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Reseña de Memorial Drive. Recuerdos de una hija, de Natasha Trethewey (Errata naturae)

No sé si ha sido tanto por una pulsión puramente creativa como por una necesidad emocional, pero el caso es que la poetisa Natasha Trethewey ha decidido debutar en la narrativa con una de las memorias más brutales y dolorosas que recordamos desde Tienes que mirar, de Ana Starobinets. Como en aquella, la muerte empaña el relato, solo que en este caso también prende la mecha en uno de los inicios más escalofriantes posibles: la narración del asesinato de su madre Gwendolyn Ann Turnbough a manos de su desquiciado marido, padrastro de la autora. Un demente maltratador, ególatra y manipulador que descerrajó su pistola sobre Turnbough en 1985, cuando Trethewey tenía sólo 19 años.

Lo que sigue a tan sobrecogedor inicio es la historia de vida de dos mujeres afroamericanas. Una atrapada por esa relación -con un hombre blanco- enfermiza, absorbente, truculenta y finalmente fatal. La otra atenazada por el dolor de una pérdida tan temprana, por la rabia que genera la injusticia, por el miedo a una vida de tormentas que siempre puede descargar sus truenos. Y también carcomida por un injustificado pero insoslayable sentimiento de culpa que no es más  que otro de los tentáculos de toxicidad remanente del maltratador aun cuando ya ha sido despejado de la ecuación, juzgado y encarcelado.

En todo momento se percibe en las páginas de Memorial Drive ese dolor fantasma. Esa presencia de la ausencia, la pena que se resiste a desaparecer aunque ya hayan sido atados los cabos emocionales. El ejercicio terapéutico que emprende Trethewey, porque quiero creer que eso es lo que pretende, pasa por dar sentido al caos, por asumir el pasado como algo que ya no se puede evitar. No trata sólo de articular un acto de sinceridad, de autoexposición, de temple narrativo como ejercicio de recuperación de los recuerdos. También se atreve a rescatar documentos de la época, una carta escrita por la madre y la transcripción de una conversación entre ella y el asesino que fue usada como prueba en el juicio. Ambos textos ponen los pelos de punta como testigos escritos directos de lo que ocurrió, dos formas de dar cuerpo, de literalizar el recuerdo, de hacerlo, de nuevo, más presente, de ponerle nombres y palabras físicas.

La narración de Trethewey es, pues, descarnada y emocional. Pero también precisa y desligada de formalismos. Es elegante y evocadora sin florituras, contundente y desoladora sin artificios dramáticos. El resultado es humilde y sincero, honesto en su representación del dolor… pero también generoso ante la posibilidad de un porvenir optimista, de una sanación, ante la esperanza de encontrar un lugar en el que crecer limpiamente habiendo trascendido todas esas tragedias, pequeñas o grandes (enorme en su caso) que moldean nuestra existencia y nos convierten en la persona que somos. La sociedad que presenta Trethewey puede, debería, aspirar a ello. A desarrollarse marginalizando cada vez más la violencia contra la mujer, repudiando el maltrato, erradicando la violencia racista. Pero, como deja entrever el propio texto de Memorial Drive, aún queda un largo camino que recorrer. Intentemos hacerlo hacia adelante y en una línea lo más recta posible.

Memorial Drive. Recuerdos de una hija: lidiando con el dolor
  • Xavi Roldan
4

Por qué leer Memorial Drive. Recuerdos de una hija

La poetisa norteamericana Natasha Trethewey se desnuda en su primera referencia editorial larga, una memoria en la que pasa cuentas con su propio pasado, forjado por una desgracia de impacto casi indescriptible: el asesinato de su madre a manos de su pareja. Devastador y esperanzador a iguales cantidades.

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Xavi Roldan empezó la aventura casahorrorífica al poco de que el blog tuviera vida. Su primera crítica fue de una película de Almodóvar. Y de ahí, empezó a generar especiales (Series Geek, Fantaterror español, cine gruesome...), a reseñar películas en profundidad... en definitiva, a darle a La casa el toque de excelencia que un licenciado en materia, con mil y un proyectos profesionales y personales vinculados a la escritura de guiones, puede otorgar. Una película: Cuentos de Tokio Una serie: Seinfeld

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