La Casa » Críticas » Gremlins
gremlins

Gremlins

De nunca me ha gustado pasar mis vacaciones en el mar. Soy un bicho raro, lo reconozco, pero me siento fuera de lugar entre tales hordas de vivos vivientes que deambulan por la arena intentando localizar un sitio donde asentar su campamento de toallas y enseres para poder tomar el sol. En aproximadamente unos 7 minutos de microondas después, justo cuando los cuerpos se encuentran en plena ebullición corren hacia el agua buscando bajar la temperatura. Y créanme, se multiplican. Sí, en serio. Allí te encontrabas tú sólo tirándole la caña a cualquier turista de buen ver, porque además aquel escenario es una absoluta recreación de la torre de Babel, cuando de repente un segundo después aparecen cientos de miles de personas haciéndote perder la oportunidad y las ganas de vivir. Por no hablar de los hoteles del Todo Incluido. Porque sí, es realmente tentador poder comerte una hamburguesa a las 3 de la mañana con sus patatas y su todo pero haciendo memoria te has tirado el año entero, concretamente desde el septiembre anterior, pasando más hambre que el perro de un ciego para poder perder esos kilos que hacían amorfa tu silueta y tan sólo 15 días de hotel+todo incluído bastan para que mientras estés en el agua oigas a alguien gritar: “¡¡¡Miren, una ballena varada!!!”. Mal.

Así que sí, definitivamente soy un bicho raro por no tener ganas de tomar el sol, ni de mojarme ni, tan siquiera, de ponerme cerdo a comida de madrugada. Probablemente sea un gremlin.

Algo así debió pensar Chris Columbus mientras permanecía en lo más oscuro y silencioso de una noche cuando comenzó a escuchar a miles de ratoncitos provenientes de algún tugurio cercano a su cuarto. Él ya había oido hablar de esos bichos ya que, durante la Segunda Guerra Mundial, se les atribuían todos los fallos mecánicos que sufrían los aviones a unos pequeños monstruos imaginarios a los que comenzaron a llamar Gremlins.

El término ganó aún más fuerza cuando el autor galés de cuentos infantiles Roald Dahl publicó en 1943 un libro basándose en aquellas criaturas por encargo del mismísimo Walt Disney para una posterior película. Finalmente la cinta nunca vio la luz, pero el libro terminó publicándose y rápidamente se convirtió en una de esas rarezas que coleccionar. Hasta Bugs Bunny se la vio con uno de los dichosos seres al alistarse para la guerra en un corto del mismo año. Los gremlins estaban presentes en la cultura popular y fue entonces, en aquella noche de 1983, cuando el joven Chris Columbus, que se encontraba en su cuarto de aquel apartamento de Manhattan mientras estudiaba el postgrado para guionista en la NYU Film School, se decidió a escribir una historia digna que contar.

Aunque principalmente lo hizo para poder demostrar a sus compañeros que tenía dotes de escritor, aquel borrador cayó en manos del señor Steven Spielberg quién inmediatamente alegó cosas de esas que suelen decir los norteamericanos y que aquí vemos sobreactuados como “¡Oh, Dios mío, es una de las mejores historias que he tenido jamás en mis manos! La compro inmediatamente”. Y acto seguido, con un contrato bajo el brazo, se hicieron amigos del tipo de esos que iban juntos al SEPU a buscar gangas. Y así todo el día.

Después de auto asignarse como productor ejecutivo de la futura cinta, Spielberg pensó en Tim Burton para dirigirla, pero por entonces el cineasta aún no se había hecho cargo de ningún largometraje, con lo que desestimó la idea. La cigüeña con mala leche aún no vivía en el pelo de Burton, por lo que Steven tampoco pudo ser presionado.

De pronto recordó una película de la que era muy fan, Aullidos, y contactó con su director, Joe Dante, para saber si estaba interesado en ponerse tras las cámaras de su propuesta.

Dante se había hecho un huequito entre los aficionados al cine de terror con toques humorísticos tras Piraña y la mencionada Aullidos, con lo que se convertía en el candidato perfecto para aquella historia.

Tras el “sí, quiero” de Dante, Spielberg se desplazó a Warner Bros con las cartas sobre la mesa para hacerles partícipes de la producción de la película junto con su propia productora, Amblin Entertainment. Tan bien debió vender la idea que salió victorioso de aquel despacho con una luz verde iluminándole las barbas. No en vano, Gremlins fue la primera película donde se mostró orgullosamente el escudo de la Warner y la bici de Amblin, ambos logos hasta entonces nunca vistos.

Y así con alrededor de 11 millones de dólares de presupuesto se dio por inaugurado el proceso de producción.

La revisión del guión no se hizo esperar y comenzaron a desestimarse múltiples escenas que Chris Columbuis había escrito y pintaban extraordinariamente sobre el papel, pero puestas tras la pantalla convertirían al film en una historia exageradamente terrorífica. Lo que se traducía en una calificación de edades superior, lo que se traduciría en una fuente menor de ingresos en taquilla. Todo está conectado. Así se cargaron la parte en la que Stripe, el malvado lider de los Gremlins, era el propio Gizmo quien se transformaba. Spielberg dijo que Gizmo era demasiado mono y que el público querría seguir viéndole en pantalla durante toda la historia, además de convertirse en el héroe (un poco). También desecharon la escena en la que los Gremlins arrancaban la cabeza de la madre del protagonista para dejarla caer escaleras abajo cuando él entrase en casa. O una en la que el perro de Billy era devorado por los monstruos verdes. Incluso otra donde un grupo de clientes del Mc Donald’s morían entre las fauces de las feroces criaturas. Esperábamos que Ronald Mc Donald incluído.

En todo eso no hay humor. Que se lo digan a Freddy Krueger…

Eliminando algunas de las partes más explícitas se lograría dar un tono más familiar.

Aunque la duda acerca de lo familiar de la cinta comenzó a volar sobre las cabezas del equipo de producción cuando se eligió a Phoebe Cates para el papel de la novia del protagonista. Cates había participado en Aquel excitante curso, una película que co-protagonizó junto a Sean Penn y Nicolas Cage en la que el desenfreno del sexo mezclado con el rock and roll hacía mover a los estudiantes de un instituto. Se conoce que Nicolas Cage una vez en su vida fue sexy. Todo se pierde.

Pese al temor de que el público rechazase a la actriz por aquel desliz, se optó por incluirla en el reparto. Y junto a ella Zach Galligan para ponerse en la piel de Billy, el protagonista, a petición del propio Spielberg. Aunque se había considerado a Judd Nelson o Emilio Estévez para el papel, según las palabras de Steven existía una poco habitual química entre Galligan y Cates durante los procesos de casting, lo que le hizo ganarlo.

Caras más o menos reconocibles como Glynn Turman, el cantante de country Hoyt Axton, Keye Luke, Polly Holliday, Corey Feldman y Dick Miller, un habitual de Dante, completarían el resto del reparto.

La ardua labor del diseño de las criaturas que daban nombre a la película fue a caer en manos de Chris Walas, un tipo de confianza que anteriormente había trabajado para Spielberg en Indiana Jones en busca del Arca Perdida y para Joe Dante en Piraña. Todo quedaba en casa. Como por aquel momento lo del ordenador estaba destinado a poco más que un Amstrad de sobremesa que hacía unos ruiditos asín cuando cargabas las cintas con los juegos, se decidió fabricar a los Gremlins para ser usados como marionetas y títeres manejados por seres humanos con orejas y manos.

Se crearon multitud de criaturas de látex y espuma, algunos mecánicos más complejos y otros sólo para hacer bulto o escenas de menor complicación tecnológica. De Gizmo, por ejemplo, había varios modelos. Unos se usaban en las partes en las que Billy lo llevaba en sus brazos y otros en los que hacía monerías en una mesa, el cual estaba fijo al decorado. Particularmente estas marionetas eran tan complejas por su diminuto tamaño, que constantemente se estropeaban, lo cual era frustrante para el equipo. En consecuencia, para satisfacerlos y que pudieran vengarse del pobre bichito, se rodó una escena en la que los Gremlins ya en su fase más siniestra cuelgan a Gizmo en una pared para jugar a los dardos contra él. De siempre los yankis han sido particularmente sensibles con sus cosas. Se hizo también un Gizmo de tamaño mucho mayor para la escena en la que se multiplica tras mojarse con el vaso de agua. Las bolas que salen de su espalda y comienzan a crecer eran en realidad globos que se auto hinchaban.

Con todos los departamentos preparados, el rodaje tuvo lugar sin muchas complicaciones entre Universal Studios y Warner Brothers Studios, ambos en California, donde posteriormente se rodó Regreso al Futuro, usando algunos de los mismos edificios.

Aunque tenían mucho tiempo por delante de cara al estreno para las Navidades de 1984, alguien se dio cuenta de que ese mismo verano no tenían ningún serio competidor contra el taquillazo que planeaba estrenar la Columbia, Los Cazafantasmas, o Paramount, Indiana Jones y el templo maldito, curiosamente dirigida por Spielberg. Así que hubo que correr. A ese señor pasó automáticamente a denominársele “malnacido” y, pese a que la historia tenía transcurso en plena época navideña, decidieron obviar el detalle y estrenarla justo a tiempo para plantarles cara a los doctores expertos en parapsicología y al arqueólogo más famoso del cine.

De tal manera, los Gremlins invadieron los cines estadounidenses el 8 de junio de 1984, haciéndose con un total de 12,511,634 dólares solamente el fin de semana de su estreno, superando así en más de un millón de dólares el presupuesto. A respirar tranquilos.

El joven Billy recibe como regalo de Navidad una tierna y extraña criatura, un mogwai. El inocente regalo, sin embargo, será el origen de toda una ola de gamberradas y fechorías en un pequeño pueblo de Estados Unidos. Todo empieza cuando son infringidas, una tras otra, las tres reglas básicas que deben seguirse para cuidar a un mogwai: no darle de comer después de medianoche, no mojarlo y evitar que le dé la luz del sol.

A día de hoy, y casi 30 años después, Gremlins sigue sorprendiéndome por varios motivos y méritos propios. Desde la elección de su reparto que transpira esa química mencionada hasta la desinteresada colaboración de los propios bichos, también partícipes de esa química con los actores de carne y hueso. Su guión, claramente dirigido al falso bien intencionismo del que se suele hacer uso en la época de falsedad, está lleno de puro cabrocinio contagioso que divierte como ninguna otra película navideña. Buena parte de culpa de esa diversión la tienen los monstruitos con sus fechorías, claro. La looneytuneizada personalidad que poseen enganchan al espectador más reticente y acaban repartiendo risa y terror a partes iguales. Ellos destapan al demonio que más de uno quisiéramos poder sacar durante esas fiestas. Pero además los personajes están bien definidos en el marco de la simpatía o el odio, siempre entre los arquetipos, y se desenvuelven bien a merced de motosierras, coches y sillas de ruedas eléctricas manipuladas y otra serie de catastróficas desdichas. Si bien la cinta no es perfecta, y algunos detalles sin explicación e inexplicables quedan en el limbo, uno es conducido de principio a fin por la historia a través de cambios entre el terror, el humor y la mezcla de humor y terror sin que el conjunto se tambalee ni lo más mínimo, no como en otras producciones, logrando una fácil digestión y un imperecedero recuerdo que, simplemente con cero pretensiones, es de agradecer.

A raíz del estreno surgieron varias controversias sobre los Gremlins que hicieron cambiar el curso de la historia en los USA. En serio. Mientras que la película había obtenido un apta para todos los públicos en la calificación de edades, se debatió sobre algunos aspectos que se consideraron un poco fuertecillos para los niños. Véase escena microondas o escena Matanza de Texas. Pero además, la otra superproducción veraniega que había sido estrenada una semana antes, Indiana Jones, también había corrido la misma suerte de críticas por parte de la MPAA. Consideraban que no eran aptas para todos los públicos por contener escenas que podían herir sensiblemente a los niños, pero tampoco eran tan violentas como para calificarlas para mayores de 18 años. Y entonces se inventaron la calificación para mayores de 13. Todos contentos. Y hay gente que cobra por esto.

En total, Gremlins consiguió una recaudación de más de 148 millones de dólares, y unos 153 junto con el entorno doméstico, colocándose como la 4ª película más taquillera de 1984 por detrás de Superdetective en Hollywood, Los Cazafantasmas e Indiana Jones y el templo maldito.

Todo un logro para los mogwai que, por cierto, en cantonés significa demonio.

Así que ya saben, por favor, el día que deje de comer Bollycaos no me busquen nunca en el Caribe.

Gizmo cantando siempre es bien

11 comentarios en “Gremlins”

  1. Pues menudo verano aquel en el que se estrenaron estos 3 clásicos del fantástico (el detective de Eddie Murphy no es tan especial para mi, casi me gusta más su música que la peli en si misma jeje).

    Un placer volver a leerte y regresar a mi niñez (yo no comí tantos bollycaos, era más de bocata jeje).

    Saludos

  2. Por cierto…entonces cierto bicho que sale en un episodio de "La dimensión desconocida", luego versionado en "En los limites de la realidad" con el gran John Lithgow es un Gremlin grandote…¿no?

  3. Mi primera película en el cine… en serio está sección me está afectando… Y qué alivio, pensaba al ver la entrada en la casa que iban a hacer un remake,…. uffff ¿Os imagináis Gremlings digitales? me muero

  4. Me encanta esta película…me la ponían en el colegio cuando era pequeño…yo quiero un gremlin, en mi opinión la segunda parte perdía mucho encanto. Esta es de las memorables…Enhorabuena Zack.

  5. ¿Dónde están todas esas escenas descartadas? ¿Están editadas? Yo quiero ver la cabeza de la madre rodando por las escaleras…

    Me encanta "Gremlins", es de esas que puedo volver a ver (con new generations que no la conocen) y me vuelvo a divertir. Los personajillos son buenísimos. Siempre pensé que eran la réplica canalla y divertida a los ewoks ñoños del Retorno del Jedi.

  6. Sobreentiendo que serian eliminadas en fase de preproducción cuando fijaban el guión no?
    No lo había visto como versión cachonda y cabrona de los ewoks pero si que se parecen…sobre todo a la monada de Gizmo (no vendían peluches gigantes de este???), me han entrado unas ganas inmensas de comprarla en DVD para tenerla en casica…

  7. Sí, pegunto por si Zack sabe si están en algun dvd o colgadas, si las ha visto… es que las encuentro muy chachis, lástima que las eliminaran para ganar el +13.

  8. Yo creo que es parte de su encanto el mezclar géneros, es terrorífica, pero con mucho humor, si seria mas gore…en mi opinión perdería su esencia, no se explicarlo. Y siempre nos quedara la vieja de las escaleras electricas…una de las escenas mas grabadas en mi mente.

  9. Ojo, pero habéis pensado que los Gremlins también tenían su propia versión cabrona…?
    Eso fue una escalada de versioncabronismo que te mueres

  10. Gracias a todos por los comentarios y, sobre todo, por aguantar mis movidas.

    Ash, desconocía por completo lo que mencionas y echando un vistazo por el (bendito) internet todo encaja. Se tratan de Gremlins! Y sobre todo, qué grande es John Lithgow y qué injustamente poco podemos disfrutar de él en la gran y pequeña pantalla.

    Luis, me alegro de que la sección te guste y te traiga recuerdos. Yo mismo me emociono recordando batallitas surgidas a raiz de estas películas en aquellos tiempos. Pero se supera. Sobre todo cuando aparecen los créditos ;) Y nada de remakes ni Gremlins digitales, al menos hasta la fecha, aunque rumores han habido de todo tipo. Dante dijo que quitar las marionetas y sustituirlas por CGI haría que cualquier otra historia sobre ellos perdiera todo su encanto, y que no contaran con él si era de tal forma. Crucemos los dedos porque nunca llegue a ser así.

    Barry, merchandising de los Gremlins hay de todo tipo, desde peluches a figuras de acción a réplicas a escala 1:1. Algún día os enseñaré la mía del Mohawk y los Gizmos que habitan la casa (la mía)…
    Por cierto que si te entra morriña por verla, el BluRay se ve de miedo. Auténtico.

    Sarah, NO. Yo también hubiese vendido mi alma a Paco Porras por ver esas escenas eliminadas, pero me temo que se hizo desde el borrador del guión. A falta de confirmártelo sé que vienen escenas eliminadas del montaje (que inicialmente duraba 2 horazas y 40 minutazos), pero apuesto mi poco pelo a que son unas de Mrs Deagle en el banco y alguna así de poca importancia. Al menos importancia de la divertida.
    Yo recuerdo cuando vi la película en video doméstico unas escenas que se grabaron a fuego en mi memoria y jamás he logrado recuperar. Puede que fueran la invención de un niño, pero estoy casi convencido de que no. Es curioso que se adaptaran distintas versiones según los paises donde la peli se estrenó. Sigo enterándome de cosas, no creas.

    Blutarsky, no sé si con el comentario te refieres a los Ghoulies o los Critters o alguna canallada de esas o simplemente te has vuelto a tocar. Te concedo la explicación.

  11. ¿si me he vuelto a tocar? ¿Cuándo dejé de hacer eso?
    Si, ofcourse, me refería a "Critters". Versión punki de la versión punki de los Ewoks y que además a su vez tiene una versión punki (totalmente sacado de la manga, pero por qué no) que es "Troll 2".
    Ea

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *