los anteriores. Nos hemos emocionado y nos hemos divertido cada vez más, conforme la máquina se iba engrasando y superando trompicones iniciales. Atrás quedan los turbios recuerdos de ese Hulk con Edward Norton que supone el único paso en falso de la saga, o los tibios inicios de Capitán América o Thor. Oh, y ha aumentando exponencialmente el hype. Endgame tenía que ser el no va más no sólo por la naturaleza misma del proyecto, sino por exigencia de los fans. ¿Y qué se ha hecho desde Disney-Marvel? Apostar sobre seguro. Lógico. Aunque parcialmente decepcionante.

Parcialmente, claro. Vaya por delante que Vengadores: Endgame es una conclusión mucho más que digna, que juega las cartas de la épica, las aventuras, la emotividad, el humor, e incluso el mensajito moralizante. Y todas ellas las juega entre bien y divinamente bien. Tranquilos chicos, ha salido bien. Pero no es la obra maestra definitiva porque, ay, se echa en falta el afán por el descubrimiento, por la ruptura de etiquetas y límites del género. Si por algo despuntan las mejores películas de la saga (Capitán América: El Soldado de Invierno, Thor: Ragnarok…) es justamente por haber aportado un chispazo de frescura e innovación. Algo que se ha buscado con ahínco a veces, y si no que le pregunten a Doctor Strange. La anterior entrega, Vengadores: Infinity War, parecía establecer las bases para una conclusión que llegara en forma de película distinta. Épica, entretenida, pirotécnica, sí. Pero también distinta. El cómo, no lo sé, pero estaréis de acuerdo conmigo en que la forma en que aquella acababa no era la habitual en el cine de cómics, y dejaba la puerta abierta a cualquier locura que saliera de La casa de las ideas.

Bien, pues no.

Se ha tirado de manual, y lo que se recoge en sus páginas es lo siguiente: un entretenimiento acorde con los tiempos que corren debe recorrer una senda predefinida, a base de miniepisodios de interés disperso para que, imagino, el espectador pueda ir a por otra ración de palomitas cuando lo desee. Por supuesto, su duración debe ser exagerada (algún día hablaremos de la pasión norteamericana por hacer, de todos sus espectáculos, eventos interminables). Debe incluirse publicidad siempre que se pueda (se habrán forrado a costa de Audi). El entramado debe reducirse a la presentación de uno o varios protagonistas, al arrejuntamiento de los mismos, y a la pelea contra el malo más grande que los efectos digitales permitan. Así, el portazo a la originalidad se da a los pocos minutos de arrancar la película: lo más transgresor que el MCU ha dado se ve truncado a las primeras de cambio para, esperable justificación de chicha y nabo mediante, regresar al círculo de confianza: un enemigo mortal que nada tiene del conflicto que hacía grande al Thanos en Infinity War (¿de verdad era malo, o era una presencia necesaria, inevitable? ¿Era un Hitler, o un salvador del Universo?), para que no haya duda alguna sobre la misión de los buenos, intocables y blancos como la cal. No estamos para eso. Aquí, a los Russo se les ha encomendado una misión muy clara: la de satisfacer al público mayoritario.

Con un guión (de los habituales McFeely y Markus) que se sabe de memoria lo que hace entrañables a sus personajes, pero que a duras penas aporta matices nuevos. Y con un entramado que parece haberse ido construyendo sobre la marcha, que temblaría si alguien se pusiera a analizar detenidamente su plausibilidad. Con ello como base, los Russo se ponen manos a la obra y sirven una producción tan espectacular como de costumbre. Pese a las tres horas de duración con sus inevitables altibajos rítmicos, Vengadores: Endgame es dinámica y va aumentando revoluciones a medida que avanza, primero con una acción de clímax traducido en un igualmente inevitable atracón de efectos (¿soy yo o todo el CGI es igual de un tiempo a esta parte?); después en un crescendo dramático que da justo carpetazo al hilo argumental de toda la saga. Por el camino se guiña y hace referencia a casi todas las películas y personajes que alguna vez hicieron acto de presencia, se tira de flashbacks y de bromas, y se agranda aún más la familia (si bien queda una duda en el aire: ¿era necesaria la película de Capitana Marvel?). Y los más fans se volverán locos al ver las nuevas virguerías de sus adorados héroes: un servidor aún no acaba de creerse los vítores, llantos de emoción, y ovaciones a los que asistió en la sala de proyección. Ya digo: como crowd pleaser funciona perfectamente, y ya que buena parte de mí forma parte de este grupo, nada que decir: Endgame es una pasada.

Pero la sensación es la de un final que tenía que llegar ya, antes de que la fórmula se agotara definitivamente. Todas las piezas del puzle enorme de esta película (y esta saga en general) son espectaculares por separado, pero entre sus comisuras se dejan ver profundos vacíos. No es que haya nada malo en la película, es que no hay nada genuinamente bueno, entendiendo como tal algo que aportar más allá de la elucubración del espectador objetivo. Quien quiera una nueva muestra de hasta dónde se puede llegar con tipos disfrazados, quedará decepcionado al ver que a ese tope ya se llegó antes, y que Vengadores: Endgame sólo funciona como otro capítulo. El final, sí, colofón, fin de fiesta y a otra cosa, mariposa. Un colofón cojonudo, se disfruta todo lo que la vejiga aguante, y no requiere esfuerzo neuronal alguno. Pero sin esa magia que nos cogía del pescuezo desde el primer minuto de Civil War y nos llevaba en volandas hasta la escena post-títulos; la que nos hacía flipar de lo lindo con la primera reunión de los Vengadores; la que por fin nos descubría al Peter Parker que siempre hemos necesitado; qué demonios, la que nos entregaba a un villano realmente temible por sus ambiguas motivaciones y su desproporcionada mandíbula lila. Bueno, basta de buscar tres pies al gato. Quedémonos con todo el viaje, y contentémonos con que el aterrizaje haya sido calculadamente perfecto. Es el deseo cumplido de muchos, y los que no, será que somos demasiado exigentes, o que nos ha podido el hype.

 

Trailer de Vengadores: Endgame

 

 

Valoración de La Casa
  • Carlos Giacomelli
3.5

En pocas palabras

Vengadores: Endgame es un épico capítulo final que como tal funciona a la perfección, quedando algo coja si se le exige algo más.

Sending
User Review
3 (1 vote)

3 comentarios en “Crítica de Vengadores: Endgame”

  1. Bastante de acuerdo con la crítica Capi. Cierto es que la película te golpea con la tremenda batalla final donde todos los pelos del cuerpo se ponen como escarpias. Peroooooo, efectivamente no es una obra maestra ni una película con el riesgo y la enjudía que sí tenían las dos secuelas del Capi o la anterior reunión superheróica. Sobran tantos chistes como minutos, y falta una planificación por parte de los Russo más a la altura del cometido. Pero como he empezado diciendo, te queda la sensación de placer tras su épico y magnánimo tramo final, a a altura de la conclusión de los anillos.

    Saludos!!

  2. Hombre, Ramón, long time no see! Sí, bueno… en relación al final… yo me quedo un poco en coitus interruptus. Primero porque, ya digo, los efectos especiales me siguen pareciendo iguales desde Jurassic Park, así que pasados algunos momentos de martillos y escudos, como que pasaría para delante xD.
    Y a nivel dramático sí, me emocionó que es de lo que se trataba, pero estuve más pendiente (¡y no porque yo quisiera!) del «un momento, si pasa esto… no influye en esto otro?». Me pareció muy patillero todo, así que me acabé desconectando un poco de la fuerza dramática. Con todo, dignísima, eso sin duda! Voy a ver si la tienes ppublicada en tu web ;)

  3. Pasados unos días me sigo quedando con parte de su primer tramo «leftlover» y toda la traca final (el grito de batalla del Capi sigue retumbando en mi cabeza). Pero como dices, a poco que la analices muchas cosas carecen de sentido y resultan por capricho (había que cumplir con las ordas de fans). De todas formas, como dices, es muy digna.

    Mi reseña está preparada para el 2 de Mayo, ya me dirás que te parece.

    Saludos!! 😉

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