Crítica de El otro lado (temporada 1, Movistar+)
El otro lado propone una comedia de terror doméstico que se ríe de lo sobrenatural sin dejar de asustar. La serie creada por Berto Romero para Movistar+ construye un relato sobre la mediocridad creativa, la pareja y los fantasmas que arrastramos, con un tono que mezcla el chiste y el escalofrío. Es una primera temporada que sabe qué quiere ser y no se disculpa por ello.
Premisa y tono
Un periodista especializado en el más allá, con más ego que éxito, se ve obligado a convivir con un fenómeno que no puede explicar ni controlar. La serie usa ese punto de partida para hablar de la familia, del trabajo y de la dificultad de mirarse al espejo.

El equilibrio entre humor y horror es la apuesta arriesgada de la temporada. Cuando funciona, es una de las cosas más frescas del catálogo reciente; cuando se pasa de frenada, recuerda que el género fronterizo es difícil.
Guion y estructura
La temporada se organiza en episodios con autonomía pero con una línea continua que crece. Cada entrega añade una pieza al misterio y una capa a los personajes, y el conjunto no se siente estirado.
El guion no teme dejar cabos sueltos: prefiere la sensación de amenaza a la explicación tranquilizadora. Ese respeto por la ambigüedad es lo que mantiene el interés hasta el final.
Interpretación y puesta en escena
Berto Romero se pone al frente con una interpretación que juega con el patetismo sin caer en la caricatura, y el reparto que lo acompaña sostiene el tono costumbrista. La química familiar es creíble, y eso unifica los elementos fantásticos.
La realización es sobria y aprovecha bien los espacios cotidianos: casas, platós, pasillos. El horror crece desde lo conocido, que siempre es más eficaz que el decorado grandilocuente.
Terror y comedia, un equilibrio delicado
La serie entiende que el humor y el miedo comparten raíz: ambos viven de la sorpresa. Cuando alterna ambos registros con naturalidad, el resultado es desconcertante en el buen sentido, porque el espectador no sabe qué esperar.
Hay momentos en que la comedia desactiva la tensión acumulada, y es una decisión que no convence a todo el mundo. Aun así, es preferible una serie con personalidad a una que se esconda tras el susto fácil.
Nuestra lectura
El otro lado es una temporada que se sigue con una sonrisa incómoda, ideal para quien quiera terror sin renunciar a la ironía. La serie habla de gente que hace las cosas mal y paga por ello, aunque sea con fantasmas.
Su mayor logro es la naturalidad: un fenómeno paranormal tratado como un problema doméstico más. Esa escala pequeña hace que el relato nos toque de cerca.
Recomendable para seguidores del fantástico patrio y para quienes valoran las series que se ríen de sí mismas sin dejar de tomarse en serio a sus personajes.
Antes de empezar a verla
- El tono mezcla comedia y terror: conviene entrar sin expectativas rígidas.
- La temporada tiene arco completo, pero deja puertas abiertas.
- Los escenarios cotidianos son parte de la propuesta, no una limitación.
- El humor no anula el misterio, lo acompaña.
Un protagonista que no cae bien (y está bien así)
El personaje central es egoísta, algo ridículo y bastante cobarde. Ese perfil poco simpático es un acierto: obliga a la serie a construir la empatía desde el reconocimiento de nuestras propias debilidades, no desde la admiración.
La temporada no pide que queramos al protagonista, sino que entendamos por qué actúa como actúa. Esa honestidad en la construcción del personaje es lo que lo hace memorable y lo que sostiene el interés episodio tras episodio.
Los vecinos y el costumbrismo
El reparto secundario aporta un aire de comedia costumbrista que rebaja la tensión justo cuando hace falta. Los personajes del entorno funcionan como espejo del protagonista y también como contrapeso cómico.
Ese sustrato cotidiano es lo que distingue la serie de otras propuestas del género. Aquí el terror entra por la puerta de una comunidad de vecinos, y ese detalle la vuelve mucho más cercana y difícil de olvidar.
Un final de temporada con puertas abiertas
El desenlace resuelve el arco principal sin cerrar todas las incógnitas. Es una decisión habitual en la ficción seriada, pero aquí se ejecuta con criterio: lo que queda abierto no parece un anuncio comercial, sino una consecuencia lógica del mundo construido.
Queda la sensación de haber visto una temporada completa y, al mismo tiempo, de que la historia de estos personajes podría continuar. Es el mejor equilibrio posible entre satisfacción y curiosidad.
| Elemento | De qué trata | Qué observar |
|---|---|---|
| Género | Comedia de terror doméstico | El paso del chiste al escalofrío |
| Protagonista | Un experto en lo paranormal con ego | El patetismo sin caricatura |
| Estructura | Episodios con trama continua | Cómo crece el misterio |
| Ajuste | Humor y miedo en la misma escena | Qué registro manda en cada momento |
Una temporada descarada y simpática que convierte lo paranormal en un asunto familiar. Arriesgada y, por eso, recordable.
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