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LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2023

Y llegamos al final. La lista suprema. El ranking definitivo que cierra por este año nuestros repasos globales. Aquí van las que en nuestra opinión son las 30 películas que han marcado el calendario cinéfilo de 2023, los mejores títulos estrenados en nuestro país, ya sea en salas o en plataformas (sí, legales). Y aunque no ha sido el mejor año de la historia tampoco ha sido el peor, por lo menos en lo que se refiere a calidad. El tema de la exhibición, de los grandes batacazos de blockbusters, del hastío generalizado y del éxodo hacia esas plataformas de las que hablábamos, pues ya tal. Pero como os decimos, al margen de hábitos sociales el nivel sigue siendo elevado. No busquéis grasa aquí. Es todo magro.

30- Retratos fantasma, de Kleber Mendonça Filho

De entre todos los nombres propios en el cine brasileño contemporáneo el de Kleber Mendonça filho es, quizá uno de los más destacados. Con Retratos fantasmas vuelve al documental y a sus propios recuerdos en el barrio de Recife, en Pernambuco. Unos indisolubles de una memoria colectiva que nos representa a todxs: la memoria cinematográfica. A través de las reconstrucciones, de las cintas familiares revisitadas, de pasajes de películas, de entrevistas el director rinde homenaje a los más sacros lugares de culto: las salas de cine que fueron olvidadas, abandonadas y dejadas a la suerte de un montón de memorabilia que hoy no debería haber quedado condenada al estatus de acumuladores de polvo. Un trabajo-puzzle humanista esclarecedor, melancólico, lúdico, reconfortante y, obviamente, emotivo. – Crítica completa en YouTube

29 – La amiga de mi amiga, de Zaida Carmona

En un WhatsApp Xavi escribía, en relación a La amiga de mi amiga, que qué película más despeinada. Y es la manera más acertada de describir el trabajo de Zaida Carmona, una película libérrima que se carga cualquier frontera (ficción y realidad, cine y metacine, película y canción, ficción y ensayo) a las primeras de cambio para entonar un canto a la vida que se engancha y de qué manera. Mientras pulula por pantalla este grupo de amigas artistas y bohemias, que se enamoran y desenamoran las unas de las otras mientras combaten el paso del tiempo y la angustia de vivir, es difícil no contagiarse de las vibras de una propuesta que te pasa por encima y te empapa de su descuido voluntario, de su desmelene y de su ritmo. Zaida carmona no tiene por qué rendirle cuentas a nadie, así que se limita a hablarnos de tú a tú, a hacernos partícipes por un rato de su vida semi-ficcionada, de sus movidas y de sus sentimientos. Con una banda sonora, por cierto, alucinante. Sólo se puede ser fan de todo esto.

28 – A fuego lento, de Tran Anh Hung

Si hay una película que ha ido a contracorriente este año, esta ha sido la de Tran Anh Hung. En tiempos en que los algoritmos mandan y el déficit de atención es el principal enemigo de la creación artística, A fuego lento se casca, sin arrugarse, veinte minutos de gente cocinando nada más arrancar. La cámara pulula por los fogones por el mero placer de presenciar la creación de platos que son arte culinario. Y durante el resto del metraje, de más de dos horas, no se aleja casi nunca de la cocina, principal protagonista alrededor de la cual ocurren cosas algo más mundanas. En concreto, las que tienen que ver con la relación entre una cocinera excelente y el gastrónomo para el que trabaja. Reverso luminoso de La gran comilona, versión extendida de las escenas de (las preparaciones de) los banquetes de El festín de Babette, A fuego lento es justamente lo que su título indica, un manjar cocinado sin prisa y que obliga a ser degustado lenta y plácidamente, sin por ello perder un ápice de sabor.

27 – El sol del futuro, de Nanni Moretti

No son pocos los directores a quienes les ha dado por mirarse al ombligo en los tiempos que corren. Y a este ejercicio de tamaño onanismo no podía faltar Nanni Moretti. Claro, que el italiano tiene motivos más que de sobra para presentar una obra pseudo-autobiográfica, que además hable de cine dentro de cine, y que se plantee varias de las cuestiones que afectan al cine a día de hoy: que si producciones todas iguales, que si Netflix monopolizando y homogeneizando el cotarro… Ante semejante panorama, ¿tiene cabida una película sobre un circo comunista húngaro? ¿Tiene cabida él mismo, de hecho, en un mundo poblado por una hija cada vez más desconectada, una mujer necesitada de una ilusión, un productor sin dinero y una falta de inspiración galopante? Sí, Moretti se mira al ombligo, y el resultado un El sol del futuro que navega entre Woody Allen y Querido diario, que reflexiona sobre muchas cosas de fácil empatía… y que también es francamente divertida cuando se lo propone. – Crítica completa en YouTube

26 – Almas en pena de Inisherin, de Martin McDonagh

El humor irlandés es bastante suyo: tiene la peculiaridad de salir un poco de ningún sitio, y en muchas ocasiones, de mantenerse en una suerte de estado brumoso, entre el esperpento y el absurdo, del que siempre se pueden rescatar ingentes dosis de negrura y cinismo. Y en cierto sentido, bestiario de todo ello es la última propuesta del siempre estimulante Martin McDonagh. Almas en pena de Inisherin parte de una premisa absurda: un tipo ya no quiere ser amigo de otro tipo. Fin. Y es que poco más hay que pueda ocurrir en este pequeño pueblo alejado de todo y de todos, rodeado por guerras de cuya existencia se ven y oyen explosiones a lo lejos, y donde cualquier aspiración, por pequeña que sea, suena a quimera. Es una comedia sobre el aburrimiento, en definitiva. Y aburrida parece, ya que sus personajes sólo vagan como, jeh, almas en pena por el lugar. Pero McDonagh saca petróleo de la nada más absoluta, rodando con elegancia deslumbrante, y escribiendo un guion exquisito que, por cierto, recita a la perfección la totalidad de su reparto. Imprescindible.

25 – Más que nunca, de Emily Atef

Rara es la vez en que la ecuación falla: si Vicky Krieps es uno de los nombres de su reparto, la película no decepcionará (al contrario: muy probablemente acabe entre lo más destacado del año). Más que nunca sitúa al personaje de la actriz al borde del abismo: por una enfermedad pulmonar, le quedan pocos meses de vida. Pese a su delicado estado de salud, decide dejar atrás su perfectamente feliz y normal vida, para viajar a Noruega y refugiarse en una cabaña en medio de la naturaleza. Emily Atef propone un viaje que trasciende lo físico y sitúa a su protagonista en una situación extraña: más alejada de su vida está, y más feliz se siente; más cerca está su muerte, y más viva se siente. Pero claro, no todo es tan sencillo. Secundada de manera excelente por el malogrado Gaspard Ulliel, Vicky Krieps se convierte en la aliada perfecta de la directora y guionista, para poder expresar de manera cristalina el contraste emocional constante con el que juega una película que nunca, nunca cae en la sensiblería fácil (aunque la llorera, claro, esté garantizada). – Crítica completa en YouTube

24 – Decision to Leave, de Park Chan-wook

Muy a principios del 2023, Park Chan-wook volvía a la gran pantalla tras un hiato de seis años (cuando estrenara la magistral La doncella). Y lo hacía con un thriller, que también era un drama romántico, exquisito y avasallador. Decision to Leave triunfa en todo lo que se propone: en su condición noir surcoreano, cuando se centra en la investigación de una muerte misteriosa y opta por un acercamiento tan milimétricamente estudiado como sumamente gélido; en su vertiente el romance, con una película que se va enturbiando en todos los aspectos conforme se estrecha la relación entre detective y principal sospechosa; y, sobre todo, cuando ambas variantes confluyen en un tercer acto que es una clase maestra de cine. Es verdad que su metraje desmedido le puede pasarle factura, y que es una película exigente. Pero lo nuevo de Park Chan-wook tiene también uno de los mejores finales vistos recientemente en una sala de cine, tanto en lo formal como en lo argumental. Haciendo que Decision to Leave resulte francamente difícil de olvidar.

crítica de Barbie

23 – Barbie, de Greta Gerwig

La indiscutible ganadora en el combate cinematográfico del año. A un lado, las severas cavilaciones de un señor muy serio sobre otro señor muy serio responsable de consecuencias históricas también muy severas. Al otro, un presunto exploit de franquicia muñequil convertido en artefacto de autor con colorinchis (especialmente uno) por una juguetona y creativa Greta Gerwig. La parte “Barb” del «Barbenheimer» es justo eso, una aparente celebración de la marca preñada en realidad de un espíritu protestón y una voluntad profundamente reivindicativa. ¿Feminismo pop con mensaje de brocha gorda? Puede. ¿Inmejorable vehículo para un puñado de ideas que, se mire por donde se mire, siguen siendo necesarias en el entretenimiento mainstream? Pues también, y con eso tenemos que quedarnos. Con eso y con su potencial icónico, capaz de resonar en varias generaciones. – Crítica completa en YouTube

22 – Geografías de la soledad, de Jacquelyn Mills

La naturalista Zoe Lucas, única habitante de la canadiense Sable Island, protagoniza este documental, al que podría calificarse de insospechado, que se mueve por las tierras de un misterio siempre fundamentado en el ecosistema. Geografías de la soledad podría parecer una reflexión sobre eso, la soledad; un retrato de la voluntad quijotesca de una mujer que contra toda lógica vive para preservar vidas ajenas, las que conforman la biodiversidad de una zona olvidada por el hombre. Pero a pesar de que, efectivamente es un poco todo eso, la película de Jacquelyn Mills va abriendo las capas de su propia cebolla para descubrirnos nuevas sugerencias audiovisuales, a cuál más sorprendente. Pura poesía del entorno, de la naturaleza, de la fauna, la flora y los insectos, artistas sin saberlo de esta obra preciosa y casi radical. – Crítica completa en YouTube

21 – El caftán azul, de Maryam Touzani

Erigiéndose como una de las películas más necesarias del año, la grandeza de El caftán azul pasa por centrarse en un tema peliagudo, como es la homosexualidad en Marruecos, pero sin exceso de sensiblería, ni mucho menos de crítica ventajista. Al contrario, la película de Maryam Touzani fluye con total naturalidad, obligando (y nada más faltaría) a reflexiones, pero suponiendo por encima de todo un canto a la vida y al amor. Una película tan delicada como las telas que cosen los protagonistas de esta historia en la que tres piezas de un mismo puzle tienen que encontrar una nueva manera de encajar, cuando el marido de un matrimonio de esos de toda la vida, se enamora sin poder evitarlo, del nuevo empleado de la sastrería que lleva junto a su mujer. Así de simple y complejo a la vez. Exquisita en todo lo que se propone. – Crítica completa en YouTube

20 – Spider-Man: Cruzando el Multiverso, de Joaquim Dos Santos, Kemp Powers y Justin Thompson

Será verdad que el cine de superhéroes pasa por una crisis de la que ya se verá cómo sale. Pero no menos cierto es que queda un último abanderado de lo que fue en su día. Y es de los mejores exponentes del género. Esas citas ineludibles con la gran pantalla en busca de aventuras imposibles, pirotecnia gigantesca y gente en pijama repartiendo leña; esa balanza entre humor, emoción, y gran espectáculo; esos personajes bien dibujados, con arcos dramáticos con los que empatizar pese a todo… todo ello sigue estando muy vivo en Spider-Man: Cruzando el Multiverso, segunda parte de la saga de animación protagonizada por Miles Morales, con los inseparables Phil Lord y Christopher Miller a los mandos. Con un guion electrizante de tempo perfecto pese a su extensa duración, Cruzando el multiverso vuelve a ser una concatenación de voladuras de cabeza constante, una pirueta visual rara de ver, y en definitiva, la película de superhéroes perfecta. Eso sí, a la redonda le falta un centímetro por cerrarse del todo, por un final abierto que a punto ha estado de arruinarnos la fiesta. – Crítica completa en YouTube

19 – The Quiet Girl, de Colm Bairéad

Por su atmósfera íntima, su insondable misterio lingüístico (no son tantas las peopuestas habladas en irlandés que llegan a nuestra cartelera) y sus maneras de pequeño drama de cámara The Quiet Girl nos genera la sensación de estar no tanto ante una película como un secreto a descubrir. Tal es su encanto y su vocación íntima, necesarios ambos para no descarrilar por la senda del melodrama con semejante historia: la de una niña que es entregada a unos desconocidos y que, contra todo pronóstico, terminan cuidándola como se merece y transmitiéndole toda la dignidad que le corresponde. Una película sobre el cariño y la soledad delicada, preciosa, triste y un puntito inquietante. – Crítica completa en YouTube

18 – Los Delincuentes, de Rodrigo Moreno

Tiene Los delincuentes ese je ne sais quoi que convierte lo que podría ser una película de robos en una encantadora tragicomedia costumbrista. Y a su vez lo que podría ser una tragicomedia costumbrista en un auténtica maravilla, un satélite exorbitante fílmico imbuido de una magia indescriptible. El argentino Rodrigo Moreno ejecuta el truco con facilidad y fluidez, saltando entre géneros -también visita el drama, el romance y el thriller-, jugueteando con los tonos y mostrándose en todo momento lúcido en ese retrato social que pinta con colores siempre sorprendentes e inesperados. Por el camino, sabe resultar excitante, misterioso, guardián de un secreto cuyas claves se van desplegando a lo largo de tres fascinantes horas.

17 – Scarlet, de Pietro Marcello

Pietro Marcello abandona tierras italianas (desde las que trajo Bella y perdida o Martin Eden) y emigra a Francia para traernos una de las películas más bonitas del año en todos los aspectos. Y es que Scarlet entra por los ojos desde las primeras de cambio, por vía de imágenes de archivo restauradas al estilo de Peter Jackson, que luego se funden poco a poco con la historia que nos va a contar (la adaptación de la novela Velas rojas, de Aleksandr Grin) sin que se aprecien demasiado las fisuras. Es un espectáculo precioso, pero cuidado, en absoluto agradable. y es que Marcello realiza un ejercicio de estilo impecable en que el brillo va adueñándose de la oscuridad tanto en lo argumental como en lo formal. Ver Scarlet es vivir, en cierta manera, un proceso de redención, un canto a la vida justamente, y por qué no, a la magia. Pero que parte desde unos comienzos duros, un pozo del que se sale, como de todo en esta vida. Pero vaya si cuesta. Exquisita, inteligente y alejada de sensiblería barata… y sí: a la postre, mágica y luminosa. – Crítica completa en YouTube

16 – Cerrar los ojos, de Víctor Erice

Es un acontecimiento. A pesar de no haber cesado su actividad, de haber facturado algunos cortos y mediometrajes absolutamente esenciales para comprender algunas derivas cinematográficas contemporáneas, Víctor Erice, uno de los más importantes realizadores de la Historia -sin más- nos tenía huérfanos de largometraje desde hace tres décadas. Y para Cerrar los ojos ha vuelto a un terreno, el de la ficción, cuya anterior incursión –El Sur– se remonta a aún antes. Pero viendo los resultados había motivos para volver… y contar esta historia de una amistad truncada que muchos años después se sigue agarrando a la memoria y trata de resucitar utilizando el poder evocador de las imágenes y la capacidad casi mística del cine para sanar almas. Y a pesar de no ser una película perfecta -en ocasiones da la sensación de una dilatación temática un tanto excesiva y algunas interpretaciones chirrían- Cerrar los ojos trasciende su condición de evento para colocarse entre los grandes ejemplos de un cierto cine contemporáneo que reflexiona sobre sus propios mecanismos emocionales. – Crítica completa en YouTube

15 – 20.000 especies de abejas, de Estibaliz Urresola Solaguren

Estibaliz Urresola Solaguren se ha ido a situar, junto a los de Elena Martín o Carla Simón entre otras, en esa lista de cineastas que trascienden lo estrictamente cinematográfico, haciendo que sus películas sean necesarias. Pero es que, además, hacen películas excelentes, y 20.000 especies de abejas no es la excepción. Nos presenta a una familia en la que diversas generaciones y puntos de vista, deben lidiar con el hecho de que una de sus integrantes no encaja en los raíles por los que teóricamente debería rodar. Delicada y sutil, pero con la capacidad de asestar aguijonazos justo cuando son necesarios, la película destila realismo y empatía totales, necesarios para tratar el tema de la transexualidad sin pero también, de paso, realizar un retrato de una familia como cualquier otra, con sus fuerzas y flaquezas. Y es que 20.000 especies de abejas es un cuidado tejido que habla de las tradiciones, de la figura del hombre, de los prejuicios, pero también del amor. Así que, además de necesaria, es simple y llanamente preciosa.

14 – Anatomía de una caída, de Justine Triet

Un cadáver en una residencia en medio de la montaña. A priori, un accidente en el seno de una familia feliz. Pero. ¿Y si no todo es lo que parece? ¿Hasta el punto que el propio público pueda dudar de lo que cree haber visto en pantalla? Jugando una magistral partida de ajedrez con la audiencia, Justine Triet elabora una suerte de whodunit por vía de un guion estudiado al milímetro, en el que nuevos datos y pistas, pasos en falso, declaraciones o meras charlas, van forzándonos a reconstruir la historia, replantearnos lo que creíamos tener claro, y dudar de todo y de todxs. Anatomía de una caída va deshojando su margarita como y cuando ella quiere, teniéndonos atados en corto y haciéndonos dar mil y una piruetas. Y mientras tanto, entre medio de esta suerte de true crime cinematográfico, va surgiendo una disquisición sobre el matrimonio que puede poner los pelos de punta. Una película con la que obsesionarse. – Crítica completa en YouTube

13 – Fuego fatuo, de João Pedro Rodrigues

Menuda una sorpresa, la de la nueva película del autor de El ornitólogo. Menudas varias sorpresas, que Fuego fatuo va de eso, de sorprender a cada giro, a cada quiebro estilístico, a cada decisión tonal. La cosa empieza como una especie de sátira monárquica pero pronto se marcha hacia otros terrenos, unos muchísimo más festivos, iconoclastas, emotivos, tronchantes y desconcertantes. Es esta una película romántica y sexual sobre la libertad y sobre la desacralización de todo excepto el amor verdadero (concretamente entre un bombero y un aprendiz). Una propuesta descarada, refrescante en todo momento, especialmente atrevida, desafiante hacia quien tiene que desafiar: no los y las espectadoras sino hacia los propios prejuicios, las estructuras sociales, la clase y el poder. Una auténtica miniobra de culto capaz de poner a funcionar todos y cada uno de los órganos del cuerpo de quien decida sentarse a experimentarla. – Crítica completa en YouTube

12 – Las chicas están bien, de Itsaso Arana

Tras una exitosa carrera como actriz, Itsaso Arana debuta en la dirección con Las chicas están bien, película-ensayo (así mismo se autodefine en los títulos de entrada) donde un grupo de amigas actrices van a pasar unos días a una masía, con el objetivo de rodar la película que ha escrito una de ellas. Justamente, Itsaso. Meta-ejercicio pues, que destila esfuerzo coral (las chicas están perfectas en sus respectivos roles… de sí mismas) y brilla por su desparpajo jugando, un poco, a lo que decíamos más arriba en relación a La amiga de mi amiga: es una película despeinada que no se preocupa demasiado por nada que no sea mantenerse fiel a sí misma y a su espíritu empoderado y libre; que va explorándose a cada fotograma y adaptándose a lo que se encuentra, siendo ahora comedia, ahora teatro, ahora documental. Hay espacio para el soliloquio, el silencio y el gag. Una suerte de respuesta femenina, en fin, al cine de un Jonás Trueba (quien aquí ejerce, por cierto, tareas de producción). – Crítica completa en YouTube

11 – Los asesinos de la luna, de Martin Scorsese

Lejos de plantearse un merecido retiro Martin Scorsese se muestra más torrencial a cada película que firma. En su última, la adaptación de la prestigiosa novela de David Grann, tensa la cuerda del ajuste de cuentas histórico durante casi cuatro horas verdaderamente monumentales. Una auténtica película-río que narra la historia real de la comunidad Osage, próspero pueblo de nativos que sufrieron la violencia del hombre blanco, sediento de riqueza -la que corría en estado líquido por el subsuelo de Oklahoma- y capaz de asesinar en masa amparado por la casi inmunidad de un sistema legal racista y podrido. Una épica americana con ecos de William Wyler y George Stevens pero la mano electrificada, aún ágil, del autor de Taxi Driver, obra maestra en la que sólo chirría un desnortado Leonardo DiCaprio. – Crítica completa en YouTube

10 – Una bonita mañana, de Mia Hansen-Løve

Mia Hansen-Løve sigue a lo suyo. Y lo suyo es la exploración de rincones cinematográficos a los que se adapta cual camaleona, con excelentes resultados. Inmediatamente después de dirigir la muy elaborada (y no menos lograda) La isla de Bergman, la cineasta estrenaba Una bonita mañana, cuya clave reside en la naturalidad. Hansen-Løve opta aquí por un tono mucho más cercano al de su particular homenaje al director sueco, para contar una historia tan real como cotidiana, sobre una mujer que tira para delante. Que tiene a su cargo a su hija de ocho años y a su padre, afectado por una enfermedad degenerativa; y tira para delante. Que apenas consigue tener vida social, pero tira para delante. Que encuentra en una relación sentimental (en las antípodas de lo perfecto), una suerte de válvula de escape; así que intenta que tire para delante. Y así hasta llegar al día siguiente, y al otro, y darse cuenta, tanto el personaje de una excelente Léa Seydoux como el público, del valor que tienen las mañanas cuando son bonitas. De las películas más emocionantes y mejor escritas de este año. – Crítica completa en YouTube

9 – Godland, de Hlynur Palmason

Algo que se está perdiendo: el cine como obra de arte. El director y guionista Hlynur Palmason es plenamente consciente de lo que una película puede hacer no sólo en función de lo que quiere contar, sino de cómo lo puede contar. Y Godland es ni más ni menos que el resultado de dicha reflexión. Tomando como premisa la teórica recuperación de siete fotografías tomadas durante una expedición misionera en el siglo XIX, la película es casi un ensayo audiovisual. Casi parece estar compuesta a base de diversas set pieces, que buscan dar con el momento de las instantáneas; de dar con ese momento exacto en que se genera el chispazo artístico, y todo encaja para los sentidos: se capta el momento, el paisaje, la acción y el estado anímico, de la mejor manera posible. Foto y cine se funden en un abrazo tras otro, en este extenso pero plenamente satisfactorio viaje a medio camino entre el western y los descensos a las tinieblas de Aguirre, la cólera de Dios o incluso de Apocalypse Now, por las gélidas tierras de Islandia. Exigente, pero absolutamente imprescindible. – Crítica completa en YouTube

critica de el chico y la garza

8 – El chico y la garza, de Hayao Miyazaki

Con la permanente amenaza de jubilación encima, cada (raro) estreno del maestro del anime se nos revela como una especie de última ocasión. Especialmente porque cada una de estas películas por un lado reafirma de nuevo el estatus de quien lleva años siendo un cineasta esencial y por el otro aparenta ser la culminación de su arte. Es el caso de El chico y la garza que, sin ser su mejor obra, sí parece la definitiva en tanto que refleja la extrema depuración artística y temática del Studio Ghibli mientras que ejerce de compendio de todas sus bondades. También de varios de sus temas y motivos habituales: los lazos familiares como ancla espiritual, el paso a la edad adulta en un tránsito que implica cruzar un umbral mágico, la conexión casi ecologista del ser humano con la naturaleza, la aceptación de la muerte como algo que debe motivar la propia experiencia vital. Todo esto está en una película extremadamente sensible, exquisita y un pelín caótica de más, que entronca con El viaje de Chihiro y le sirve como deliciosa revisión. – Crítica completa en YouTube

7 – Saint Omer. El pueblo contra Laurence Coly, de Alice Diop

No podía ser más contundente el debut en la ficción de la esencial Alice Diop, un abrasivo y silencioso drama basado en el caso real del juicio a una madre que dejó morir a su hija. Tampoco podría ser más intenso, doloroso, elegante y rico en reflexiones. Desde una estudiada distancia radiológica y un posicionamiento de radical honestidad ética, narrativa y expositiva Diop lanza dardos hacia el concepto de maternidad más o menos convencional, lo monstruoso de unos actos inexplicables y el posicionamiento y percepción social sobre la mujer negra en la Europa contemporánea. Una película necesaria e impecable en absolutamente todo lo que propone. – Crítica completa en YouTube

6 – Creatura, de Elena Martín Gimeno

Júlia ist daba pistas, pero el -disculpad el cliché- salto de madurez que ha dado Elena Martín Gimeno para su segundo largometraje es de los que hacen historia. Planteada como un acercamiento muy personal al extrañamiento sexual de una mujer a lo largo de tres etapas de su vida, la película desarrolla un ejercicio de autodescubrimiento femenino poliédrico, complejo, revelador. Y todo encaja en tan delicado entramado: el guión, necesariamente osado, va sumando capas de significado que moldean un mensaje comprometido y una narrativa sofisticada; la banda sonora de Clara Aguilar es soberbia en su construcción de ambientes de paisajismo electrónico; la fotografía de Alana Mejía González resulta subyugante, fascinante, a ratos fantasmagórica. Y las interpretaciones (a la cabeza la propia Elena Martín Gimeno abriéndose en canal), resultan naturalistas sin ser triviales, emocionantes sin insistir en el melodrama. Una película de fuerza sísmica. – Crítica completa en YouTube

5 – Los osos no existen, de Jafar Panahi

Nuevo capítulo en el particular viaje creativo de extrema disidencia del iraní Jafar Panahi, Los osos no existen sigue triturando expectativas y burlando el abominable sistema legal de su país. En esta ocasión se vuelven a difuminar fronteras entre realidad y ficción creando un relato de varias cabezas -protagonizado por sí mismo, o su enigmático alter ego, y por sus propios personajes- brillante en lo narrativo, relevante en su impacto humanista y absolutamente desarmante como artefacto de emoción contenida. Panahi sigue siendo uno de los cineastas más lúcidos de su generación y su capacidad para subvertir esquemas preestablecidos se mantiene intacta en esta nueva, enésima, obra maestra. – Crítica completa en YouTube

4 – Fallen Leaves, de Aki Kaurismäki

Si bien no transgrede radicalmente ninguno de los esquemas narrativos y estéticos que ha ido planteando Aki Kaurismäki a lo largo del último tercio de su carrera Fallen Leaves sí se presenta como su película más depurada, más transparente, más directa y más efectiva. También una de las más emotivas, juguetonas y abiertamente referenciales. No sólo es que juegue de manera emocionante con los guiños (el de Jim Jarmusch es para tirar cohetes), es que aquella vena slapstick que siempre corrió libre bajo capas de epidermis bressoniana no siempre transparentes esta vez se muestra con solera, si no en actos sí en espíritu: Chaplin soltaría lagrimita con ese plano final especialmente porque, consideraciones más o menos intelectualizables a parte, esto es una historia de amor agridulce más bonita que el Sol. – Crítica completa en YouTube

3 – Vidas pasadas, de Celine Song

Esplendoroso el debut de la coreano-canadiense Celine Song, un auténtico viaje emocional protagonizado por un trío de personajes a caballo entre dos mundos, tanto geográficos como sentimentales. Con una fuerza formal y una increíble honestidad argumental Song perfila un discurso de suaves aristas (están ahí, cortan pero no son letales) sobre el paso del tiempo, el reencuentro, la confianza y la validez de la rutina como argumento conyugal. Además, Greta Lee está simplemente arrebatadora y sus compañeros Teo Yoo y John Magaro dan profundidad y humanidad a los otros dos vértices del delicado triángulo que marca las coordenadas de lo que se supone que debe ser un trío en plena madurez emocional, alcanzada o no. Desde ya, un clásico contemporáneo del drama de amor y desamor. – Crítica completa en YouTube

2 – El regreso de las golondrinas, de Yin Ru Chen Yan

Brutal bomba emocional, la que propone el director y guionista Li Ruijun con esta historia pequeña, pequeñísima, sobre un matrimonio concertado que integran dos personas, a priori, en polos opuestos. No hay ninguna conexión entre ellos y, sin embargo, tienen que construirse una vida juntos. Construir, sí: hasta los ladrillos de su futura casa tienen que hacer. La adversidad que los rodea sirve de inesperado detonante para que su relación empiece a forjarse, dando pie a una película sumamente delicada sobre lo que nos une y hace humanxs, que es a su vez una crítica contundente sobre lo que no nos hace. Pero por encima de todo, lo que Ruijun consigue es tenernos con el corazón en un puño desde un exquisito guion que evita el melodrama barato en pos de un brote de sentimientos que crece exponencialmente y de forma natural, hasta confluir en una de las películas más inolvidables de los últimos tiempos. – Crítica completa en YouTube

1 – Trenque Lauquen, de Laura Citarella

Película, juguete, desafío cómplice, artefacto literario, experiencia dilatada en el tiempo, contraída, dilatada de nuevo. Nuevo paradigma de una realidad cinematográfica multicapa, experimento de hibridación, intento de intelectualizar lo popular y de popularizar lo intelectual. Metarrelato arrebatado(r), road movie empapada de realismo mágico, costumbrismo extraño, drama, comedia, romance de regusto victoriano y juego epistolar. Homenaje a una tierra, a unas gentes, relato generacional y universal. Confirmación de un talento descomunal, de tres talentos descomunales (las tres Lauras, reales y ficticias, que encabezan todo esto). Trenque Lauquen no se acaba nunca, ni uno quiere que vaya a hacerlo jamás. – Crítica completa en YouTube

Con el nombre de La casa se firman todos los artículos de corte genérico, escrito a más de dos manos, o de autores cuya intervención haya sido en forma de colaboración, de crítica del lector, o similar. Es el narrador omnisciente, el espíritu que ronda por La casa de los horrores siempre al tanto de todo, siempre atento, pero inofensivo: se pasa el día viendo películas...

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