top 2023 comics

LOS MEJORES CÓMICS DE 2023

Por fin, llegó ese momento. No vamos a pegar el rollo habitual porque quien haya prestado un poco de atención en los últimos diciembres ya sabrá de qué va. Cinco listas que abarcan las cinco temáticas que solemos tratar por aquí. Cada una de esas listas con una serie de títulos que nos han puesto, en estos últimos doce meses, de muy buen humor. Lo mejor del año que ahora empieza a desvanecerse concretado en esta media decena de tops que, esperamos, encapsularán lo bueno y mejor de la cultura nacida en 2023.

Y empezamos dando cuenta del formidable año que ha quedado en esto de los cómics, en el que han brillado especialmente un buen puñado de obras facturadas dentro de nuestras fronteras. Podemos decir, un año más que el tebeo español sabe volar altísimo para alojar en las alturas algunos libros que van a perdurar en la memoria a lo largo de los próximos años. Nacionalidades a parte, hemos tenido quizá un pelín menos de cosas interesantes dentro de los ruedos más mainstream y superpijameros y lo que ha brillado de verdad han sido esos nombres propios que están configurando un interesantísimo panorama autoral.

¿Empezamos? Empezamos.

25 – Ideal estandarizado, de Aude Picault (Garbuix Books)

Encontrar un novio, hacer de él pareja estable, formar un hogar y poblarlo de hijos. Más o menos a eso aspira Claire, la treintañera protagonista de esta tranche de vie que hace del costumbrismo una cuestión casi épica. Claire navega por ligues, capea familiares chismosos, apoya amigas que SÍ lo están logrando y, siendo enfermera de neonatos, trata con bebés que necesitan de su permanente ayuda. Pero no encuentra ese lugar feliz al que tanto aspira. Hasta que lo encuentra… y resulta no ser todo lo que esperó. Aude Picault retrata, con (falsa) ligereza y (algo amarga) comedia cotidiana la lucha aspiracional diaria de alguien que no le pide demasiado a la vida, para luego recordarnos que, con los cretinos que corren por ahí –man childs incapaces y tóxicos- quizá es mejor asumir que la libertad de la soltería no es tan mala opción. – Reseña completa en Youtube

24 – El enigma Pertierra, de Javier Olivares (Astiberri)

Nacido de un fascinante (y fallido) ejercicio transmedia el personaje de Joaquín Pertierra -protagonista de la novela de Fernando Marías El silencio se mueve, primera pieza de todo el invento- habría sido uno de los artistas gráficos más interesantes del siglo XX. De haber existido, claro. Quizá en realidad, y esto es el cogollo metanarrativo de aquella iniciativa ideada en 2010, si existió: el dibujante Javier Olivares prestó su arte a la causa y se convirtió anónimamente en el supuesto artista ilustrando una parte central de la novela. Este El enigma Pertierra documenta aquel proceso de creación de un autor-espejismo y aporta como pruebas las supuestas portadas de libros y discos e ilustraciones dispersas que habría dejado para la posteridad Pertierra. El resultado es un apasionante catálogo de la inimitable personalidad visual de Olivares y una reflexión tangencial sobre la autoría y la indisolubilidad (o no) del arte respecto al artista. – Reseña completa en YouTube

23 – Do a Powerbomb!, de Daniel Warren Johnson (Norma)

De Daniel Warren Johnson se pueden esperar varias cosas, y todas están en esta pequeña serie limitada que le pasa por encima como un camión a cualquiera que ose acercarse a su parachoques lleno de pegatinas metaleras: un ritmazo muy bestia, una historia que oscila entre lo macarra y lo sentimental y una puesta en escena que aturde viñeta a viñeta gracias a su inagotable chorreo de buenas ideas, su plasticidad cinética y su sentido del espectáculo con corazón. En esta ocasión el autor de Murder Falcon nos traslada a un torneo de lucha libre en los márgenes del infierno y nos pone en los calzones de una joven wrestler que quiere recuperar a su madre por la vía mefistofélica con la ayuda del luchador que la asesinó accidentalmente. Suplex explosivos, emoción palomitera y espectáculo pirotécnico en una historia que se le en un suspiro y viene impregnada de heavy metal y sensibilidad. – Reseña completa en YouTube

22 – Las muchas muertes de Laila Starr, de Ram V y Filipe Andrade (Planeta Cómic)

Ram V se encuentra cada vez más cómodo en ese limbo que le da acceso al mainstream de Marvel y DC y a los proyectos personales al mismo tiempo. Su última protagonista también se encuentra, un poco, atrapada entre dos existencias. O mejor dicho, entre la existencia y la no-ídem. La historia parte de una premisa ingeniosa centrada en la Muerte, que ha sido despedida de su trabajo al haber nacido el niño que va a descubrir la inmortalidad, momento en el cuál decide encarnarse en el cuerpo de una suicida para ir a liquidar al dichoso bebé. Pero lo realmente valioso de la historia es cómo plantea, con soltura y profundidad, conceptos relacionados con -obviamente- la vida y la muerte, pero también la soledad, la responsabilidad, la juventud y el amor. Eso y, por supuesto, el despliegue artístico de un Filipe Andrade exultante que enriquece el ritmo y agilidad de una historia ya de por sí atractiva con una plasticidad que se agarra a las retinas. – Reseña completa en YouTube

21 – El pájaro y la serpiente, de Borja González (Reservoir Books)

Borja González completa su trilogía de “La tres noches” con un último volumen que se sale por la tangente y al mismo tiempo tiende más lazos hacia sus predecesoras. El pájaro y la serpiente es una iconoclasta historia femenina que funciona como novela de horror victoriano y relato de costumbrismo fantástico. Una historia de mujeres, brujas y lazos de sangre que termina desligándose del tiempo y quizá del espacio: estas protagonistas son en cierto modo una iteración de las de Grito nocturno, pero en otro sentido representan algo así como sus propias vidas paralelas, personajes-icono que operan fuera del flujo temporal. Un acercamiento a una narrativa hechizante que se despliega cómoda en la propuesta visual de un autor que resulta incluso más impactante que nunca: la puesta en escena plantea luces y sombras expresionistas, prescinde del color salvo por los azulados nocturnos y los beiges diurnos y encuadra planos de un estatismo impactante roto solamente por las hojas al viento y las mariposas rebeldes; como si todo esperara a ponerse en movimiento para, en ese momento, terminar llevándose a alguien o algo por delante. Empezando por sus propies lectores. – Reseña completa en YouTube

20 – Walicho, de Sole Otero (Salamandra Graphic)

Sole Otero pone a funcionar su máquina de perturbar con una colección de relatos que saltan adelante y atrás en el tiempo y que tienen bastante de ello, poderosos descolocadores. Sin embargo, estas historias presuntamente autoconclusivas no hacen sino tomar una polaroid de ciertos resortes sociales, de miedos contemporáneos para hablarnos -mediante un elemento común, esas hermanas brujas que sirven como engarce de las piezas historias entrelazadas- de sororidad, feminidad, sexo, miedo, maternidad o masculinidad frágil. Y así como lo cotidiano se funde con lo extraordinario, lo realista con lo mágico y lo tradicional con lo contemporáneo Walicho logra saltar de lo intrigante a lo cómico con deliciosa facilidad.

19 – El gran vacío, de Léa Murawiec (Salamandra Graphic)

Llegó a Angoulême el pasado año y se metió al público en el bolsillo. Con él, obviamente, a la crítica y al resto de mortales, quienes hemos tenido que claudicar ante el empuje narrativo y el torrente expresivo de Léa Murawiec. Su El gran vacío es una alegoría social tan ácida y derrotista como divertida que nos recuerda que el culto a la propia persona sólo nos puede conducir hacia el fracaso emocional y el vacío identitario. Una distopía urbana de ritmo vertiginoso e ideas que de tan locas parecen plausibles… o a la inversa. – Reseña completa en YouTube

18 – El placer de la renuncia, de Keiler Roberts (Alpha Comic)

Poco a poco se va implantando la obra de Keiler Roberts en nuestro país. Ahora sólo le falta un pequeño impulso de popularidad, que debería encontrar aún más razón de ser con este El placer de la renuncia, nueva colección de sketches autobiográficos en forma de episodios cotidianos más o menos fragmentados. Todos ellos protagonizados por una Roberts en modo madre y su extensión natural: una hija que es lo que todas las hijas e hijos suelen ser: seres de luz y fuentes de desconcierto, adorables hijos de perra y generadores de felicidad, curiosidad y hastío a partes iguales. Comedia de la monotonía, posthumor cimentado en la absurdidad de lo mundano y colección de life hacks cutres para gente de mierda, que es un poco lo que somos todos, no nos engañemos: seres humanos imperfectos con la necesidad de tomarnos descansos periódicos. Esto es, en esencia, El placer de la renuncia, una suerte de divertido Manual de Cómo Hacer Lo Que Buenamente Puedas que esconde afiladas dentelladas a la realidad cotidiana doméstica. – Reseña completa en YouTube

17 – Contrition, de Carlos Portela y Keko (Norma)

En menudo campo de minas se adentran Carlos Portela y Keko con su rasposo Contrition, un oscuro drama con subtrama policíaca en un Palm Beach casi de pesadilla expresionista. Un acercamiento a las zonas más chungas del deseo a través de un depredador sexual de menores rehabilitado a ojos de la ley pero que se planeta si alguna vez podrá verse liberado de su auténtico y terrorífico yo. Portela y Keko toman a este personaje, a una periodista y al padre de una víctima como pilares de la historia para articular una mirada severa hacia la culpa, la redención esquiva y la naturaleza del mal, conceptos alojados en las zonas más negras del alma humana. – Reseña completa en YouTube

16 – Ruido, de Antonio Hitos (Astiberri)

Lo nuevo del autor de Inercia y Materia se llama Ruido. Pero de lo que realmente habla es del vacío. Y a pesar de que evoca las leyes de la termodinámica como excusa estético-narrativa esto está despojado de rigidez y solemnidad. Todo lo contrario, esta especie de retrato juvenil (de una época que se disuelve más y más a lomos de un monopatín) juega con los géneros y los tonos, evocando surrealismo, comedia y existencialismo en entornos callejeros, cloacas y vertederos, revoloteando alrededor de adolescentes de cuerpos bulbosos, alienígenas de serie B y ratas filosofales. Todo bajo el signo de un increíble apartado artístico: depuradísimo y afín al street art, de formas gomosas y contornos viscosos, consistencia de blandiblú y portada verde flúor. – Reseña completa en YouTube

15 – El cuerpo de Cristo, de Bea Lema (Astriberri)

No es la primera vez que se establece un eje que une infancia, salud mental y superstición con motor católico. Y aun así el debut en formato largo de Bea Lema parece algo nunca visto. La historia, semiautobiográfica, es la de una niña que debe lidiar con los demonios internos de su madre, una enferma de esquizofrenia que cree ser visitada, literalmente, por el demonio. Ella y el resto de su familia buscarán la sanación allá donde puedan encontrarla, sea en manos de médicos o de meigas. Sin embargo más allá de lo exquisito de su narración -libre de ataduras temporales y sutil en su tratamiento de los problemas de salud mental- aquí lo que brilla de verdad es su apartado gráfico, que combina dibujos cercanos en sus formas al cuento infantil (una especie de precioso minimalismo de tintas, rotuladores y acuarelas) con páginas bordadas. Una propuesta estética delicada, preciosa y realmente sorprendente. – Reseña completa en YouTube

14 – La sangre de la virgen, de Sammy Harkham (Fulgencio Pimentel)

La nueva novela gráfica del autor de Todo y nada narra la tragedia cotidiana de un currante en el Hollywood de los primeros 70, ese lugar en el que el cine era una picadora de carne creativa donde artesanos, nuevos autores, mercachifles y simples mecánicos de la narrativa peleaban por subsistir y hacer pervivir el producto, fuera en lo artístico o en lo financiero. Pero lejos de las puestas en escena de terror cutre, de la acción de serie B de las películas de moteros La sangre de la virgen pone el foco en las penurias de su protagonista, un tipo que se refugia en la sala de montaje, cuando no en el alcohol, las peleas, las fiestas decadentes o los brazos de una actriz, para huir de un matrimonio que se deshilacha. Afilado cronista de la crisis de madurez, Harkham deslumbra con una historia llena de guiños cinéfilos y observaciones desesperadas entorno a la responsabilidad familiar. – Reseña completa en YouTube

13 – Tiburón Blanco, de Genie Espinosa (Sapristi)

Cuando debutaba por todo lo alto con Hoops se nos llenó la boca al rodear a Genie Espinosa de un montón de nombres referenciales. Ahora toca, simplemente, hablar de ella misma. Porque en su segunda novela gráfica la de Badalona ha demostrado que su voz es sólo suya. Y que aunque siendo menos explosivamente psicodélico Tiburón blanco es igual de profundo en su exploración de ciertos sentimientos juveniles -y universales-, de nuevo con protagonista femenina. Igual de profundo e incluso más alegórico y sutil. Trufado de símbolos y sugerencias Tiburón blanco narra la historia de Maud y de cómo tiene que empezar a conocer a su padre una vez ha fallecido. En ese viaje -físico, hacia una isla, y emocional, hacia su autoconocimiento- la joven descubre, mediante el rastro de todo lo que dejó atrás, cómo fue su padre y cómo influyó, sin ella saberlo, en su propia vida. Tiburón blanco es una introspectiva historia de búsqueda de nuevas identidades que deja el alma y los huesos empapados. Salto de gigante.

12 – La espera, de Keum Suk Gendry-Kim (Reservoir Books)

No han dejado desde Reservoir Books que nos rehagamos del shock que nos supuso Hierba, la anterior bomba emocional de Keum Suk Gendry-Kim. En La espera, la autora coreana aborda un tema quizá algo menos tremebundo, pero su acercamiento es igual de necesario y emocionante: la recuperación de la memoria histórica homenajeando a miles de familias (entre ellas la de su propia madre) que se vieron cercenadas por el paso de la frontera Norte/Sur tras la guerra de Corea. Las constantes gráficas (ese trazo en blanco y negro entre delicado y salvaje) se mantienen. La capacidad para resonar, también.

11 – El museo, de Jorge Carrión y Sagar (Norma Editorial)

Planteado como un homenaje al barcelonés Museu Nacional d’Art, o quizá como un catálogo en formato cómic, El museo es una nueva ruptura de los lenguajes pictóricos que hermana, una vez más, galería con librería y pared con estantería. Un ensayo de creación que pulveriza la preconcepción cerrada respecto a lo que debe ser un museo: una casa donde la obra envejece entre algodones, circunscrita sólo a una época y un tipo de receptor. Aquí se diluye toda barrera temporal y social y se habla del arte como un reflejo de su época y de la nuestra, como una ventana accesible a cualquiera, desde historiadores y eruditos hasta espectadores casuales. Y hace partícipe del acto artístico (que no es sólo la creación sino también la experimentación) a artistas pero también a vigilantes de museo, a mecenas y nobles pudientes y a turistas casuales. Un experimento vivo y apasionante. – Reseña completa en YouTube

10 – Hypericon, de Manuele Fior (Salamandra)

Manuele Fior sigue ostentando su posición de privilegio dentro del tebeo italiano contemporáneo alejándose del fantástico que caracterizó sus últimas dos obras para acometer una historia aún más íntima, delicada y sutil. En esencia, una de amor entre dos personajes que se encuentran en un Berlín tan frío como seductor. Ella, una joven becada en la ciudad para participar en una exposición sobre el hallazgo de la tumba de Tutankamón. Él, un artista en potencia que no termina de encontrar su lugar. Los dos, en busca de compañía y de un sentido para sus vidas. Un relato que se entreteje con otro, tres cuartos de siglo en el pasado, sobre el encuentro del sepulcro del faraón: presente, Historia e identidad en una novela gráfica de una carga sentimental callada pero intensa. – Reseña completa en YouTube

9 – La alegre vida del triste perro Cornelius, de Marc Torices (Apa Apa)

Crónica con vocación enciclopédica de un personaje que no existe, primer volumen de una presunta colección de 40 tomos, recopilatorio extensivo sobre un falso icono cultural. Marc Torices riza el rizo de lo meta para (esto sí es verdad) recopilar las historias desperdigadas de su perro Cornelius. Un aparentemente caótico pero muy coherente libraco donde el catalán usa la excusa del día a día de su canino protagonista, lacónico y pusilánime, para desplegar un impresionante catálogo de recursos de formato, tonales (del existencialismo al absurdo), narrativos y gráficos en el que se amontonan portadas de falsas revistas añejas, tiras, chistes a una página, historias más dilatadas y un loquísimo vampirizado multiestilístico que visita a Seth, Windsor McKay, Chris Ware, Coll, Hergé, «L’auca del senyor Esteve», Olivier Schrauwen, Ernie Bushmiller o Matt Furie. Íntimo y excesivo al mismo tiempo. – Reseña completa en YouTube

8 – Patos, de Kate Beaton (Norma)

Antes de deslumbrar con su obra humorística a medio mundo (a la mitad pendiente del universo de los webcomics, por lo menos), Kate Beaton necesitó costearse unos estudios. Una deuda que la llevó a trabajar en uno de los campos petrolíferos de Alberta, en su Canadá natal. Un ambiente frío, solitario y eminentemente masculino. Como parte de una terapia de autoficción la autora narra sus andanzas desde un prisma de cómic-periodismo que poco a poco va empapándose de todos aquellos temas inherentes a semejante ambiente. El sentimiento de desarraigo y de soledad allanan el camino para males peores: un machismo cada vez más normalizado y que termina rozando (o incurriendo en) el abuso sexual. Al final, todo lo que tiene de divertido, pintoresco y entrañable Patos lo tiene de doloroso, punzante y deprimente. – Reseña completa en YouTube

7 – Ronson, de César Sebastián (Autsaider Cómics)

Planteado como la autobiografía de un personaje que no existe (aunque sí fundamenta sus vivencias en las del padre del propio autor) Ronson es la crónica de un lugar y un tiempo concretos, la España franquista de los años 60 en su vertiente más rural. Un entorno donde depresión y esperanza colisionan en unas calles pobladas por niños y niñas que juegan, se hacen putadas y viven su despertar sexual. Donde el clima de represión marca la agenda de padres y madres y donde ancianos y ancianas siguen partiéndose las manos por trabajar. Ronson, brillante crónica neorrealista, nos habla del paso del tiempo, el recuerdo, la desaparición y la pervivencia de la memoria mediante su vibrante línea clara, sus colores ocres y una narrativa tan sobria como rica. – Reseña completa en YouTube

6 – El cielo en la cabeza, de Antonio Altarriba y Sergio García (Norma)

Cada nueva obra de Antonio Altarriba supone un impacto perdurable, tanto en lo artístico como en lo emocional. Y El cielo en la cabeza no nos deja menos del revés que sus anteriores referencias. En esta ocasión, narrando la historia de Nivek -un joven forjado en la violencia, despojado de su capacidad de amar y con el futuro borrado- y de su odisea desde su Congo natal hasta su ansiada Europa. Un viaje hacia la libertad que lo llevará a surcar poblados, junglas y desiertos y cruzará en su camino a traficantes y especuladores, guerrilleros y esclavistas… e incluso a alguien que podrá mostrarle una parte de sí mismo que creía perdida. Con un impactante, casi expresionista dibujo de Sergio García -no menos increíble resulta el trabajo de la colorista Lola Moral- El cielo en la cabeza es toda una experiencia sensorial, no siempre cómoda, pero sí enriquecedora a cada página. Un libro violento y despiadado, pero también sensible y absolutamente necesario. – Reseña completa en YouTube

5 – Monica, de Daniel Clowes (Fulgencio Pimentel)

Tenemos nueva obra de quien fue uno de los popes del tebeo norteamericano underground de los 90. Y nueva prueba, con ella, de que su talento, su capacidad observadora, sus cualidades descriptivas, su ojo crítico y su capacidad para la sutil subversión se mantienen intactos. Monica es la biografía dispersa, brillante descripción psicológica, de la mujer que da título a la obra, una superviviente de su propia vida a vueltas con la desaparición de su madre y su propio peregrinaje por infinidad de hogares, familiares y parejas. Un puzle narrativo que plantea un retrato de la psicodelia de los 70 y el descontrol individualista de los 80 y propone un viaje temporal por todo lo que sucedió después. Una Historia alternativa de la América más esquizo en un tebeo que cambia constantemente de tono homenajeando distintos géneros y formatos, yendo desde el existencialismo más crudo hasta los relatos febriles sobre sectas, del tebeo bélico al terror macabro de Creepy y EC. Siempre, Clowes en la liga preferente del cómic de autor USA. – Reseña completa en YouTube

4 – Aquí hay avería, de Lorenzo Montatore (ECC)

María Medem, Ana Galvañ, Nadia Hafid, Genie Espinosa. No se me ocurren muchos nombres más que puedan rivalizar con el de Lorenzo Montatore en una hipotética lista sobre les autores más rabiosamente úniques de nuestro panorama comiquero actual. Con Aquí hay avería, la trágica historia del compulsivo Viti, no hace sino refrescar su envidiable posición autoral perfeccionando su discurso y añadiéndole una capa de fascinación irresistible: nunca antes había resultado tan absorbente como en esta historia, oscura y psicodélica, de drogotismo (la adictiva abismina) y posterior síndrome de desenganche, de inspiración y desinspiración, artística y vital. Un amargo retrato de la depresión y la soledad cuyo mensaje se engarza con su planteamiento estético pop deudor, como siempre, de Bruguera, el cartoon clásico y Super Mario. – Reseña completa en YouTube

3 – Alison, de Lizzy Stewart (Errata Naturae)

Hibridando cómic, narrativa y libro ilustrado la londinense Lizzy Stewart encuentra un espacio de expresión ágil, libre y profundo. Un lugar donde desplegar una historia íntima, casi humilde, francamente apasionante. La de Alison, una joven aspirante a pintora que cae en las tóxicas manos de una especie de amante-mecenas mayor que ella, un pintor consagrado que la agasaja y anula  partes iguales. No es esta, afortunadamente, la única compañía que marcará a la joven, quien a lo largo de las siguientes décadas y recorriendo algunos de los cambios socioculturales más relevantes de la Europa de los 70, 80 y 90, irá creciendo como pintora y persona, trazando nuevos amores y encontrando en otra artista, una escultora, una compañía vital que terminará marcándola para siempre. Stewart articula un acercamiento honesto lleno de verdad y compasión, pero también de crítica agria (hacia la masculinidad tóxica) y ocasional mala leche (hacia el mundo del arte, patriarcal y cerrado). Un artefacto literario y visual de infinita elegancia y aún mayor capacidad emotiva. – Reseña completa en YouTube

2 – El abismo del olvido, de Paco Roca y Rodrigo Terrasa (Astiberri)

Como un infalible reloj, Paco Roca vuelve a marcar un nuevo momento ineludible en la historia de nuestro tebeo. Este El abismo del olvido no sólo es una obra mayor, sino que es probablemente uno de sus mejores títulos, que no es poco decir. El guion se construye a cuatro manos a partir de las investigaciones del periodista Rodrigo Terrasa, responsable de indagar en las historias reales de los y las protagonistas de una de las (varias) secciones negras que emponzoñan la crónica de este país. La de los asesinados del franquismo y la posterior búsqueda de sus despojos, cuerpos abandonados en fosas comunes a lo largo de nuestra geografía que, siempre han estado a la espera de ser recuperados por sus propios familiares. A partir de esta premisa, los guionistas construyen una nueva reflexión sobre la memoria histórica bajo una idea vertebral: el olvido significa la desaparición de las personas. A medio camino de la divulgación y la recreación dramática que conjuga con elegancia infinita los resortes propios del medio (Roca articula recursos simbólicos que fluyen con suavidad en la narración, enriqueciéndola y dándole potencia visual y conceptual) el libro se erige como un necesario acto de justicia hacia los familiares y las víctimas de una tragedia hoy completa y terriblemente politizada. Emocionante es quedarse corto. – Reseña completa en YouTube

1 – Por culpa de una flor, de María Medem (Apa-Apa / Blackie Books)

Paradójicamente el Cénit de María Medem no fue sino un punto de partida para lo que estaría por llegar: una carrera, aún in the making, que vuelve a encontrar un punto álgido en Por culpa de una flor, obra esencial del tebeo patrio en 2023 y uno de los libros más hipnóticos de los últimos meses. Es un torrente expresivo difícilmente descriptible, pero de fácil adhesión: su historia, que discurre a fuego lento y sin sobresaltos, empapa el alma. Su arte de contrastes cromáticos, entre lo vanguardista y lo retro, se amarra a las retinas. Su poder lírico emociona hasta la ruptura. Su planteamiento de renovación de cierta tradición flamenca, resulta culturalmente impagable. Su poso, por fin, es duradero. No hay nada, ni nadie, igual. – Reseña completa en YouTube

Con el nombre de La casa se firman todos los artículos de corte genérico, escrito a más de dos manos, o de autores cuya intervención haya sido en forma de colaboración, de crítica del lector, o similar. Es el narrador omnisciente, el espíritu que ronda por La casa de los horrores siempre al tanto de todo, siempre atento, pero inofensivo: se pasa el día viendo películas...

Te puede interesar...

Escríbenos algo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más en Blog