La Casa » Cine » Terror » Los Cazafantasmas
los cazafantasmas

Los Cazafantasmas

Resulta curioso ver como a lo largo del tiempo, en el mundo del cine, solo unas pocas obras logran colarse en el implacable mundo de la cultura y alcanzar ciertas cotas de popularidad, fanatismo o incluso referencia e iconos. Y en algunas ocasiones, cuando los planetas se alinean y te sirven las palomitas sin quemar, ocurre todo eso a la vez.

Hace ya muchos años, concretamente 27 y pico, vio la luz una película que, si bien en sus comienzos distaba del producto final, terminó convirtiéndose justamente en algo muy grande. Aunque posiblemente en aquella ocasión no tuvieran mucho que ver los planetas. Pero vayamos por partes.

Dan Aykroid, reputado guionista allá en los USA de su cantera particular de cómicos ‘Saturday Night Live’, tuvo una idea que contaba cómo un grupo de cazadores de espíritus viajaban a otras dimensiones a través del tiempo y el espacio para combatir a un montón de espectros gigantes (“muñequito” de los Marshmallows incluído). La historia le serviría a él y a su colega John Belushi como catapulta en el mundo de la interpretación, tras haber protagonizado batacazos como 1941 o The Blues Brothers. Así que se puso a escribir en 40 páginas el primer borrador del guión en el cual tuvo en mente a Eddie Murphy y John Candy, quienes quería en pantalla con ellos.

Aykroid contactó con el director Ivan Reitman para ofrecerle la historia, el cual se mostró interesado en la idea básica, pero viendo que los costes de producción podrían elevarse a unos 300 millones de dólares sumado a las limitaciones técnicas de la época le puso la mano en la carita, como si de Lassie se tratara, y le sugirió reescribir la historia. Para ello le pidió a un amiguete que ayudase a Dan en labores de co-guionista. Harold Ramis se desplazó al refugio antibombas de la casa de Dan Aykroid situado en Martha’s Vineyard, una isla al sur de Massachusetts, y durante 3 semanas, entre mayo y junio de 1983, estuvieron dándole forma al nuevo libreto que formaría la definitiva historia de Los Cazafantasmas.

Después de que John Belushi muriese trágicamente en marzo de ese mismo año y que Eddie Murphy no se pudiera comprometer para la película, dos personajes quedaron huérfanos de actores que los interpretaran. Fue entonces cuando se les apareció Dios con forma de Bill Murray para encarnar a quien en un principio se ideó para Belushi, el ligón caradura y escéptico del Dr. Peter Venkman que, posiblemente para muchos, terminó convirtiéndose en el verdadero alma mater de la cinta. Murray aceptó el papel con la condición de que Columbia produjese un remake de la película de 1946 El filo de la navaja con él de protagonista. Dicho y hecho.

Para Egon Spengler se habían barajado nombres tan dispares e interesantes como Christopher Lloyd o Chevy Chase, pero el acertado equipo sugirió a Harold Ramis que fuera él mismo quien se pusiera en la piel del auténtico cerebro científico del grupo, convenciéndole de que era él quien mejor conocía al personaje, puesto que se había encargado de escribirlo.

Con tres de los Cazafantasmas listos para encararse con los entes más cabrones hacía falta el último, papel que Eddie Murphy desechó por coincidencias en la agenda con Superdetective en Hollywood. En los primeros borradores de la historia Winston Zeddemore iba a ser contratado mucho antes en la película, participando en la escena en la que dan caza al fantasma verde del hotel, pero posteriormente mientras encontraban actor que le diera vida, se decidió que sería contratado después para dar a entender al público que los Cazafantasmas estaban tan solicitados que entre cuatro la tarea sería algo menos dura. Poco después Ernie Hudson se incorporó al elenco principal.

Louis Tully se concibió como un conservador hombre de negocios que iba a interpretar John Candy pero éste quería que el personaje fuese más imponente, acompañado de un par de perros rottweiler y otorgándole un marcado acento alemán. A nadie le convenció esa idea de mierda, de modo que Candy se bajó del tren y entonces el papel fue a parar a los pies de la talla 39 de Rick Moranis, quien improvisó la mayor parte de sus diálogos dándole un aire típico de perdedor freak, término que en nuestros días se conoce como Gafapasta, aunque con menos gracia que él en realidad.

Para el demonio Gozer se pensó en Paul Reubens, conocido por ser el Pee-Wee Herman de Tim Burton y Grace Jones, la mujer que más pesadillas me provocó en mi niñez tras aquel anuncio de Citroën. Ni uno ni otra, el reto finalmente fue para Slavitza Jovan, una modelo yugoslava fea como un demonio. ¿Coincidencia?

Antes de que el gran público conociese siquiera la existencia de la película, se comenzó a realizar un tipo de publicidad hoy conocida como viral. Algunas farolas de Nueva York amanecieron luciendo unas pegatinas con la señal de “Fantasmas NO”, lo que viene siendo el logotipo actual marcadísimo en la retina y la cultura pop. El logo ya aparecía en el primer borrador de Aykroid, pero fue un amigo suyo quien le hizo el diseño que todos conocemos.

Ivan Reitman había convencido a los de la Columbia para producir la película con 30 millones de dólares y con un compromiso de estreno en el verano siguiente. En tan sólo 12 meses y sin preparación previa, el equipo de actores, rodaje, efectos especiales, post-producción y edición se encargaron de hacer llegar Los Cazafantasmas el 8 de Junio de 1984 a 1339 pantallas estadounidenses logrando cerrar el fin de semana con más de 13 millones y medio de dólares de recaudación.

La historia cuenta cómo los doctores expertos en parapsicología Peter Venkman, Ray Stantz y Egon Spengler son despedidos de la Universidad donde trabajan. Lejos de desanimarse, deciden fundar “Los Cazafantasmas”, una empresa dedicada a exterminar a todos los espectros de la ciudad de Nueva York. Cuando Dana Barrett decide contactar con ellos después de sufrir una serie de extraños sucesos en su apartamento, nada les hará presagiar que tendrán que enfrentarse a la dulcemente peor amenaza que han combatido jamás.

La película cuenta con un guión delirante que mezcla a la perfección comedia con terror, con situaciones cotidianas con cosas absolutamente imposibles. Sea quizás por esto que se hace tan fácil adentrarse en el mundo de estos agentes de la autoridad ectoplásmica. Todo en pantalla funciona a la perfección. Al igual que Los Cazafantasmas prestan un servicio a Nueva York, los actores prestan un servicio a la cinta en el que la química es casi tan palpable como en cualquiera de los subproductos en 3D que se realizan en la actualidad. Porque ellos están insuperables. Desde Dios, con forma de Bill Murray, quien se prestó a la improvisación de bastantes de las frases de su personaje (para eso es Dios), Dan Aykroid, verdadero corazón del equipo, o el cerebrito de Harold Ramis cuya cara y pelo tiesos al estilo Buster Keaton son marca de la casa. La bellísima Sigourney se ajusta a la perfección el traje de damisela en apuros, muy lejos de la Ripley, y se mezcla en su papel de vecina con el renacuajo de Rick Moranis para ofrecer sendas insuperables interpretaciones.

Para los efectos visuales contaron con trucos ópticos en su mayoría, un poco de ordenador, un par de muñecotes con forma de perro y algo de stop-motion al servicio de la historia que, si bien hoy en día se ve pasado y salchichero, le da ese tufillo a nostalgia ochentero que hasta revaloriza la película.

Curiosamente hubo un burro en el camino con el que no esperaban toparse. Y es que aunque suene lógico que un grupo de personas que se dedique a cazar fantasmas sean Los Cazafantasmas, el nombre ya correspondía a una serie que contó con tan sólo 15 capítulos, propiedad de la extinta productora Filmation.

La expectación en Nueva York se había levantado de tal forma ante la publicidad viral y el equipo de rodaje en plena calle, que la gente aclamaba “Ghostbusters, Ghostbusters!”, cual señoras poseídas por unos plátanos del Lidl. De este modo, los de la Columbia se vieron casi en la obligación de pagar por los derechos del nombre.

Aprovechando el tirón de la película de la competencia, los de Filmation intentaron probar suerte con una serie animada basada en los personajes de su propia serie. Y los de Columbia también, lo que volvió a generar una disputa entre ambas compañías por la marca. Así que como no estaban dispuestos a volver a pagar licencias, en un alarde de ironía optaron por llamar a la serie The Real Ghostbusters. El invento les funcionó bien y ambas series gozaron unos años de popularidad en la pequeña pantalla.

El famoso y machacón tema del mismo nombre que acompañaba al film, compuesto por Ray Parker Jr., tampoco estuvo exento de polémica. Huey Lewis demandó al cantante por plagiar su canción “I want a new drug” que, finalmente según dicen las malas lenguas, se arregló con acuerdos entre ambos fuera de los tribunales.

Con todo el enorme éxito cosechado (ciertamente hasta día de hoy) se comenzó a lanzar merchandising relacionado. Cómics, camisetas, juegos de mesa y ordenador, un sinfín de productos con el logo de la película y una secuela que, pese a no cosechar el mismo éxito que su precedente, sirvió aún más para demostrar que Los Cazafantasmas nunca han dejado de estar de moda. Seguramente tengan que pasar muchos años, volver a alinearse los planetas o volver a recibir unas palomitas en su punto hasta tener ante nosotros un clasicazo parecido por eso, mientras esperamos, ¿a quién vamos a llamar?

Sending
User Review
0 (0 votes)

12 comentarios en “Los Cazafantasmas”

  1. Muy buen post. Tanto, que me la volveré a ver con crí@s del XXI que seguro que no la han visto. A mí tb me gustó, no tanto como a vosotros -porque yo Lyncheaba en esa época, ya lo dije- pero me lo pasé la mar de bien. Un clasicote a estas alturas. Y totalmente de acuerdo en que la calidad la ponen los actores, si no….. hubiera sido más pestiñosa, mucho me temo.

  2. Me gusta,me gusta.Me gusta el post, me gustan los cazafantasmas, me gusta revivir mi infancia cinefila…jeje.

    Una de las cosas que más me ha gustado es descubrir cosas del casting y de la versión previa del guión.

    Las compré en un pack las 2 juntitas en dvd por…no recuerdo el precio jajaja.A ver cuando las pongo y las vuelvo a ver.

    Felicidades!!Un bollicao pa ti!!jajaja.

  3. A mí lo que me ha molao es enterarme de que no soy el único que recuerda 1941 (la peli, no el año)

    Ahora ya sería lo mejor encontrar a otro fan

    Creo que no lo he dicho suficientemente alto…
    ejm
    AHORA SERÍA LO MEJOR ENCONTRAR OTRO FAN

    (cri cri cri cri)

  4. A mí me extraña no haberla visto (es posterior a "Encuentros en la 3ª fase", lo normal es que hubiera ido a verla) pero la verdad es que no la recuerdo. Así que fallida y todo, le echaré un ojo.

  5. valenovoyanegarquelaquieroverporquesalejohnbelushiy nomepuedocreerquelahayaolvidado
    (podría olvidar un Spielberg, pero no una de Belushi)

  6. Muchas gracias a todos por los comentarios positivos y, sobre todo, por la cálida, emotiva, inmejorable y humana acogida. Excepto para Marc137, que es más de robot todo. Os recuerdo que sigo en contrato de prueba y os encomiendo a seguir leyendo mi sección. Con cada click que hagáis me alejo un poquito de limpiar los baños y recoger los ceniceros sucios de La Casa.
    Al principio pensé en compraros con una cesta de Navidad que llevaba productos buenos como una lata de calamares en su tinta de los buenos y patatas fritas Gourmet, pero después he pensado en el buen corazón de las personas y he preferido guardar ese dinero por si tengo que usarlo para pillarme el cambiador de voz de Carmen de Mairena para haceros llamadas amenazantes y que os acojoneis.
    En otro orden de cosas… 1941? Gran homenaje a los extraterrestres, sí…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *