Reseña de Estamos todas bien, de Ana Penyas (Salamandra Graphic)
Estamos todas bien es un cómic que mira hacia las mujeres que sostuvieron familias enteras sin que la historia les hiciera mucho caso. Ana Penyas reconstruye la vida de sus dos abuelas con una mezcla de dibujo, collage y documento que convierte un relato privado en un retrato generacional. Editado por Salamandra Graphic, es una obra delicada y necesaria.
Dos abuelas, dos vidas, una época
La autora se propone reconstruir la vida de sus dos abuelas, una madrileña y otra valenciana, a partir de recuerdos, fotografías y conversaciones. Lo que empieza como un ejercicio familiar se convierte en un retrato de toda una generación de mujeres.

El enfoque es doble: por un lado, la vida cotidiana de dos personas concretas; por otro, el contexto social que explica sus renuncias y sus esfuerzos. El acierto es no separar ambos planos.
Una técnica mixta y muy personal
Penyas combina el dibujo a mano con fotografías antiguas, patrones de tela y elementos de collage. Ese uso de materiales reales ancla el relato en lo documental sin renunciar a la expresividad del trazo.
El color cumple una función emocional: hay paletas que evocan el pasado y otras que sitúan al lector en el presente. La autora maneja esa transición con sensibilidad.
Memoria, trabajo y cuidados
La obra pone en el centro el trabajo no remunerado: las casas, los cuidados, las comidas y los silencios. Es un reconocimiento explícito a las mujeres que hicieron posible la vida de los demás sin figurar en ningún registro.
No hay discurso panfletario. Hay escenas y detalles que hablan por sí solos: una cocina, un costurero, una espera. La política emerge de la vida material.
Estructura y ritmo
El cómic alterna las dos biografías y las enlaza con reflexiones de la propia autora. Esa estructura coral impide que la lectura se vuelva lineal y mantiene el interés.
El ritmo es pausado, adecuado al tipo de relato. No hay urgencia de trama, sino de comprensión: entender de dónde venimos y a costa de qué.
Nuestra lectura
Estamos todas bien es un cómic que emociona sin manipular y que dignifica sin solemnidad. Su mezcla de técnica y contenido lo convierte en una obra difícil de replicar.
Es una lectura breve que deja una impresión larga. Funciona como homenaje familiar y como reflexión sobre el papel de las mujeres en la historia reciente.
Muy recomendable para lectores de cómic de no ficción y para quienes quieran entender la memoria reciente desde lo doméstico.
Notas de lectura
- Combina dibujo, fotografía y collage.
- Alterna dos biografías y reflexiones de la autora.
- El foco está en el trabajo doméstico y los cuidados.
- El color marca la transición entre pasado y presente.
La técnica del collage como memoria
El uso de fotografías antiguas y materiales reales no es un recurso decorativo: convierte el libro en un archivo. Al mezclar el dibujo con documentos, la autora muestra que la memoria se construye con restos y con fragmentos.
Esa materialidad hace que el lector sienta las vidas retratadas como algo tangible. Las abuelas no son personajes de ficción, sino personas cuyas casas, telas y fotografías podemos casi tocar a través de las páginas.
El reconocimiento de los cuidados
La obra pone en valor un trabajo que nunca aparece en los libros de historia: el de las mujeres que sostuvieron las casas y las familias. Ese reconocimiento se hace sin discursos, mostrando la cantidad de horas y de gestos que implica cuidar.
Esa perspectiva es política sin ser panfletaria. Al centrarse en lo doméstico, el cómic revela una estructura social entera y obliga a preguntarse cuántas vidas como esas quedaron sin contar.
Un cómic breve que deja huella
Se lee en poco tiempo, pero su impresión dura mucho. Esa desproporción entre la duración de la lectura y la persistencia del recuerdo es la mejor prueba de la eficacia de la obra.
Recomendamos volver a ella de vez en cuando, sobre todo si se ha vivido cerca de esas generaciones. El libro funciona como un espejo y como un homenaje, y en ambos casos cumple con creces.
Contar la propia familia
Reconstruir la vida de dos abuelas obliga a la autora a tomar distancia y, a la vez, a implicarse. Ese doble movimiento —investigar y recordar— da al cómic una tensión interna muy productiva.
El resultado es un libro que no se limita a homenajear, sino que intenta comprender. Al preguntar a las protagonistas por sus vidas, la autora convierte la memoria familiar en una conversación que también nos pertenece a los lectores.
| Elemento | De qué trata | Qué observar |
|---|---|---|
| Protagonistas | Las dos abuelas de la autora | El contraste entre dos vidas |
| Técnica | Dibujo, foto y collage | Cómo se ancla el relato en lo documental |
| Tema | Trabajo doméstico y cuidados | El reconocimiento sin panfleto |
| Estructura | Biografías cruzadas | El ritmo pausado al servicio del contenido |
Un cómic delicado y necesario que dignifica la memoria de las mujeres que sostuvieron todo. Técnica y emoción.
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