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Entrevista a Manuel Carballo, director de La posesión de Emma Evans

Esta misma semana se estrena en España La posesión de Emma Evans, producción española que ya ha sido vendida internacionalmente y que ha acudido a la llamada de socorro de un género, el de los exorcismos, en horas francamente bajas. De presupuesto limitado y actores ingleses poco conocidos, la película se convierte en una propuesta de lo más interesante por su particular estilo, su rigor, y la crudeza de alguno de sus pasajes. Detalles con potencial suficiente como para comentarlos con su creador, así que eso fue lo que hicimos nosotros después de verla en Sitges. Tuvimos ocasión de hablar con Manuel Carballo, su joven director, quien muy amablemente nos prestó un huequecillo en su agenda para contestar a nuestro cuestionario de los horrores. Sinceridad, pasión y unas gafas de sol enormes para la protección del clima pseudo-estival del mes de octubre fueron los protagonistas, y el que sigue fue el resultado de tan gratificante charla entre amantes del cine en general, y del terror en particular.

Hay algo que distingue a La posesión de Emma Evans del resto de producciones de misma temática: un estilo muy realista, crudo, pero sin caer en el falso documental. Apuesta interesante, pero no exenta de riesgo…

Ese era el planteamiento inicial. Nos dijimos a nosotros mismos que íbamos a afrontar una película más o menos clásica de exorcismos, pero que lo haríamos desde un punto de vista realista. Como si estuviéramos contando el proceso de una enfermedad, y el correspondiente deterioro físico-moral de alguien… Sólo que en este caso la enfermedad es de origen diabólico. Nos parecía prácticamente la única forma de aproximarse al género de forma original. Por supuesto, para ello conté con un equipo técnico sin el que hubiera sido inviable hacer la película que yo pretendía, ya que contando con el tiempo y el presupuesto de que disponíamos, hubiera sido físicamente imposible obrar con otros especialistas. Pero creo que hemos acertado, ya que la gente sale sorprendida de la sala. Entran pensando que van a ver una película de exorcismos, pero de repente se ven metidos en un drama familiar trágico que les supera. Porque de hecho es muy intenso.

Para dar ese efecto realista, apreciamos que la cámara se mueve fugaz, se queda detrás de la puerta. Casi como si se escondiera.

El punto de vista documental que apoyara ese tono realista y naturalista era casi obvio, pero sí queríamos darle una cierta estilización. Es desaliñada pero tiene ese punto estilizado que a mí me resultaba muy gratificante. Ahondando en el asunto, también creo que el montaje es algo muy destacable de la película, por ser tan fragmentado, como si se convirtiera en el reflejo del derrumbe progresivo de esta familia. Un derrumbe… fragmentando, justamente. De hecho, al final ver La posesión de Emma Evans es como asistir a un experimento cerrado del desmoronamiento implacable de una familia, sometida al acoso de fuerzas externas diabólicas.

O sea, que hablamos de cine de género y a la vez de corte familiar; realista y experimental… Imaginamos que necesitabas un reparto de garantías.

Fue una suerte inmensa poder contar con actores de este nivel interpretativo. En la línea de reforzar ese realismo, queríamos actores desconocidos pero que fueran a su vez grandes intérpretes. Y eso en España hubiera sido difícil. Creo que los grandes actores ya están trabajando mucho, y por tanto son conocidos. Y si el espectador español ve un rostro conocido en una situación como las que planteamos, seguramente eso hubiera socavado la credibilidad de la película. Así pues, encontrar buenos actores y rostros desconocidos nos obligó a buscar en el mundo anglosajón, que te asegura un nivel interpretativo de primera.

Y ya de paso os quedasteis a rodar en Inglaterra.

Ese fue el motivo principal, aunque también había una componente comercial. Y es que el estar rodada en inglés ha permitido que se venda a 40 países… hablada en español hubiera sido más difícil.

Correctísima opción, ciertamente.

Estamos hablando de una película muy pequeña que ha ido creciendo. Una producción mluy modesta de planteamiento que ha ido aumentando hasta llegar a venderse internacionalmente, lo cual es muy satisfactorio (risas). Si ruedas en español tienes que hacer un realmente producto único, sumamente original como para que venga un estudio americano y diga «yo quiero esta película a toda costa, y soy capaz hasta de doblarla»… es difícil.

Volvamos a la película. Si hubiera que elegir la que más diera lo prometido, esta se llevaría la palma: es la que más episodios de posesión (y de los correspondientes exorcismos) contiene. ¿Cuánto hay de estudio previo? ¿Hasta qué punto os habéis metido en el mundillo?

Al plantear la posesión como enfermedad, se liga el exorcismo como remedio, como un tratamiento. Y de ese modo, así como unas sesiones de quimioterapia se alargan y van deteriorando al paciente, aquí nos parecía muy interesante ir alargando el martirio del exorcismo, y que eso fuera enrareciendo cada vez más el ambiente familiar, que la fuera deteriorando cada vez más a ella… nos parecía más adecuado que haberlo concentrado todo en una sola sesión. Por otra parte, El exorcista de Friedkin, si no recuerdo mal, también se alargaba y contaba con tres o cuatro sesiones de exorcismo.

Pero es eso, son tres, aquí realmente hay una progresión…

Cierto. Nos interesaba marcar esa evolución progresiva, ya no sólo del deterioro físico que te comentaba antes, sino también del personaje de ella, que a medida que se va adentrando en el lado oscuro se convierte en una amenaza para la familia. El miedo de pensar «Ahora qué hará esta chica si se queda a solas con el hermano, o con la prima…» te mantiene todo el rato en tensión y te genera esa ansiedad constante que creo que funciona muy bien en la película.

Y realmente tiene escenas que asustan.

¡Pues me alegra oírlo! Yo creo que es por lo que comentábamos de los rostros desconocidos. Volvamos a lo de antes. Piensa en ello: ¿qué actores españoles hubieras podido poner en esta película?

Conocidos pocos, y sin conocer ya…

Si quieres buscar un actor de nivel nos hubiéramos tenido que ver obligados a hacer castings en toda España… no había ni tiempo ni dinero para semejante despliegue.

Volvamos al cuestionario, que aquí es La Casa quien hace las preguntas (!). ¿Podemos decir que tu película explora las nuevas tendencias cinematográficas?

Yo creo que explora caminos narrativos y estilísticos no demasiado frecuentes en el cine español; que la forma en que está rodada y montada va a resultar muy novedosa para el espectador español. Intento recordar, y aparte de que no creo que haya muchas películas españolas que aborden el tema de las posesiones diabólicas, más allá del género hay pocas que estén hechas como lo está La posesión de Emma Evans.

Por lo que referentes autóctonos cero. ¿Qué hay de los internacionales? ¿Te suena el nombre de Emily Rose, por ejemplo?

Sí que es cierto que vi unas cuantas películas del género, pero fue básicamente para huir de los lugares comunes a los que te empuja, evidentemente, este tema. Por ejemplo, a nivel visual y formal, nuestra película se inspiró en películas que no tienen nada que ver con el género, desde el cine de Cassavettes a las de Von Trier, documentales, los hermanos Dardenne, la nouvelle vague… me apetecía mucho (y creía muy interesante) aportar un punto de free style a la producción. Yo marcaba el inicio de un plano pero les decía a los actores y a los cámaras que fueran evolucionando, que luego yo ya cortaría. Eso daba lugar a momentos mágicos que yo no tenía pensados, y además transmite y destila una verdad que es la que hace que la película sea tan poderosa.

¿Es eso lo que necesita el género? ¿Que digamos basta a los dramas sociales y exploremos nuevas opciones?

Es complicado, puesto que al final la cinematografía nacional se conforma con las inquietudes de varias generaciones. Y en España, a lo largo de toda la historia del siglo XX, han predominado una serie de géneros por todos conocidos: la comedia costumbrista, la posguerra, el drama social… pero sí creo que en los últimos 20 años la cosa ha cambiado, con una nueva generación de cineastas jóvenes sin pudor ni vergüenza para afrontar pelis de muy diferentes géneros y estilos. Y creo que es necesario que el cineasta español se sienta desvergonzado a la hora de hacer frente a estos retos. Y ojo, que no quiero decir con ello que tengamos que copiar el cine americano. Sin ir más lejos, creo que La posesión de Emma Evans, tal y como está hecha, no hubiera sido posible en los USA; seguramente no hubieran dejado rodarla así ni montarla así, y esa es una libertad de la que podemos disfrutar los directores europeos. De hecho, el género fantástico, el tema de las posesiones… ¿hasta qué punto es americano? Está visto que se pueden hacer westerns en Europa… la renovación del género vino de la mano de directores europeos. Al cine fantástico le puede pasar algo similar. Yo creo que la renovación que han acometido Balagueró, Plaza y demás se ha adelantado al cine americano, y ahora ellos van a nuestro rebufo. Han visto esta forma de afrontar el género, y eso ha dado pie a películas como Monstruoso o Quarantine. O sea, que nos tenemos que valer de ese desparpajo por un lado y de la libertad que comentamos por el otro. Aquí se le respeta mucho al director y hay que aprovecharse de eso.> 

Todo esto ha sonado muy bien, pero imaginamos que a la hora de la verdad, la audiencia manda. En Sitges habéis llenado, pero… ¿Cómo se plantea el estreno comercial de la película?

Tenemos un estreno irónico el 29 de diciembre. En esa época de ñoñería vamos a poner sal y pimienta para contrarrestar el espíritu tan almibarado de la Navidad (risas). A nivel nacional se va a exhibir en unas 100, 150 salas, que creo que es un dato muy interesante; y a nivel internacional no sé cómo irán los estrenos, pero como te decía, La posesión de Emma Evans se ha vendido a los Estados Unidos y varios otros países. Y a «película vista», que eso es muy importante porque supone un nivel de exigencia enorme. Y para estreno en salas no sé qué campaña se hará, pero estamos muy contentos con el resultado.

¿No tienes miedo de que puedan levantarse ciertas ampollas que condicionen la taquilla final? Porque tiene un par de escenas duras que…

(Risas) De hecho una de esas escenas me dio la medida del espectador de Sitges: cuando apareció en pantalla la secuencia más dura de la película, la gente aplaudió… eso es lo que busca el espectador de aquí. A ver, creo que sí que es una película dura, pero el espectador actual está curado de espantos y puede disfrutar de esas emociones fuertes. Así que no, no creo que levante ampollas. ¡Aunque si las levanta, mejor!

Ya que nos ponemos a comentar escenas, hay una escena grabada con cámara de vídeo casera francamente inesperada.

Sí, nos hacía gracia. Se trata de una secuencia contada en cámara de vídeo, en plano fijo y con un trípode. Bastante neutro todo; no hay efectismos ni ninguna búsqueda de reforzar ni subrayar lo típico del género. Es un punto de vista que tampoco se usa demasiado, y era una manera muy interesante de contar esa parte específica. Por otro lado, ante una película de estas características es muy tentador refugiarte en el 3D o en el digital. Y aquí dijimos que no, que si íbamos a plantearlo todo desde un punto de vista tan realista, las cosas debían pasar delante de la cámara y evitando efectos. Otro ejemplo: hay otra escena en la que utilizamos un montón de insectos, y ahí me negué en rotundo a usar insectos digitales. Dije «vamos a meter mil cucarachas en el lavabo» y cuando luego ves la escena evolucioando…

…Y con la actriz delante…

…Con la actriz delante, efectivamente. Ese fue un momento muy, muy delicado para ella. Ya digo, no hay truco. Y eso es un acierto.

Bueno, ¿y ahora qué? ¿Qué será lo próximo en la carrera de Carballo?

Pues tengo ideas en fase de desarrollo así que no puedo avanzar mucho, pero una es una suerte de pesadilla urbana que creo que va a ser dinamita. Hay que ir poco a poco y ver qué tal se van dando las cosas.

Sin tiempo para más, que en Sitges las agendas se aprietan como un corsé y los tiempos se cumplen con puntualidad, nos levantamos de la mesa y le cedimos el turno a otro compañero, dispuesto a abusar de la amabilidad de Manuel Carballo. Le deseamos toda la suerte del mundo a La posesión de Emma Evans, así como a sus próximos proyectos, esperando que el que venga también nos deje el buen sabor de boca que, desde luego, nos dejó la película que ahora estrena. ¡Gracias!

2 comentarios en “Entrevista a Manuel Carballo, director de La posesión de Emma Evans”

  1. Enhorabuena por la entrevista!

    Ando tan liado últimamente que ni siquiera recordaba que estaba a puntito de estreno este exorcismo.
    Igual me dejo caer para verla… y en dos meses "El Rito"

  2. ya te digo, de los últimos, este es el mejor. Por lo menos, por ser el más original, y encima español, no sé, como que da más gustico (y encima si te digo que es catalana, mejor que mejor ;)).
    Dale una oportunidad, y a ver quñe te parece. Me interesa especialmente que me des tus impresiones sobre cierto twist que aquí no te desvelaré…

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