top 2023 videojuegos

LOS MEJORES VIDEOJUEGOS DE 2023

Menudo año. Menudo año, de verdad. Para lo malo y para lo bueno. No podemos obviar lo primero, las funestas noticias que han llegado en forma de despidos masivos que se han cobrado el puesto de trabajo de cerca de 10.000 personas (¡!) dedicadas al sector de los videojuegos. Pero casi apetece más -no por obviar el drama sino por quedarnos con lo positivo- fijarnos en el espectacular nivel artístico que arroja un curso como no se veía en lustros. Y a pesar de que algunas de las grandes esperanzas que guardábamos hace doce meses han quedado finalmente reducidas a las cenizas de la decepción (es el caso de Final Fantasy XVI o Starfield) 2023 ha ofrecido munición de sobras para celebrar una cosecha espléndida, y eso incluye un mercado español que ha volado más alto que nunca. Nos quedamos con 25 títulos porque, en fin, hay que poner el límite en algún lado, pero la realidad es que teníamos candidatos como para sobrepasar las tres decenas. Eso sí, por no desmadrar en exceso, hemos obviado algunos títulos (Resident Evil 4, Dead Space, Super Mario RPG, System Shock), a pesar de su indudable calidad, por el simple hecho de ser remakes. Nadie se enfade que así caben más.

25 – Marvel’s Spider-Man 2 (PlayStation 5)

Opinión impopular: el primer Spider-Man era un juego normalucho. Divertido, espectacular, emocionante… pero demasiado pegado a una fórmula de mundo abierto a la que poco tenía que aportar, más que las bondades del propio personaje que, de acuerdo, no eran pocas. Para esta su segunda parte, si no contamos el spinoff de Miles Morales, la gente de Insomniac ha decidido ir con todo. Y no, no revolucionan el bucle jugable ni le dan la vuelta a ninguna de las mecánicas ya fijadas, pero logran un juego que sabe enfocarse mejor a nivel narrativo y resultar mucho más expansivo en sus mecánicas: el sistema de combate bicéfalo (se usa tanto a Peter como a Miles) es mucho más rico; el movimiento es incluso más emocionante y lleno de posibilidades (ese planeo…); y su narrativa está más pulida, no teme a dar espacio a sus personajes para crecer en situaciones cotidianas y, lo que es más importante -y aquí reside gran parte del valor del juego- apuesta por una filosofía inclusiva acorde con la abierta celebración de la cultura de barrio, plural y diversa. Un juego que trasciende sus peros de diseño y transmite algo mucho más esencial que el músculo que caracteriza su brutísima potencia técnica: honestidad, mimo y pasión. – Análisis completo en YouTube

24 – Can of Wormholes (PC)

Una lata con patas de araña paseándose por un overworld lleno de retos y un sistema de puzzles tan aparentemente simple como el de, por decir algo, Stephen’s Sausage Roll… e igual de inteligente. Y casi tan partecráneos. En este caso se trata de pasear una serpiente por una cuadrícula, sin salirse de la misma, hasta llegarla a encajar, por forma y tamaño, en un hueco de… mirad, casi mejor ni lo intento. El tema está en que Can of Wormholes muestra un diseño diabólico, va añadiendo elementos de manera inteligentísima, rediseñando sus propios preceptos, añadiendo modificadores y pone a disposición del jugador o jugadora una serie de herramientas estratégicamente medidas, entre las que se incluye un exquisito sistema de pistas. El resto ya es recalentamiento cerebral y los “momentos eureka” más placenteros del año. – Análisis completo en YouTube

23 – Rytmos (PC, Nintendo Switch, smartphone)

La obra de los daneses Floppy Club no es tanto un juego rítmico como una especie de sistema de puzzles de mini-laberintos (se trata de trazar circuitos cerrados sobre superficies con obstáculos) de los que la música forma parte esencial, tanto en su concepto como en su ejecución. Hay aquí una voluntad didáctica para con las “músicas del mundo” (hay explicaciones y músicas de instrumentos autóctonos) pero sobre todo muchísima habilidad para hacer de unos planteamientos limitados una obra verdaderamente expansiva, con una curva de aprendizaje ajustadísima y un planteamiento incremental de mecánicas. Todo ello marca el core de esta enorme pieza digital de expresión minimalista y resultados musicales extasiantes. Flow y experiencia estética hermanados en un aparato jugable poderosísimo en su sencillez y eterno en su melomanía. – Análisis completo en YouTube

22 – Oxenfree II: Lost Signals (PC, familia PlayStation, Nintendo Switch, smartphone)

Rematando la estupenda faena que en 2016 apuntalaba Night School Studio Lost Signals es incluso mejor que el primer Oxenfree. Las coordenadas (muchas de ellas fuera de este plano de la realidad) son un poco las mismas: viajes de autoconocimiento en una historia-puré de realidades paralelas. Pero aquí el resultado es aún más compacto, mejor enfocado y, al final, más interesante y emotivo: la historia presente y pasada de la protagonista, Riley, se va narrando piedrecita a piedrecita con elegancia y precisión. Y su marco, esta isla más cercana al lovecraftismo pop que a Perdidos, sigue siendo profundamente inquietante, atmosférico y lleno de posibilidades narrativas. Una aventura estupenda y la mejor opción posible para una noche de spook con chicha emocional. – Análisis completo en YouTube

21 – American Arcadia (PC, familia PlayStation, familia XBox)

Sí, la idea es reciclada de El Show de Truman, pero es que así es como la plantean desde un principio la gente del estudio madrileño Out of the Blue Games. Y ningún problema, porque hay más, mucho más, detrás de American Arcadia, y no sólo un puñado de guiños que van desde Mercedes Milà hasta El Prisionero (en mi vida habría llegado a pensar en colocar estos dos elementos en una misma frase). La cosa va de un pobre tipo encerrado en una presunta utopía -en realidad un monstruoso reality– y de cómo pretende escapar, ayudado por una insider, mientras poco a poco se va convenciendo de que al monstruo hay que matarlo desde dentro. El gameplay, caracterizado por plataformas, puzles, sigilio y pirateo, ofrece dos planteamientos distintos -en scroll lateral y exploración en primera persona- y los dardos (hacia el corporativismo, el capitalismo, la deshumanización y la sociedad del espectáculo) se van sucediendo con la misma eficacia que un guion brillantemente escrito y ejecutado. – Análisis completo en YouTube

20 – Dave the Diver (PC, Nintendo Switch)

Parte gestor de restaurante (de sushi), parte juego de pesca submarina, todo encanto. La sorpresa (no) indie de MintRocket aúna varias mecánicas dispersas que van encajando poco a poco como un guante para dar forma a un juego de insultante carisma y alta capacidad de adhesión. Una aventura en miniatura capaz de oscilar entre momentos de extremo chill, escapes de comedia surrealista, un curioso lore de civilizaciones antiguas, respeto al ecosistema y reflexiones (eso también) bastante oscuras. Dave the Diver está hipermedido para generar gustito y estrés, relax y reto contrarreloj y resulta un triunfo, también en lo estético gracias a su precioso pixel art, que fue capaz de alegrarnos si no un verano entero (no es extremadamente largo) sí por lo menos un par o tres de esas interminables noches de calor. – Análisis completo en YouTube

19 – Pizza Tower (PC)

Cualquier videojuego que contenga la palabra pizza en su título ya merece toda la atención posible. En el momento en el que se la prestamos a Pizza Tower, este procede a abofetearnos con una porción grasienta de pepperoni en toda la jeta: es tan descerebrado como eso. ¿Pero qué es? Pues no sé muy bien qué decir. Es un plataformas puesto de speed, es una chaladura de aspecto despendolado pixelar cutre, cutre, es un dungeon crawler que homenajea de algún modo a Rogue Legacy y Sonic (en serio), es un chiste postirónico de ritmo vertiginoso y espíritu muy wariolandiano que se mueve a toda hostia con una cinética cartoon noventera y no es el juego del año, pero sí el más tarambana.

18 – Slay the Princess (PC)

Malrollera visual novel de Black Tabby Games -un no menos intrigante matrimonio canadiense cuyos nombres humanos son Tony Howard-Arias y Abby Howard-, Slay the Princess logra mucho con bien poco. Articulando una narrativa de bucles presentada en forma de aventura de texto cuyas imágenes estáticas están dibujadas a mano, crafteadas con perversa capacidad de desasosiego, la propuesta de los Howard sumerge a quienes se atrevan a prestarse en una espiral de decisiones de resultados progresivamente más y más fatalistas y, bueno, satánicos. El resultado es un embrujante relato de horror gótico con abundante humor negro cortesía de un narrador en la línea del de The Stanley Parable. – Análisis completo en YouTube

17 – Laika. Aged Through Blood (familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

Brainwash Gang es uno de los colectivos de desarrolladorxs a atesorar en este país. Su más reciente propuesta hace de lo cool bandera y del afinado y depurado mecánico razón de ser: da por inaugurado el género motorvania con un crudo chuletón de acción sobre ruedas inclemente -y al mismo tiempo sensible- en su argumento, bellísimo en su puesta en escena cercana al cómic europeo y, sobre todo, absolutamente arrebatador en sus mecánicas. Nunca mejor usado el término, habida cuenta que esto nos pone a lomos de una moto en un mundo distópico con regustillo a Mad Max y de ahí apenas nos baja: se dispara desde la moto aprovechando un sistema de twin stick; se recarga el arma con una vuelta de campana en el aire hacia detrás y se refresca el parry con una hacia delante. Y toda esta exigencia al mando pronto se ve recompensada con la euforia de las victorias que sólo se logran con el derrame de sangre. Sólido, correoso. Brutal.

16 – Octopath Traveler 2 (familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

Si la primera entrega gozó, a pesar de sus imperfecciones, de un relativo culto, con esta segunda Square Enix le garantiza definitivamente el prestigio a lo que podría llegar a ser una de sus sagas más fiables. Con una estructura narrativa en modo lego y un espíritu clasicorro muy cercano a los JRPG de la era 16 bits Octopath Traveler 2 juega sus cartas con solidez y no confía todas sus virtudes a la nostalgia. Al contrario, aun moviéndose aparentemente en esas coordenadas, sabe renovar el género dotándolo de sugerentes ideas. El apartado artístico por su parte, nuevo estandarte del muy en boga HD-2D, echa el resto en una aventura un tanto dilatada pero exquisita en muchísimos momentos, madura y moderadamente oscura, sabrosa en sus combates y sabia en su diseño narrativo.

15 – Chants of Sennaar (PlayStation 4, XBox One, Nintendo Switch)

Hay no pocos videojuegos que, de alguna u otra manera, indaguen y planteen cuestiones sobre la comunicación verbal. Chants of Sennar es uno de ellos. Posiblemente uno de los más intrigantes de entre todos los recientes. La mecánica principal consiste en deducir, juntando fragmentos de información y observando el entorno, el significado de varias palabras clave en los esquemas comunicativos de cinco civilizaciones distintas. Lo que subyace en todo esto es una auténtica oda al entendimiento intercultural, al acto de compartir sabiduría, de comprender los rasgos que conforman la tradición de los pueblos. Una auténtica delicia, también en lo visual (un cel shading de colores casi chillones), que incentiva la exploración, que estimula el cerebro y lanza poderosos mensajes sin renunciar a un componente -puzles, sigilo- definitivamente gamey. – Análisis completo en YouTube

14 – Dredge (PC, familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

Mitad juego de pesca en barco de pulsión zen y vibras mayormente relajantes, mitad todo lo contrario. Dredge combina los minijuegos marítimos, la navegación tranquilita y la exploración minuciosa de la solidaridad entre personas necesitadas con una historia y ambientación oscurísimas, propias del Lovecraft más acuático. El horror que nos sobrepasa, la locura que nos hace sucumbir a sus abismos insondables, las criaturas más allá de la biología conocida, todo eso está en un potente indie que exhibe una seguridad en si mismo y una personalidad francamente irresistibles. – Análisis completo en YouTube

13 – Jusant (PC, PlayStation 5, XBox Series X/S)

Si el videojuego de acción más o menos mainstream había asimilado y aligerado la mecánica de escalar hasta el punto de convertirla casi en un trámite, en un acto mecánico más automatizado que desafiante, la gente de Don’t Nod viene a añadir un poco de romanticismo y épica al asunto con un juego cuya mecánica central es esa, ascender por paredes, montañas, parras y salientes. Con un esquema de control que hace física la traslación del movimiento al mando Jusant ritualiza el propio esfuerzo: cada uno de los gatillos del mando está asignado a una mano del personaje; presionar un gatillo implica agarrarse a un saliente. De este modo los parisinos construyen un precioso artefacto zen, contemplativo y visualmente despampanante, en el que escalar, balancearse y hacer rápel convive con el descubrimiento de una civilización perdida cuyo rico lore no logra eclipsar el puro aparato jugable y de diseño, inteligentísimos en su concepción y absolutamente excitantes en su ejecución. – Análisis completo en YouTube

12 – Pikmin 4 (Nintendo Switch)

La franquicia más desconcertante de Nintendo vuelve a la carga. Desconcertante por su timing (cuatro juegos troncales en más de dos décadas), por sus mecánicas basadas en una especie de estrategia soft contrarreloj bastante de nicho y ahora también por su rotundo éxito comercial. Pero sólo cabe alegrarnos y felicitar a la casa por un trabajo tan redondo, tan bien acabado y, como ya es habitual, tan lleno de buenas ideas. También es una costumbre para Miyamoto y los suyos eso de coger fórmulas que han inventado y estrujarlas para llegar a nuevos y excitantes lugares. Y ahí, más que en los añadidos (unas secuencias nocturnas un poco pochas y la inclusión de un perrete que ofrece nuevas posibilidades estratégicas y de acción), es donde Pikmin 4 vuelve a brillar de verdad con fuerza. El resultado es el juego más accesible de la saga aun sin sacrificar complejidad, también es el que tiene mejor gamefeel y, a la postre, el más visualmente seductor. Una nueva maravilla. Lo normal, vaya.

11 – Cocoon (PC, familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

En el contexto videolúdico a menudo el mantra “de los creadores de” suele ser una pequeña máscara para una realidad molesta: cuando se apela a una obra capital cuesta mucho estar a la altura. Afortunadamente, Cocoon puede mirar de frente a los totémicos Limbo e Inside, anteriores obras de Jeppe Carlsen y Jakob Schimd, ambos ex integrantes de Playdead. Y también puede permitirse el no depender de ellos más que para establecer un punto de partida, la resolución de puzles como mecánica de avance narrativo. Pero por lo demás Cocoon va absolutamente por libre: su confianza en el rompecabezas es aún mayor y su planteamiento estético, con entornos en 3D esta vez, desafía cualquier preconcepción: mundos de ciencia ficción donde se mezcla lo alienígena con lo humano, lo ancestral con lo tecnológico. Una auténtica salvajada artística en una obra no menos fascinante por sus planteamientos jugables. – Análisis completo en YouTube

10 – Alan Wake II (PC, PlayStation 5, XBox Series X/S)

Las cosas han cambiado en Remedy estos últimos 13 años, el tiempo que han tardado en darle secuela a su cult hit Alan Wake. Ahora Sam Lake orquesta un universo compartido en el que también caben varios DLC’s, Control y en menor medida Quantum Break. En consecuencia Alan Wake II quiere ser en si mismo un juego expansivo, complejo y, sobre todo, multi-capa. Y aunque el invento puede adolecer de ciertas fricciones, acusar un exceso de referencialidad y flojear ocasionalmente con caídas de ritmo y reiteraciones el producto final es de una sofisticación narrativa que asusta. Un juego que toma la base estética del survival horror para convertirse en un triple A radicalmente autoral, un trip enfebrecido y opresivo con doble destinación, el folk horror satánico y el terror urbano, y protagonismo desdoblado a mayor gloria de un sistema dual de mecánicas en las que cabe la deducción detectivesca, el shooter en tercera persona, la exploración de unos niveles de diseño chalado y los puzzles con el entorno. Juego imperfecto, experiencia imperdible. – Análisis completo en YouTube

9 – Hi-Fi RUSH (PC, familia XBox)

Si nos quedamos el año pasado montados en el ritmo, Hi-Fi Rush -el juego que Tango Gameworks publicaba en enero por sorpresa- aprovecha el momentum de Metal: Hellsinger traduciendo a códigos hack and slash lo que aquel llevaba hacia el terreno del shooter: un combate rítmico que incrusta al jugador en un orgásmico limbo de la sinestesia. Dicho de otra manera, si el género siempre ha sublimado las bofetadas en coreografías aquí el concepto es casi 1:1. Se pega, mucho. Se baila, también. Y se mueve la cabeza infecciosamente. Todo al ritmo de la música y al son de un apartado artístico cartoon que nos rescata el saborcillo de Sunset Overdrive y refresca con gracia la herencia visual de Jet Set Radio.

8 – Sea of Stars (PC, familia PlayStation, familia XBox, Nintendo Switch)

Sea vía remaster, homenaje, replanteamiento de lo ya habido o articulando nuevas formulaciones de preceptos estéticos y mecánicos canónicos, el caso es que el JRPG clásico, el pixelado de toda la vida propio de la era 16 bits, sigue vivo y coleando. Cada año el género nos suelta mínimo un par de títulos que vuelan alto y se instalan en la memoria colectiva. Y si ya hablábamos del estupendo Octopath Traveler 2, lo cierto es que el caso de Sea of Stars es aún más notable. La obra de Sabotage Studios (responsables de otro movimiento nostálgico de resultados brillantes, ese The Messenger con el que comparte universo) es un juego que demuestra sus propios méritos más allá del cuidado homenajístico: a pesar de supurar amor a Chrono Trigger y compañía en cada pixel, derrocha personalidad propia, articula mecánicas interesantes (el ataque de oportunidad y la defensa extra en los combates es una genialidad), se construye sobre un enorme respeto por sus personajes (ultracarismáticos y con historias interesantes) y transmite un encanto irresistible en un apartado artístico que es simplemente una delicia. – Análisis completo en YouTube

7 – Armored Core VI: Fires of Rubicon (PC, familia PlayStation, familia XBox)

Con la nueva -e inesperada- entrega de la longeva y oscura saga de From Software podemos extrapolar al contexto videolúdico lo que una vez dijo David Simon del espectador televisivo: fuck the average viewer. Con Miyazaki cabe pensar un poco que van por ahí los tiros: Armored Core 6 es puro masocore con mechas. Un juego seco, espartano, presumiblemente antipático para el jugador medio. Una fantasía de poder (y derrota) robótica, una especie de viagra audiovisual diseñado para el disfrute de Hideo Kojima, que a ratos parece una tortura -en algunos bosses se muere MUCHO- y a otros un trabajo en la administración -para diseñar el mejor roboto se trastea con la gestión de partes móviles MUCHO TIEMPO-. Armored Core 6 es un poco eso. Pero también es un auténtico pepino jugable. Un opus mecánico con ninjas de metal de 30 metros en forma de arcade catedralício con mecánicas talladas a cincel, un monstruo del diseño del que cuando se entra ya cuesta salirse. O se sale tocado por esa aura tremendista, trágica, postapocalíptica.

6 – Blasphemous 2 (PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch)

Game Kitchen se han superado. Y parecía imposible, dado el éxito creativo del primer Blasphemous. Pero es que esta segunda entrega está tan refinada que convierte los aciertos de aquella en meras pruebas y ensayos para esta. Lo bueno, lo gordo, está en esta segunda parte que es mucho más metroidvania y, en general, mucho más de todo lo demás. Su diseño de niveles es simplemente perfecto, su sentido de la progresión está dibujado con tiralíneas, su sistema de combate es fino y elegantísimo. Y especialmente su propuesta estética, que plantea elementos del folclore andaluz y la memorabilia cristiana más obscurantista, es sencillamente apabullante: sublima ambientes siniestros propios de la España más profunda con una banda sonora ambiental teñida de flamenco, articula textos que remiten a la poesía de Miguel Hernández, presenta personajes que se mueven entre lo místico y lo castizo y maneja iconos propios de, si pudiera existir semejante oxímoron, una Semana Santa pagana. Es una obra maestra cuya relojería interna videolúdica aún nos cuesta de creer. – Análisis completo en YouTube

5 – Super Mario Bros. Wonder (Nintendo Switch)

Poco esperábamos un nuevo Mario en 2D, especialmente uno que (a priori) siguiera la línea de puntos trazada por los ya gastados New Super Mario Bros. Menos aún nos esperábamos la explosión creativa que ha supuesto esta entrega, una vuelta de tuerca a absolutamente todos los conceptos mecánicos y artísticos del marioverso capaz de renovar el interés a golpe de sorpresa. Yendo a casi a idea loca por nivel Wonder es una psicodélica caja de juegos, trucos y ocurrencias que juega justamente a eso, a salirse por la tangente subvirtiendo las expectativas en pos de la más pura e indisimulada diversión: aquí no sólo hay el plataformeo clásico sino también una colección de pasatiempos, microactividades, fases de carreras, de ritmo y de búsqueda de objetos ocultos, de nuevos power-ups y de habilidades capaces de dar una vuelta de 180 grados al gameplay. Un perfecto, gozoso y excitante homenaje a Mario que evoca y transgrede al mismo tiempo todo lo que sabemos de él para renovar su proyección en el futuro: Nintendo sigue teniendo cuerda y capacidad de sorpresa para rato. – Análisis completo en YouTube

4 – Street Fighter 6 (PC, familia PlayStation, familia XBox)

Con contundencia, estilo y un arsenal mecánico, artístico y de posibilidades. Así es como Capcom, en indestructible estado de gracia, se sacude del hombro la mota de polvo que supuso el fiasco de una quinta entrega que llegó lastrada por un montón de paridas y ausencias de contenido y reclama su trono: es ya un cliché decir que Street Fighter es el rey de los juegos de lucha, pero es que no hay más. Es el puto amo. En concreto esta sexta entrega es, no hay otra manera de decirlo, una auténtica bomba de relojería lúdica: rotunda al tacto, robustísima en sus mecánicas, creativa en sus nuevas propuestas jugables, valiente en el replanteamiento de sus bases -ahora capaces de acoger a TODO el mundo, pros y neófitos-, visualmente espectacular y cargadísima de contenido off y online. Un derroche de elegancia, flow y carisma infeccioso, infinitamente disfrutón y muy euforizante. Casi, casi, el mejor juego de lucha de la última década. – Análisis completo en YouTube

3 – The Cosmic Wheel Sisterhood (PC, Nintendo Switch)

Con lo nuevo de Deconstructeam ocurre como aquel viejo meme, solo que a la inversa: creíamos que lo iban a bordar y aun así han superado nuestras expectativas. Distribuido por Devolver esta mezcla de deckbuilder con visual novel nos pone en los zapatos de Fortuna, una bruja adolescente que lleva 200 años -de un total de mil- desterrada en un piso flotante sobre un asteroide con un behemot como única compañía. En el momento en que Fortuna puede empezar a recibir visitas se abre una de las mecánicas estrellas del juego, la confección de cartas de tarot, y el argumento empieza a despegar a lo bestia, especialmente cuando se revela su gran gimmick narrativo, relacionado con nuestra responsabilidad a la hora de escribirnos nuestro porvenir. The Cosmic Wheel Sisterhood es un artefacto político inflamado de reflexiones sobre algunos de los temas habituales de sus tres desarrolladoras. Soledad, depresión, ansiedad, patriarcado y no normatividad impregnan una experiencia de una intensidad emocional brutal que aspira a, y consigue, lo que cualquier obra de arte que se pretenda relevante: conectar con las sensibilidades contemporáneas desde un posicionamiento ético y político combativo. El mejor título hasta la fecha del Deconstructeam es, obviamente, su más incontestable obra maestra. – Análisis completo en YouTube

2 – Baldur’s Gate 3 (PC, PlayStation 5, XBox Series X/S)

Seis años en desarrollo y tres de early access han impactado de manera brutal en lo último de Larian. Y lo que inicialmente podría parecer la tercera entrega de una saga pecera más o menos emblemática fundamentada en la quinta edición de D&D se ha terminado revelando como algo cuya magnitud casi nadie podía esperarse. Tanto es así que toda la industria se ha sacudido con el terremoto Baldur’s Gate 3, rolazo épico con dados como nunca antes se había visto en cuanto a scope y resultados. Porque esta es una de esas veces en las que la calidad puede medirse con números: la libertad de acción que ofrece es brutal (dando sentido al concepto de rolear como nunca antes se había logrado en un videojuego), el número de líneas de texto escritas es hiperbólico (posibilitando partidas únicas para cada jugador o jugadora), las opciones a la hora de confeccionar a los personajes son inabarcables (adaptándose a cualquier tipo de juego) y la calidad gráfica, para un juego tan extenso, es asombrosa (favoreciendo la inmersión en un mundo de fantasía artísticamente arrebatador). Toneladas de diálogos, de historias emergentes, de contenido que aparece, desaparece o simplemente ni asoma, decisiones que importan, son permanentes y cambian drásticamente el curso de cada partida… Todo ello acerca Baldur’s Gate 3 a las sensaciones de una partida de rol tradicional como nunca antes se había conseguido. Una catedral lúdica que funciona y enamora sin acusar fisuras casi por ningún lado, un éxito creativo y técnico fruto de la máxima pasión, esfuerzo y talento de una Larian que ha subido el listón del RPG occidental fijando un nuevo paradigma que no será fácil de igualar. – Análisis completo en YouTube

1 – The Legend of Zelda. Tears of the Kingdom (Nintendo Switch)

Si Breath of the Wild ya marcó un estándar a seguir por los videojuegos de mundo abierto su sucesor natural delinea la senda para cualquier videojuego venidero. Punto. Así de bueno, de esencial, de totémico, de monumental es. Lo nuevo de Aonuma y los suyos es la obra de alguien que ha dominado el lenguaje, que ha llevado las herramientas expresivas y ha depurado el diseño de videojuegos hasta su máxima expresión, controlando el discurso y el mensaje, cerrando perfectamente todas las posibilidades para que nada falle ni esté fuera de lugar y al mismo tiempo abriendo las opciones mecánicas hasta dar pleno sentido al concepto de sandbox. Y han logrado el Zelda definitivo: un derroche de imaginación (la suya y la de las y los jugadores que se adentran en él) absolutamente abrumador, un irresistiblemente bello -y familiar- mundo y un generosísimo carrusel de sorpresas, a cuál más preciosa, a cuál más cautivadora. Tears of the Kingdom no es el mejor videojuego de la Historia, porque ha habido varios antes y aún tiene que caerle encima, y resistir, el paso del tiempo. Pero es el mejor videojuego posible hoy. Peak del arte interactivo digital. – Análisis completo en YouTube

Con el nombre de La casa se firman todos los artículos de corte genérico, escrito a más de dos manos, o de autores cuya intervención haya sido en forma de colaboración, de crítica del lector, o similar. Es el narrador omnisciente, el espíritu que ronda por La casa de los horrores siempre al tanto de todo, siempre atento, pero inofensivo: se pasa el día viendo películas...

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