pesadilla en elm street

Pesadilla en Elm Street (1984)

Vale, todos sabemos que las reglas que deben cumplirse para poder sobrevivir con éxito en una película de terror son no practicar el sexo (porque sexo equivale a muerte), nunca beber o tomar drogas (porque es el factor pecado) y nunca, nunca, bajo ninguna circunstancia, decir enseguida vuelvo (porque no volverás). Pero mucho tiempo antes, cuando estaban a punto de ponerse de moda las Butterfly Pillow y los jóvenes y jóvenas descansaban en sus sueños, se les venía a aparecer alguien con muy mala leche dispuesto a joderles la noche con sus surrealistas idas de olla. Se trataba de Freddy Krueger, un señor con la cara como cuando metes un chorizo de cantimpalo fresquito en la Thermomix y la programas a velocidad 4. Y 6 segundos.

Todo comenzó allá por 1982 cuando un apenas conocido Wes Craven se encontraba con la producción de La cosa del pantano, adaptación al cine del súper (anti) héroe creado por la casa de cómics DC, cuyo mejor adjetivo definible es “mierda”. Craven, llevaba años con una fijación en mente sobre unos artículos publicados en ‘LA Times’ acerca de una familia de refugiados que llegaron a los USA escapando del genocidio de Khmer Rouge, en Camboya. El periódico contaba con todo detalle cómo aquellas personas comenzaron a sufrir pesadillas constantemente día tras día. Era tal la agresividad y el realismo de aquellos sueños que llegaron negarse a dormir, desobedeciendo las órdenes médicas. Además se informó que uno de los jóvenes murió en extrañas circunstancias mientras permanecía dormido. Nadie supo la causa.

Estos hechos tan rodeados de misterio obsesionaron al director, quien comenzó la elaboración de un guión basado en aquellos terribles y enigmáticos relatos, apoyándose también de una escena de su película La última casa a la izquierda y todo ello mezclado con sus propios demonios. Al parecer, durante su infancia, el bueno de Wes se percató una noche de un mendigo que parecía estar acechando su casa cubriendo su físico con una gabardina y un sombrero de ala ancha. Aquel hombre del saco terminó mutando en el demacrado protagonista de su historia.

Craven comenzó a moverse por diferentes estudios de cine para vender aquel cuento de terror sobre un asesino que atacaba a sus víctimas durante los sueños. Así lo presentó (angelito) a Walt Disney Company quien le sugirió que rebajase la violencia y la hiciese más dirigida hacia el público infantil… Tan sonoro debió ser el portazo que automáticamente se desplazó a la Paramount, los cuales declinaron la historia al argumentarle que era demasiado parecida a La gran huida [sic] , que en aquellos momentos gozó de cierta popularidad. En todas las productoras recibía la misma respuesta: “no era creíble ni suficientemente terrorífico”.

Harto de gastar dinero en billetes del metrobus, como última instancia se acercó a New Line Cinema, que en aquellos momentos se dedicaban a distribuir cintas más que a producir las suyas propias. Allí se encontraba el productor Robert Shaye que, tras leer el guión, afirmó que la historia le pareció lo suficientemente buena como para levantar el estudio de la inminente quiebra, o terminar de hundirla por completo, así que con la típica risa nerviosa de cuando crees que la has cagado le dio luz verde al proyecto con aproximadamente un millón de dólares de presupuesto. Así que comenzaron las audiciones para el reparto de actores.

Para el papel del asesino onírico, basándose en sus propios recuerdos sobre aquel mendigo, quería a un actor de entre 60 y 70 años, pero ninguno de los que se presentaron al casting le convencía. Poco después Robert Englund se llegó a la audición y comenzó a comparar detalles de la historia con La Bella y la Bestia y a hablar trascendetalmente de que aquello tenía ramalazos de tragedia griega. Tanto fue el entusiasmo puesto por Englund, que Wes Craven se replanteó lo de la edad y acabó dándole el papel.

La interpretación de la heroína de la película tenía que ser una actriz poco conocida, nada de estrellas de cine, quería a una chica normal a la que la gente pudiese identificar como su vecina o la cajera del súper que te mira mal cuando le preguntas si abren el próximo domingo. A la prueba acudió Heather Langenkamp, entre otras cienes y cienes de chicas, pero tras terminar sus frases, Wes directamente le dijo que si estaba interesada de verdad el papel era suyo.

El resto del elenco lo compondrían actores secundarios, olvidables, como un tal John Christopher Depp. Curiosamente Johnny Depp fue al casting en calidad de “amigo que acompaña” a su amigo Jackie Earle Haley. Jackie no consiguió el papel mientras que Depp fue tentado para hacer una prueba y terminó participando en la cinta como el novio de la protagonista. Casi 25 años después, Earle Haley se metió en la piel de Freddy Krueger en el remake de la misma. ¿Coincidencia? Ni de coña, está todo pensado… con este hombre no hace falta gastar tanto en maquillaje de Maybelline New York. Pero sigamos con lo nuestro de 1984.

Había que convertir a Fred en un icono que se distinguiese del resto de asesinos cinematográficos de la época. Nada de cuchillos gigantes, ni motosierras (lástima), había que pensar en algo más primitivo a la par que moderno. Entonces ideó una especie de garra digna de “Bricomanía” que el personaje se montaba en su garaje usando tan solo un guante y unas cuchillas a modo de dedos. Es muy fácil, hostia, pues. Para su atuendo, Craven recordó aquel sombrero de ala ancha que llevaba el mendigo acosador y decidió añadirle, además, un suéter a rayas. Entonces buscó en el catálogo de Venca y en los libros sobre los colores y sus significados y leyó que una de las combinaciones más desagradable a la vista era el rojo con el verde (¿lo ves, Robin, lo ves?).

Tenemos sombrero, jersey a rayas y unas botas militares pero falta lo más importante: el rostro del hombre del saco. Para tan ardua labor contrataron a David Miller que ya había trabajado anteriormente para Craven en el maquillaje de La cosa (esa) del pantano y en Thriller, la de Michael Jackson, así que estaban seguros de lo que hacían. En esto que estaba David Miller una noche comiéndose una pizza en un local cuando se fijó en los tropezones que quedaban en el plato. Sí, amigos, la idea de la cara quemada de Freddy surgió a raíz de los restos de bacon, tomate y mozzarella que nadie quería de un 2×1 de los domingos por la noche. ¿Cómo no va a tener mala baba el menda?

Por fin todo estaba previsto para el comienzo del rodaje cuando dos semanas antes sucedió algo inesperado: el acuerdo financiero con el que se podía pagar al equipo semanalmente se fue al carajo, nadie cobraría un duro. En un momento a lo William Wallace, una de las señoras que producían la peli, unió a todo el reparto para comunicarles la mala noticia, pero instándoles a que no abandonaran ya que próximamente se les podría pagar lo suyo y lo de su prima. Dicho y hecho, oye, nadie abandonó. Pero el presupuesto inicial de un millón de los antiguos dólares se disparó a un millón ochocientosmil de los antiguos dólares, junto a la presión que ello supone. Todo disparado.

Así pasaron 32 días, de los 30 previstos, con hasta cinco unidades de rodaje filmando escenas simultáneamente en distintos platós. Incluso Sean S. Cunningan, director de Viernes 13 y amiguete de Wes Craven, rodó una de ellas.

Terminado el proceso de grabación, y casi sin haberla montado definitivamente, hicieron un pase de prueba a ejecutivos de la Paramount con la idea de que se quedaran los derechos de distribución, pero no hubo suerte.

Probaron entonces a hacer otro pase de prueba con público de verdad en Baltimore. Entre los espectadores se encontraba John Waters (oh, sí) y al terminar le gustó tanto que elogió la película, propagando así las primeras críticas positivas de alguien especializado. Fue entonces cuando Robert Shaye se dio cuenta de que aquello era muy grande. Tan grande como para crear una saga. De forma que firmó los acuerdos procedentes para la distribución de la peli y se encargó de hacerla llegar a 165 pantallas estadounidenses el 11 de noviembre de 1984.

El estreno fue un enorme éxito. En su primer fin de semana logró recaudar alrededor de 1.300.000 dólares con lo que el presupuesto estaba casi cubierto. Habían encontrado la gallina de los huevos de oro. Y no se equivocaron.

Pesadilla en Elm Street cuenta la historia de un grupo de jóvenes que comienzan a tener pesadillas habituales en las que un hombre con el rostro desfigurado y con un guante terminado en afiladas cuchillas les persigue con intención de matarlos. Pero pronto descubrirán que las pesadillas son muy reales cuando uno por uno van muriendo dentro y fuera de sus propios sueños.

La cinta supone un auténtico orgasmo hemoglobínico que logró recuperar la herencia del género slasher originada en Viernes 13, Halloween o La matanza de Texas, pero con un añadido extra que reside en darle una auténtica personalidad al asesino de turno, aspecto con el que no contaban aquellas películas. Porque mientras que Michael Myers, Jason Vorhees o Leatherface podrían ser cualquiera (yo mismo) con una de sus caretas, Freddy Krueger llevaba su rostro descubierto. Hecho una mierda, sí, pero descubierto. Hay que echarle huevos. Más allá de ver cómo muere la Hillary o el Dylan de turno, el verdadero caramelito de la película reside además en cada una de las apariciones de Krueger. Es el alma pura de la historia, un personaje creado para el disfrute del público. Un cabrón que vive (muerto) para pasárselo pipa haciendo trocitos a los lechones que se descuidan y caen dormidos bajo las literales garras de este asesino. Es el Joker en esencia pura. El espíritu de aquel guasón, más deformado, pero con el mismo humor macabro que lo caracteriza. Es que acaso no tiene un puesto donde se merece?

A la cinta no le falta el mérito que la cubre de culto. Las muertes son originales y brutales que con total seguridad causaron más de dos miradas desviadas en sus primeras proyecciones en pantalla grande. Llega un punto en la historia en la que la cosa se torna en plan Solo en casa cuando la protagonista comienza a crear trampas para intentar atrapar a Freddy en el mundo real, y yo me preguntaba: ¿no habría sido ideal que a Macaulay Culkin se lo hubiera cargado este señor atravesándole con sus cuchillas en el momento ese que se afeita frente al espejo mientras le gritase “¿Escuece, Kevin, escuece?”. Esto también es soñar…

Centrándonos en la película, Wes Craven logra con bastante soltura ambientar toda la trama en un típico pueblecito yanki y dotarlo de un protagonismo propio. La excelente música compuesta por Charles Bernstein junto con algunos originales planos de algunas secuencias, añadido a un montaje correcto y efectivo que fusiona contundentemente las escenas del mundo real con los sueños, terminan de introducirte de lleno en la película. Los actores también desempeñan su cometido con gran soltura, desde la señorita Heather Langenkamp y su carita de tipa dura cuando le toca, hasta el señorito (guapo) Johnny Depp que asume con gran nivel su tercio de protagonista en lo que fue su primer papel en el mundo del cine. Pero sin duda alguna quien se lleva de calle a su terreno la película es un Robert Englund que magistralmente posee el alma de Freddy para disfrutar interpretando a un asesino que tiene tantos matices como muertes en su curriculum.

Desde luego queda claro que el cometido del film, casi 30 años después, se queda en ganas de asustar pero viéndolo desde la perspectiva actual y comparándolo con lo que llega a nuestras pantallas, se convierte en una digna, muy digna, cinta de terror que consiguió marcar y aterrorizar a una nueva generación de público con referentes tan cotidianos y diarios como una bañera o un grupo de niños saltando a la comba. Pero, sobre todo, captar la atención del respetable con un personaje que se elevó a la cima de los más grandes, y recuerdo pocos posteriores, monstruos de cine. Como detalle curioso sobre la voz de Krueger, es el mismo Robert Englund quien suelta sus frases con un tono normal pero acelerado. Una vez esto, en el proceso de post-producción se encargan de aplicarle a sus frases cierta ralentización con lo que consiguen ese efecto grave y característico en su voz.

La cinta acumuló la friolera suma de 25 millones y medio por todo el país y los de la New Line respiraron tranquilos. Aquella pesadilla había levantado el estudio casi en quiebra.

No en vano, entre los empleados la llaman “La casa que Freddy construyó”.

A raiz de allí comenzaron secuelas, mierdacuelas, churrocuelas, serie de televisión, cómics, crossover con Viernes 13 y otro ideado con Ash, el de Evil Dead, aunque Sam Raimi se negó a ceder los derechos de su personaje para tamaña tontería.

Curiosamente Wes Craven nunca quiso participar en nada más que lo referente a labores de producción viendo el deterioro al que estaba siendo expuesto su retoño. Salvo la última de las pesadillas, habiéndole hecho prometer a Shaye que aquello se terminaría de una vez por todas.

Aun así el merchandising de Fred Krueger se extiende hasta nuestros días, sigue permaneciendo en los corazoncitos (pochos) de sus más fieles seguidores y además forma parte de la cultura popular. Nosotros por ejemplo hemos recuperado un clásico para todos vosotros de lo que puede ser nuestro día a día.

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29 comentarios
  1. SavemeBarry Dice:

    Es muy raro…tanto con Freddy como con Jason me ocurre que son personajes tan miticos, que incluso sin haber visto ninguna de sus peliculas sabemos quines son y lo que hacen…
    Con la llegada de los remakes me puse al dia con las originales…y se me hace muy triste que no veo que ninguna llegue al ideal de slasher con el que asociamos a estos dos MONSTRUOS.

  2. admin Dice:

    Muy linda, Zack, e interesantísima as usual.
    Jo, yo no sabía que el noviete era Johnny Deep, ahora tendré que volverla a ver, qué gracia… Pasé muchísimo miedo la primera vez que la ví, durante muchos años, Freddy fue el icono de mis terrores (que los monstruos te entren durmiendo, cuando estás más indefensa, horrorpavor ;))). Ahora ya no, claro, pero yo tb creo que sigue siendo una peli excelente y revolucionaria en su momento.

    Dicho esto: el rojo y el verde me molan mucho juntos. Navideños. Y la camiseta de Freddy es, a mi parecer, la pieza de vestuario mejor escogida desde el pijama peludo de Chewaka.

  3. marc137 Dice:

    A mi me gusta mucho la primera de las Pesadillas en Elm Street.
    (Freddy Krueger nos enseña mucho…
    sobre, el manejo, del serrucho…
    chaaaarco de sangre,
    en Puerto Banus)

  4. Anónimo Dice:

    Barry, a qué te refieres cuando dices "que ninguna llegue al ideal…"? a los remakes? o a todas en general? Me parece un tema interesante a debatir, pero paso de hacerlo si no hablas de lo mismo que creo que hablas, jeh

  5. SavemeBarry Dice:

    Me refiero a todas en general, el ideal de Freddy y toda la ya mitología que se ha creado a su alrededor, incluso sin haber visto ninguna de sus películas.
    Yo conocía el personaje, pero no había visto ninguna de las películas. Tras verlas, no encontré ninguna que estaría al nivel de las expectativas o no se como llamarlo, que vamos, ninguna termina de ser redonda en mi opinión, tal vez sea por los tiempos, pero las 4 primeras, en principio las mejores están repletas de ochentadas que me chirrían mucho.

  6. Anónimo Dice:

    guay, a eso me refería. Pues yo estoy contigo, y de hecho, me consta sé algún otro que también (un tipo vestido de romano, con quien he visto buena parte de la saga Elm).
    La cuestión es que la única forma de entender el aura de divinidad que rodea tanto a Jason como a Freddy como a Myers (en menor medida, but still), es haciendo un único montoncito con todas las películas. Construyendo al personaje a lo largo de sus tropecientas películas, mediante extraer de esta una cosita, de aquella otra, etc. Y entendiéndolas en su época. Claro que tienen ochentadas, pero es que son pelis de los ochenta que en su día calaron hondo, y a partir de ahí, la propia generación que las vivió se encargó de transportarlas hasta aquí y de la forma en que las conocemos.
    Son míticas, pero no especialmente buenas (de hecho, el primer Viernes 13 es mediocrillo, y la segunda Elm Street ni te cuento, en mi opinión). Hay diferencia ;)

    Es como Howard el pato, Bud Spencer y Terence Hill, o el último gran héroe…

  7. SavemeBarry Dice:

    Totalmente de acuerdo, los personajes se han terminado idolatrando en base a pequeñas partes de toda la saga.

    Viernes 13 me gusto mucho XDD, la que mas y eso que solo esta la Mrs. Voorhees. Gran Mujer todo hay que decirlo jejeje

    Fue una pequeña desilusión la que me lleve con esta saga…

  8. Anónimo Dice:

    A mí me gustó más la 2. Porque es igual que la 1, pero deja a las obras maestras (Psicosis) tranquilas, jejeje.

    Aguanté hasta la 4, pero me pareció una saga aberrante y salté directamente a Freddy vs Jason. Ah, mira! Que cómo se explica la grandeza de ambos personajes? Ahí tienes todo explicadito. Esos dos personajes, enfrentados en pantalla, se enfrentaban cada noche en los sueños de toda una generación!! Eso sí que caga, y no niños muertos al lado de una ventanilla…

  9. Zack™ Dice:

    Cómo sois… la primera Elm Street es la que hizo que aquello se convirtiese en una saga. En cualquier caso, en esta, como en muchas otras (Saw) la primera es buena, la segunda es malísima, la tercera recupera algo de dignidad, y la cuarta y la quinta y la sexta. Todas son peor que la primera, aunque logran sorprender inventando nuevas muertes y otorgando más personalidad aún al personaje principal, que ciertamente es lo que concierne y, en realidad, lo que interesa. Porque siendo francos, nadie ve Saw por ver a Jigsaw, ni Viernes 13 o Halloween para ver qué hacen los asesinos, sino las muertes en sí, que es lo que da juego en esas cintas. Pero en Pesadilla la cosa es bien distinta. Freddy tiene tanto carisma e interés como cualquier víctima protagonista de la saga. Y eso, amigos, es lo complicado y lo que se valora de la peli.
    Y ahora, sin más dilación, voy a mojar unas galletas en mi vaso de leche chocolateada (hay algo más cursi?).
    Gracias

  10. SavemeBarry Dice:

    Que Freddy Kruger es el gran psychokiller nadie lo dudamoa, es un personajazo…pero lo dicho es mayor personaje en nuestra cabeza que en las peliculas donde nunca es reflejado como se merece…se me entiende?

  11. SavemeBarry Dice:

    y en la primera…las muertes un 10 pero Freddy es un poco soso…todavia no es muy freddy. Hay momentos de vergüenza ajena, como cuando sale de un arbusto en plan buuu! o el alargamiento de brazos y no lo achaques a los tiempos, que se podian mejorar esas escenas y mucho.

  12. Zack™ Dice:

    Juas! Claro que tienes razón en todo lo que dices. Pero el tema es trasladarse a los años 80, un poco. Freddy sale de los matorrales donde se hace pis en plan BOO porque se concibe originalmente como el hombre del saco y los brazos mecánicos es algo de lo que se tiró durante toda la saga, de una u otra forma. Por supuesto que en esa película Freddy no es quien llegó a ser y posiblemente se ha ido haciendo grande el mito al paso de los años, pero si la tomamos como referencia, la cinta sin lugar a dudas es una de las más grandes del género de la época.
    Se me ocurre que (lluévanme piedras) si cogemos la escena de la ducha de Psicosis ahora no da miedo. Me imagino a las chicas de H&S corriendo la cortina y cantándole a Janet Leigh: un pelo tan brillante no se ha visto jamás, oliendo tu champú enloquecemos de atar…
    Todas ellas han tenido parodias y revisiones hasta la saciedad, se han convertido en culto y fenómeno social y solo por eso (aparte de otros méritos) ya las hace grandes.

  13. SavemeBarry Dice:

    Fresco brillante y viril, un hombre sin caspa por fin!!!. Hablas tan bien que cualquiera discute algo jejeje creo que estamos bastante de acuerdo en todo, la verdad.

  14. Zack™ Dice:

    Gracias por los piropazos SavemeBarry, con eso has conseguido que se prolongue un mes más mi contrato en La Casa.
    En cualquier caso sigo con el vudú a Spaulding y Blutarsky. Todo por Freddy, no creáis

  15. admin Dice:

    Ei Zack, dónde está el bollycao del los lunes? Nen, que es mi ración cultureta de la semana…. I want, I want, I want!

  16. Zack™ Dice:

    Se nos va la cosa a mañana…
    Temas de última hora. Pero mañana… mañana tenéis lista vuestra merienda preferida, viciosos.

  17. Zack™ Dice:

    SavemeBarry, es que eso es ir en contra de mis principios, pero como tengo otros, me lo paso por la brenca.
    Cine y Bollycao Número 4: La Sirenita
    Cola incluida.

  18. Zack™ Dice:

    La cosa va por otros derroteros, pero no abramos el debate antes de tiempo.
    Disfrutando de mis bollycaos nivel 100.
    Os adoro, como a la lubina al horno.

  19. Elastigirl Dice:

    pero bueno, y yo sin descubrir esta seccion hasta hoy!!
    Pesadilla en Elmstreet, menudo clasicazo, mi hijo de 12 años esta loco por verla hace tiempo… no se si todavia es un poco peque yo creo cuando la vi algo mayor y me cague de miedo!! Le dejo?

  20. admin Dice:

    Yo la ví con 20 años y me cagué de miedo, pero es que yo soy muy infantil y fantasiosa. Yo creo que si va loco por verla es que está preparado para verla, porque cuando te cagas de verdad no quieres ni verlas. ¿No marca un poco cada chaval su propio baremo? (retòrica ;)))

  21. Anónimo Dice:

    Mi opinión es no. Llamadme mojigato, pero no me parece la película más adecuada para un chaval de 12 años.
    Vamos, si tuviera un hijo de 12 no se la prohibiría tajantemente, pero desde luego tampoco se la pasaría. Y en el caso de que me insistiera probablemente terminaría sentándome con él a verla…

    (pero claro, ahí pienso en mi yo de 12 años; ahora los críos son mucho más lanzados que nosotros a su edad…)

  22. SavemeBarry Dice:

    Yo a esa edad vi mis primeros slashers… Se lo que hicisteis, the haunting, y cosas asi no muy duras. Y eso que yo era un cagueta. Elm street pues igual con 12…no se, hay alguna escena muy gore pero poca cosa mas que traume.

  23. Elastigirl Dice:

    pues siguiendo vuestros buenos consejos le ire dando largas y esperare un par de añitos… ;) aunque es verdad lo que dices Bluto, los niños de hoy no son los de antes, pero aun asi…

  24. Anónimo Dice:

    Ah, no, si yo la vi justamente a esas edades y estuve la mar de bien. No me atrevía a cruzar un pasillo con una ventana que daba al jardín de mi casa. Y dormía con un bate en la cama (true story). Pero aparte de eso, estuve muy bien. Ssss.

    PD. Lo superé… aunque lo del bate lo recuperé después de ver "Señales"…

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