top 2023 libros

LOS MEJORES LIBROS DE 2023

Siempre hemos dicho que la de libros es quizá la menos fiable de nuestras listas. No porque no brille todo lo que hay en ella -y este año la calidad es una vez más excepcional- sino porque nos da la sensación de que el ámbito literario, por hiperpoblado, es el que nos resulta más esquivo. Y cada vez se impone soltar una frase similar, por otro lado bastante tendente al cliché: no está todo lo que es pero es todo lo que está. Dicho de otra manera, no podemos llegar a todo. Pero aun así confiamos, ya decimos, en la despampanante calidad de lo que aquí se incluye: novelas de confirmación, sólidos debuts y felices colecciones de relatos. En nuestro podio, tres libros capaces de sostener en sus hombros un año entero, tres cumbres contemporáneas con un elemento común: las tres ofrecen narrativas multicapa complejas con vocación de capturar realidades propias mientras ofrecen infinidad de matices y sofisticación estilística. Son nuestro oro, plata y bronce, pero hay mucho más en esta lista que empieza con un debut…

25 – Entre las sombras de la noche, de Leila Mottley (Letras de plata)

Una joven afroamericana medio arruinada que empieza a prostituirse para ganarse la vida. Un hermano, el suyo, que ejerce de eterna promesa del hip hop sin haber planchado aún un solo disco ni haber ganado un solo pavo con ello. Un chaval casi huérfano al cargo de la primera. Polis que abusan de su poder y su privilegio racial y social. Podríamos pensar que el estreno largo de la norteamericana Leila Mottley es una de esas crónicas más o menos burdas de la depresión urbana que se articulan encadenando una tragedia tras otra. Y aunque hay un cierto fatalismo aquí, el ritmo eléctrico de Entre las sombras de la noche sacude la narración con un aliento casi policíaco: hay también agentes corruptos, crónica callejera de altos vuelos y drama legal. Un inicio de carrera potente que sabe transmitir pasión, inteligencia y emoción juvenil. – Reseña completa en YouTube

24 – El detective salvaje, de Jonathan Lethem (Random House)

Jonathan Lethem aligera la carga narrativa pero no su habitual ferocidad política en su nueva novela, juguete divertido y perturbador, reflejo retorcido de una América al borde de la crisis de identidad y la colisión nerviosa. En vísperas de la investidura de Trump una neoyorkina y el detective al que ha contratado en Los Angeles para encontrar a la hija adolescente de una amiga terminan mezclados en un mundo paralelo alucinado y delirante: una comunidad posthippy sectaria, psicópata y turboconspiracionista que habita el desierto de Mojave representando un sistema social atávico y postapocalíptico. La búsqueda de la desaparecida en cuestión termina siendo, claro, un macguffin para articular una desesperada metáfora sobre el desnortamiento de la sociedad con carcasa de neonoir cuasiparódico. – Reseña completa en YouTube

23 – La clase de griego, de Han Kang (Random House)

Ir entrando poco a poco en la obra de la surcoreana Han Kang (desembarcada en nuestro país en 2017 con la esencial La vegetariana; La clase de griego es la cuarta obra que le leemos) es como ir pelando una cebolla capa a capa para terminar descubriendo, ya lo vamos intuyendo, un corazón común: una gran, poliédrica y compleja reflexión sobre la comunicación humana. En esta su más reciente novela, el abordaje es radical: los protagonistas son un hombre que se está quedando ciego por momentos y una estudiante suya que parece que ha perdido, o ha querido perder, la capacidad del habla. Pero los esquemas comunicativos de Han Kang van más allá, y ese trabajo de descubrimiento de las propias limitaciones termina desembocando en un intenso tratado de amor insospechado donde la lírica casi termina por imponerse a la prosa. Donde el sentimiento es capaz de llenar silenciosamente todos aquellos huecos que no llegan a satisfacer los sentidos físicos. – Reseña completa en YouTube

22 – Un trabajo para toda la vida, de Rachel Cusk (Asteroide)

Crónica de las primeras etapas de la maternidad, cara B de lo que siempre se ha dicho que significa tener un bebé, colección de pensamientos que desromantizan un proceso que tiene tanto de divino como de directamente infernal. Rachel Cusk probó el jarabe de palo de ciertos sectores críticos -y puritanos- cuando en 2001 publicó esta memoria cínica y ácida, pero en el fondo todo eso no hizo más que darle una razón aún mayor: a lo largo de todo el proceso (embarazo, parto, lactancia) la autora pone el foco de su bilis en las expectativas reproductivas con las que se ahoga a la mujer contemporánea, articulando un acto de rebelión contra las ideas preestablecidas, los roles de la mujer gestante y de la madre primeriza y el sentimiento de culpa y el estado de sacrificio perpetuo a la que son socialmente sometidas. Por el camino evoca a varias heroínas literarias relacionadas con la maternidad (de la austeniana Emma a Madame Bovary) y compendia una colección de momentos impregnados de mordacidad, sarcasmo… y ternura. – Reseña completa en YouTube

21 – La banda de los polacos, de Federico Jeanmaire (Anagrama)

Avanzando entre un halo de misterio que envuelve tanto a los personajes como a lectores y lectoras, la nueva novela de Federico Jeanmaire lanza un montón de ideas sin concretar, esperando que vayan dando forma a un ambiente particular poblado por personajes no menos carismáticos. Esta «banda de los polacos», rebautizados como «los Wojtyla» en honor al papa muerto, es más o menos eso, un grupo de adolescentes -numerados de la Una al Siete- tan blancos que no parecen compatriotas de sus vecinos de piel más oscura, evidente síntoma de una cierta brecha social argentina. Una panda que se ha autoencomendado (con la arrolladora Colo como líder e ideóloga) la tarea de “cambiar el mundo”, signifique eso lo que signifique, y que viven una existencia marcada por las tensiones entre la religión, la moral y el deseo. Una novela personal y estimulante.

20 – Heaven, de Mieko Kawakami (Seix Barral)

La autora japonesa se pone una vez más del lado de los apartados, de aquellos que no ven en la sociedad a la que pertenecen un encaje factible. En esta ocasión se trata de dos adolescentes víctimas de bullying que establecen una intensa relación que trasciende su entorno y su propio físico. Pero lo que empieza como una crónica algo romantizada del día a día de los abusados poco a poco va virando hacia algo más turbio: un vistazo hacia la zona oscura donde se origina el mal. Un cuestionamiento de las motivaciones y las consecuencias del abuso. Una reflexión sobre la claudicación de la vida y la ambivalencia del concepto valentía, sustentada en la posibilidad de plantar cara versus la decisión de abandonar este mundo de manera definitiva. Un texto punzante hasta el sangrado.

19 – Araña, de Jon Bilbao (Impedimenta)

Jon Bilbao sigue indagando en la turbulenta realidad de algunos de los personajes que ya poblaron su anterior Basilisco y articula su nueva obra a través de una estructura bicéfala en la que discurren, aparentemente en paralelo pero cruzándose de algún modo poco racionalizable, las búsquedas emocionales (especialmente familiares) de su pareja protagónica. Y a pesar de su tono oscuro, sombrío y a ratos despiadado, a Bilbao le da por jugar. Y por tejer un relato del oeste que tiene tanto de sabor pulp como de fatalismo crepuscular. Un enfoque que pivota entre lo violento y lo tierno, entre lo atávico y lo espontáneo, entre lo terrenal y lo abstracto, recurriendo a un simbolismo que prefigura un entorno mítico. Lugar perfecto donde desarrollar una tesis sobre la fragilidad del hombre que no sabe si ser la figura legendaria que todo el mundo cree que es o simplemente eso, un ser humano en busca de la paz espiritual, sea al precio que sea. – Reseña completa en YouTube

18 – Intimidades, de Katie Kitamura (Sexto Piso)

Hay algo misterioso en la nueva novela de la autora californiana. Misterioso o quizá perturbador. O extraño. Aparentemente es una historia más o menos cotidiana, la de una intérprete que se muda desde Nueva York para trabajar en el Tribunal de La Haya. Lo que sucede entonces es una especie de sutil relato de crisis existencial urbana en el que todos los elementos parecen amenazas sin llegarlo a ser de manera explícita: un nuevo novio que se marcha del país para ver a su ex, la víctima de un atraco que debería haber muerto y un despiadado exjefe de estado que está siendo juzgado y supone el principal encargo de la protagonista. Una novela más bien minimalista, elegante y ligeramente descolocante sobre la búsqueda de una misma en mitad de una sociedad donde la masculinidad no sabe no ser tóxica. – Reseña completa en YouTube

17 – Los árboles, de Percival Everett (De Conatus)

Policíaco oscuro, tronchante parodia de thriller y feroz alegoría racial. Ciertamente echábamos de menos a Percival Everett y su regreso a nuestro mercado ha sido a lo bestia. Un retrato macabro pero tronchante, duro aun surrealista, de la América de Trump, protagonista de una trama de justa venganza de todo un pueblo: la Historia oscura de los Estados Unidos a través de sus linchamientos explota en una serie de truculentos asesinatos con una escena del crimen que se repite una y otra vez. Pagan los herederos de todos los asesinos racistas reales y con ello se homenajea a los nombres de las víctimas. Simple y contundente. Una sátira descarnada de la violencia natural al ser humano y la monstruosidad inherente a los cimientos racistas de Estados Unidos. – Reseña completa en YouTube

16 – Primera sangre, de Amélie Nothomb (Anagrama)

Breve pero intenso, el nuevo Nothomb funciona como novela de aprendizaje, ligera aventura dickensiana, comedia naturalista y retrato de una época, los años 40 en Bélgica y, posteriormente, los 60 en la República del Congo. Pero especialmente, y eso es lo que es, emociona como historia de vida de Patrick, el padre de la propia escritora que se convierte aquí en pequeño héroe de bolsillo romántico, audaz y temeroso incurable de la sangre. Hay mucho cariño en estas páginas. Tanto como inteligencia narrativa, sensibilidad descriptiva y versatilidad tonal, cualidades que, esta vez incluso más que nunca, siempre han caracterizado la obra de la autora de Estupor y temblores. – Reseña completa en YouTube

15 – Mi marido, de Rumena Bužarovska (Impedimenta)

La escritora macedonia desembarca en nuestro país con una primera obra traducida al castellano que no podía haber sido más contundente ni más eficaz como declaración de intenciones creativas. Mi marido es una colección de relatos sobre eso, maridos, y cómo estos pretenden que su a menudo insignificante lugar en el mundo devenga en un centro gravitacional no sólo para sus esposas sino para casi todo lo demás. La realidad es que esta colección de man-children, tiparracos cuyo despotismo enmascara una patética mediocridad, no son sino un carrusel de randos normcore venidos a más: medianías con ínfulas de artista, señores presuntamente respetables pero insoportablemente soberbios, adúlteros, autovictimizados, conformistas crónicos y demás. Señores mal cuyas contrapartes femeninas, representantes oficiales en el otro extremo del matrimonio… pues resultan ser también mujeres imperfectas, no menos mezquinas que sus maridos, egoístas o irremediablemente resignadas. Un auténtico cuadro. Uno mordaz, punzante y muy divertido.

14 – El ritmo de Harlem, de Colson Whitehead (Random House)

Sin apartarse de su habitual mirada agria hacia la segregación del pueblo afroamericano Colson Whitehead construye una novela más apegada que nunca al género criminal centrada en un padre de familia y respetado vendedor de muebles que irremediablemente se ve arrastrado por la sombra criminal de su propio padre, antiguo e infame atracador. Sin embargo este retrato de los sinsabores de los bajos fondos neoyorkinos -primero de una trilogía en elaboración- le sirven al autor de El ferrocarril subterráneo como coartada para algo mayor, revelar una fotografía del Harlem de finales de los 50 y principios de los 60, una mirada a un barrio y una ciudad marcados por el cambio violento y abocados a una suerte de no future social en el que, a pesar de todo, cabe una chispa de esperanza. – Reseña completa en YouTube

13 – La casa del diablo, de John Darnielle (Aristas Martínez)

Conduciendo en paralelo una brillante carrera literaria, el líder de la banda The Mountain Goats sigue expandiendo su ideario americano, una visión oscura, casi desesperanzada e impregnada de cultura popular. En este caso centrando el foco en esta especia de tendencia cada vez más turbia de espectacularizar la muerte mediante la proliferación de productos true crime. Su protagonista es exactamente eso, un escritor que decide repetir el éxito de su primera obra retratando otro caso real aún más escabroso. Y hay mucho de eso, de la fricción que existe entre lo informativo y lo voyeurista. Pero el enfoque de Darnielle es cinemascópico y no se limita a lo crítico: es casi humanista su aproximación a la matanza que centra el interés de la novela, que recae en el suceso en sí pero pasa también por sus orígenes y sus consecuencias, por sus perpetradores y sus víctimas, directas y colaterales. Una novela densa a ratos, ligera a otros y de algún modo cautivadora. – Reseña completa en YouTube

12 – Estos días preciosos, de Ann Patchett (AdN – Alianza de Novelas)

Colección de ensayos autobiográficos, recopilación de material desperdigado pero, sobre todo, muestra en cápsulas autoconsumibles del inmenso talento de Ann Patchett. Esto es Estos días preciosos, un diario de vida a fragmentos en el que la autora norteamericana rememora algunos highlights de su vida con una frescura, naturalidad y profundidad pasmosas. Por aquí pasan momentos en familia y en pareja, aventuras y errores y aciertos de juventud en Francia, reflexiones sobre religión y consumismo, cartas de amor y odio hacia la aviación e inflamadas reivindicaciones del derecho a NO tener hijos. Pero sobre todo dos ejes articulan el sísmico poder emocional del libro: por un lado el acercamiento vital a la literatura, como oficio y como afición (la autora se deshace en elogios hacia varias de sus colegas de profesión tanto como hacia muchos de sus propios referentes). Por el otro el recuerdo a algunas de las personas que la han acompañado a lo largo de su vida, protagonistas de historias que hablan de vida y muerte, pero sobre todo de amor y sabiduría mundana. – Reseña completa en YouTube

11 – Ficcionario americano, de Dubravka Ugrešić (Impedimenta)

Nuestra querida Dubravka nos dejó huérfanos morales en marzo. Su fallecimiento supuso una auténtica desgracia editorial teniendo en cuenta que la suya era una de las voces más esenciales de la literatura contemporánea de la Europa del este. Por eso se lee con aún mayor devoción este no-diario de vivencias publicado originalmente en 1993, al inicio de una Guerra de los Balcanes que dejó a la croata con una patria rota. Es una colección de miniensayos originados en el nomadismo y con un denominador común, colocar en el centro de la platina del microscopio la sociedad estadounidense actual. El menú de distopía que cocina Ugrešić contiene los ingredientes habituales: la obsesión por la felicidad que dan las cosas fugaces, el turbocapitalismo, la búsqueda de una mitología propia basada en la cultura popular, a la que se le ha conferido una cualidad mítica. Pero su pluma resulta tan mordaz, sarcástica y afinada en su capacidad analítica como siempre. Se fue ella, pero sus textos se quedan. – Reseña completa en YouTube

10 – Literatura infantil, de Alejandro Zambra (Anagrama)

La literatura, el acto de escribir y el misterio implícito en todo libro vuelven a ejercer de centro de interés para un texto de Alejandro Zambra. Esta vez, sin embargo, el chileno se esparce por casi decena y media de relatos tomando otro eje temático: la paternidad. Así, desgaja sus propias vivencias como padre de un pequeño (generación COVID) a quien vemos crecer en suelo mexicano, pero también como hijo, desgranando recuerdos junto a su propio padre. A modo de diario en prosa (con alguna incursión lírica), el escritor se acomoda en lo emotivo con el diario de sus primeros meses como padre, en lo tronchante con el relato de un mal viaje por sobredosis de medicina contra la migraña, en lo tragicómico-costumbrista con una aproximación a la fiebre futbolera chilena o en lo melancólico con los recuerdos de días de pesca compartidos con su progenitor. Y sí, también plantea interesantes visiones sobre cómo una vida puede imbricarse, desde el principio y hasta su decadencia, en esta literatura que le da sentido final a todo. – Reseña completa en YouTube

9 – Otaberra, de Elisa Victoria (Blackie Books)

Sigue Elisa Victoria instalada en la excelencia, puesto que revalida con esta breve pero expansiva novela con mil y un asideros, varias caras, infinitas sugerencias. Los abundantes saltos temporales, dislocaciones de personajes, juego entre lo que ocurre y lo que podía haber ocurrido que parecen despistar la trama central -sustentada en el presente, pasado y presunta historia vital de dos personajes y una amistad/romance- son algo más que mero juguete literario. Son partes de un todo que de alguna forma enigmática va tomando cuerpo, una historia de personajes que no encajan en lo que la sociedad espera de ellos y que son vampirizados -por una imagen, ojo a la referencia a la zuluetiana Arrebato, Otaberra leído al revés, o por su propio entorno- asimilados por un paso del tiempo que queda convertido en hummus narrativo que lo engulle todo. Apasionante. – Reseña completa en YouTube

8 – El tiempo es la madre, de Ocean Vuong (Vaso Roto Ediciones)

No solemos reseñar poesía por aquí, pero es que lo de Ocean Vuong es francamente impactante: un poemario doloroso y luminoso, escrito en carne viva, honesto y directo, que dispara versos a rifle y deja sangrando. Una antología nacida de la muerte (la de la madre del autor, en 2019) que busca reconciliarse con la idea de la pérdida, rescatando todos aquellos ecos que quedaron flotando y enfrentándolos al presente para encontrar nuevas vías de escape. Por el camino, Vuong se expone y abre todo lo que configura tanto su vida como su persona literario: amor, dolor, sexualidad, trauma, nacionalidad, drogas, el fantasma de la guerra… y lo destila todo en una deslumbrante colección de textos que se sitúan entre lo cotidiano y lo extraordinario.

7 – Te di ojos y miraste las tinieblas, de Irene Solà (Anagrama)

La nueva novela de la autora de Canto jo i la muntanya balla reincide en un estilo muy cercano a la tradición -su lenguaje a menudo es hermético de tan hiperpreciso- que, de algún modo, deviene en intemporal. Especialmente en esta novela (Et vaig donar ulls i vas mirar les tenebres en su título original), donde la acción parece muy situada en un lugar, un mas en les Guilleries catalanas, pero extrañamente dislocada del tiempo. Es un ejercicio de libertad creativa que responde a la propia magia, fiebre, hechizo y desesperación de la historia en sí misma y de su contexto rural. Este va siendo testigo de la aparición de una serie de mujeres de varias generaciones que conviven entre el oscurantismo, la ignorancia y la superstición apoyándose en una surte de dignidad propia y de sentido de comunidad. El enfoque de la novela, cada vez más fantástico -y satánico-, o quizá alucinatorio y febril, se adhiere a una suerte de realismo mágico en el que caben el nacimiento de bebés incompletos, las visiones blasfemas, los ataques de crueldad de una fauna salvaje, la escatología -en la acepción más rigurosa y en la más familiar del término- y los elementos más desconocidos y fascinantes del folklore local. Una novela verdaderamente embriagadora de una autora no menos fascinante. – Reseña completa en YouTube

retrato de casada reseña

6 – El retrato de casada, de Maggie O’Farrell (Asteroide)

No podía ser de otra manera: Maggie O’Farrell no podía publicar un nuevo libro y que la noticia pasase desapercibida. Con El retrato de casada, la irlandesa vuelve a calarnos hondo con otra ficción histórica, esta vez centrada en la figura de Lucrezia De Medici. Nos lleva pues a la Florencia del siglo XVI, con la acostumbrada exquisitez formal que se traduce en una lectura bella y riquísima en descripciones; y desde ahí nos agarra por el pescuezo, poniendo en evidencia los males endémicos del patriarcado por vía de una historia de mujeres injustamente invisibles, silenciadas e ignoradas. Una historia de antes, sí, pero fácilmente extrapolable a los días que corren confirmando que, ay, aún nos queda mucho. Otra maravilla formal, otra historia arrebatadora de impacto que deja cicatriz. En definitiva, otra obra maestra. – Reseña completa en YouTube

5 – La conejera, de Tess Gunty (Sexto Piso)

La norteamericana Tess Gunty debuta en la novela con un juguete literario sofisticado y ligero, tupido y ágil. Una novela poliédrica, que salta entre puntos de vista pero también de formato, congregando un remolino de microuniversos que son sólo uno, lienzo en el que dibujar un fantástico estudio de personajes: Gunty se revela como una agudísima descriptora de comportamientos y diseñadora de un tapiz humano donde los argumentos más sórdidos conviven con excentricidades, ideas chocantes y personajes neuróticos que, pese a todo terminan encajando en el conjunto, encontrando un sentido y una justificación coherente. Además de todo esto, La conejera es una afilada crítica hacia la dominación sexista, el abuso de poder y la toxicidad masculina que arroja un par o tres de comentarios especialmente dolientes por lo lúcidos e identificables que resultan. Un estreno muy, muy potente. – Reseña completa en YouTube

4 – Un lugar para Mungo, de Douglas Stuart (Random House)

Pues efectivamente lo de La historia de Shuggie Bain no fue un triunfo aislado: parece que Douglas Stuart aún tiene mucha guerra literaria que dar. Y a pesar de compartir algunos puntos de partida, Un lugar para Mungo supone una satisfactoria evolución respecto a aquel celebrado debut. Porque si bien ya ofrecía un retrato muy poco nostálgico de un Glasgow perdido en el tiempo (el de los años 80), daba relevancia a una conflictiva relación maternofilial y relataba como un protagonista adolescente gestionaba las fricciones entre su sexualidad y una sociedad homófoba aquí entra mucha más luz. Un lugar para Mungo es una novela dura, pero también más optimista y vitalista. Y más sutil. Otra cara de una misma moneda que, sin embargo, consigue mantener frescura y originalidad mientras conserva el empuje y la fuerza narrativa de su predecesora.

3 – Los comienzos, de Antonio Moresco (Impedimenta)

A Antonio Moresco, la escritura de Los comienzos casi se lo lleva por delante. Un trabajo titánico compuesto por tres historias paralelas cuyas líneas rectas tardan poco en dar tirabuzones y entrecruzarse entre sí. Escrito a lo largo de casi quince años en los que se añadía más de lo que se restaba. El resultado: casi ochocientas páginas de lectura que también amenaza con llevarse por delante a quienes las lean. Porque en ellas está estampada toda la locura de su proceso creativo en forma de elipsis que no avisan, personajes duplicados, momentos de absoluto mutismo y otros de ritmo trepidante. Pero también está la genialidad detrás de todo ello; la de un Moresco que se descubre como un autor único y fundamental de la literatura italiana reciente. Como un artista exquisito cuyo libro, en realidad, se lee por el mero gusto de seguir adelante, sin importar demasiado las puertas que abra pero opte por no cerrar (o se olvide de ello). – Reseña completa en YouTube

2 – Los libros de Jacob, de Olga Tokarczuk (Anagrama)

¿Por dónde narices se empieza a hablar sobre el más inabarcable título de la escritora que firmó la no menos esplendorosa Los errantes? Probablemente por ahí, haciendo alusión a lo faraónico de su propuesta (más de mil páginas que abarcan varios años en el siglo XVIII y visitan espacios, géneros y hasta estilos diversos). Y confiando después en la buena fe de quien esté leyendo estas líneas y deje convencerse para enfrentarse (no, sumergirse) en una novela de magnitud desbordante sobre la extraordinaria vida de un tipo -el Jacob del título, un enigmático personaje real- que derrocha carisma, genio, iconoclastia y probablemente bastante morro. Un deslumbrante ejercicio literario de estilo preciso y generoso, extenso texto exigente a ratos, deliciosamente ligero en algunos otros, gozoso en todo momento. Uno de esos libros que embriagan, aturden, mecen, agotan e insuflan vida. Y maravillan, claro.

1 – Fortuna, de Hernán Díaz (Anagrama)

Exuberante, intensa y de un radiante virtuosismo, la nueva novela de Hernán Díaz -ganadora del más reciente Pulitzer de ficción- encandila y emociona profundamente mientras desencaja mandíbulas. Resulta en un despliegue narrativo de primer orden y en una historia llena de matices, sugerencias y recovecos literarios, un esquema de muñecas rusas entorno a la América de los self-made men y sus mujeres a la sombra. Más en concreto, retrata el ascenso de un magnate durante el crack del 29, refleja los cimientos neoliberales e individualistas de un país construido sobre el afán de autosuficiencia económica y nos recuerda que la Historia, en realidad, a menudo la construyen las marginadas: en este caso tres mujeres -¿o quizá una sola?- que se mueven en distintas capas de ficción y que vehiculan un impactante juego de puntos de vista. Novelón de los que marcan época. – Reseña completa en YouTube

Con el nombre de La casa se firman todos los artículos de corte genérico, escrito a más de dos manos, o de autores cuya intervención haya sido en forma de colaboración, de crítica del lector, o similar. Es el narrador omnisciente, el espíritu que ronda por La casa de los horrores siempre al tanto de todo, siempre atento, pero inofensivo: se pasa el día viendo películas...

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